viernes, 23 de octubre de 2020

PARTIDO SOCIALISTA LIBRE FEDERACIÓN (PSLF) ANTE LA REFORMA AGRARIA

 Mérida 2020

LA REFORMA AGRARIA Y EL PROGRAMA SOCIALISTA


1.- Introducción

La Asociación 25 de Marzo organizará a finales de Octubre una conferencia sobre la

Reforma Agraria. El objetivo de la misma es la elaboración y difusión de un programa

que ponga las bases para la transformación económica y social de Extremadura, que

sea capaz de implicar a amplios sectores de la sociedad.

Partiendo de la realidad extremeña, el objetivo es hacer llegar a todo el estado

español la necesidad de la reformas agraria, exponer de forma rigurosa la realidad del

sector y avanzar líneas futuras de desarrollo.


2.-Una visión histórica


La pervivencia histórica en nuestro país del sistema de propiedad del campo

latifundio/minifundio, agudizado por la tenencia abusiva de la tierra por los

especuladores y fondos buitre en los últimos tiempos nos sitúa a los socialistas

independientes del Estado en la necesidad de abordar los principales problemas de la

producción y de la propiedad agraria, ahora bajo el dictado de la Política Agraria

Común (PAC) al servicio del capital internacional.


Antecedentes en nuestra historia como la desamortización de Mendizábal, y la

incompleta y frustrada reforma agraria de 1932 constituyen los principales precedentes

en los que debemos instruirnos para la mejor solución de los problemas del campo

siempre ligados a la propiedad, problema que aún pervive, manifestándose de

múltiples formas y maneras, aunque oficialmente se le por liquidado; y ello por la

adaptación de los principales partidos y sindicatos al marco constitucional contrario a

la propiedad social , y a la misma política de UE tendente a financiar el parasitismo de

los grandes propietarios frente a las demandas de los trabajadores del campo.


Si en palabras de Marx la sociedad capitalista estableció el derecho a la desigualdad

que es el único derecho efectivo, para los trabajadores, en el campo han pervivido en

torno a la gran propiedad formas de semiesclavitud, de sobreexplotación con una

masa ingente de jornaleros ambulantes, que van de cosecha en cosecha, venidos

mayoritariamente de la inmigración africana y latinoamericana.


Las desamortizaciones del siglo XIX fueron procesos de trasvase de propiedad de la

Iglesia hacia la nobleza y la alta burguesía que habían conformado la clase propietaria

latifundista en el sur y el centro peninsular que explotaba, de forma rentista en muchos

casos, a una gran masa de jornaleros sin tierra y sin derechos.


En la historia de la lucha por la democracia y la república en la nación de naciones que

es España nunca se ha abordado de forma integral el conjunto del problema de la

tierra, que va más del reparto de tierras de las grandes propiedades, la lucha

organizada por los derechos y aspiraciones sociales de la población dedicada a

actividades primarias, agricultura, ganadería, silvicultura y pesca.


El mantenimiento de la sacrosanta propiedad privada de la tierra en manos de grandes

propietarios, fondos buitre y bancos, o en el lado opuesto, por pequeños agricultores

minifundistas en el norte peninsular que difícilmente pueden vivir de la explotación del

sus parcelas. Ello constituye en lo esencial el centro de la política agraria del régimen

de la monarquía, frente a las aspiraciones sociales y democráticas. De forma que “-

según sus propias palabras- el PSOE adaptado al régimen y a los capitalistas de

Bruselas- no trabaja sino por una política agraria común más profesional, que apueste

por el empleo y el desarrollo económico del medio rural”. Una vez más, más de lo

mismo.


De ello se deduce que la cuestión agraria está por resolver en su conjunto, y la

reforma agraria que libera a los jornaleros y campesinos, pequeños propietarios en el

ámbito de la lucha por una República constituyente necesaria para poder aplicarla,

pues la reforma agraria en el régimen del 78 presenta serias dificultades jurídicas de

aplicación (Véase lo ocurrido en Andalucía en los primeros tiempos de su autonomía).


Para los tribunales españoles el derecho de propiedad es prioritario a cualquier

consideración social, que exprese la aspiración soberana de los trabajadores y


pueblos de España. De ello depende la posibilidad de establecer la soberanía

alimentaria y la comercialización democrática y no especulativa de sus productos.


3.- La crisis del sistema capitalista


La crisis del sistema capitalista e imperialista internacional, la de un mundo sometido

al capital que nos ha llevado a la destrucción económica, a la regresión social y a la

guerra exige un programa socialista que integre la demanda de reforma agraria con la

necesaria alianza de los trabajadores del campo y la ciudad.


Sólo así será posible poner freno la crisis ecológica, económica, financiera y sanitaria

del planeta que ha mostrado su rostro más feroz en la pandemia del Covid19.


Los trabajadores agrícolas en su mayoría trabajan para grandes propietarios,

empresas y emporios financieros en muchos casos ligados a las grandes superficies

comerciales. Las Cooperativas de agricultores no pueden seguir bajo la bota de los

financieros y especuladores o bien sistemas de votación que en muchos casos

favorecen a quienes más hectáreas poseen. De la solución de los problemas del

campo depende en buena medida de la entrega de la tierra a los que la trabajan en

formas de colaboración que ellos mismos deben establecer.


La abolición de la propiedad privada de los grandes medios de producción y cambio,

que incluye- como no puede ser de otra manera la gran propiedad privada agrícola –

debe así mismo acabar con las formas parasitarias de aparcería ,anulando las deudas

hipotecarias y financieras que ahogan a los pequeños agricultores ,facilitando por el

contrario el acceso al crédito oficial.


El modelo socialista de nuestra época debe integrar la exigencia de Reforma Agraria,

allí donde esta no se ha producido o se haya revertido mediante contrarreformas y

privatizaciones, reforma que vaya a la raíz de los problemas, y entendida como el

conjunto de medidas tendentes a modificar la estructura de la propiedad de la tierra, y

las mismas formas sociales de producción.


El movimiento por el socialismo debe facilitar la incorporación de los trabajadores y

trabajadoras del campo para crear una sociedad basada en lo fundamental en la

propiedad social de productores asociados. Lo que supone la tendencia a eliminar la

división del trabajo intelectual y manual, y la misma división entre la ciudad y el

campo.


4.- Posición del Partido Socialista Libre Federación


4.1.-Reforma agraria hoy


Las izquierdas postmodernas y las renuncias de las socialdemocracias tornadas en

socio liberalismos han renunciado a los cambio sociales en base a una transversalidad

social, que les lleva a calificar como anticuadas reivindicaciones históricas del

Movimiento Obrero.


Para la CNT y la UGT en España la reforma agraria fue en el campo la principal

reivindicación especialmente en zonas de latifundio como Andalucía y Extremadura, si

bien, también en la Mancha y otros territorios castellanos.


Durante la II República se materializó una ley de Reforma Agraria que si bien recogía

una parte importante de las reivindicaciones de los movimientos sindicalistas

campesinos antes citados, todavía podía avanzar más.


Lo más importante de la citada ley, era que introducía nuevos conceptos y medios, no

solo para repartir, sino para mejorar y modernizar la agricultura y conceptos como la

concentración parcelaria y nuevos pueblos de colonización agraria fueron impulsados

por esa ley y posteriormente los falangistas durante el franquismo se apropiaron de

esas propuestas republicanas haciéndolas suyas, pero aplicándolas a su manera y

nunca con el concepto original de reparto real de la propiedad.


Hoy por tanto sería necesario que la reforma agraria para triunfar tuviera en cuenta las

nuevas circunstancias de la agricultura y se enfrentará de forma exitosa a la

agricultura industrial y artificial a la vez que estudiar cuales son las medidas a adoptar

al objeto de poder mantener un sector que no solo produzca alimentos de forma

natural, sino que sea capaz de satisfacer las necesidades de la población y crear

bienestar y suficiencia a las y los productores agrarios y ganaderos.


Por tanto es imprescindible ya acabar con la acaparación de tierras que se está

produciendo en todas partes por Fondos de Inversión internacionales y por parte de

industrias agroalimentarias transnacionales, pero sin olvidar que igualmente se están

acaparando tierras por parte de grandes propietarios agrarios tradicionales, debido al

abandono de la tierra y los precios especulativos que imponen las grandes superficies

o el nefasto reparto de subvenciones agrarias por parte de la Unión Europea, tendente

a facilitar la acaparación de tierras por sus efectos negativos al subvencionar las

hectáreas.


Hay que proceder al reparto de tierras y fijar unos topes máximos de las fincas

agrarias teniendo en cuenta factores como territorio y/o nacionalidad, usos y

costumbres, pero también tipo de cultivo de la zona y sus necesidades. Hacer estudios

de las necesidades de empleo y su temporalidad o no.


La comercialización es clave y a tal efecto la intervención pública imprescindible

fijando precios justos, rescatando y haciendo pública la red de mercados locales,

nacionales y estatales. Los mercados de abastos públicos son necesarios y mucho

más justos para con los ciudadanos y ciudadanas consumidoras.


Crear una Agencia Pública de comercialización y exportación sería de utilidad para la

coordinación de una gestión basada en la calidad, el respeto al medio ambiente y a la

responsabilidad social.


Buscar el abastecimiento directo a consumo humano y ganadero y a tal efecto apoyar

y potenciar las cooperativas de distribución directa campo-localidad.


Potenciar el papel de la mujeres rurales que juegan ya un papel destacado en la

producción agraria y dotadas en muchos casos de una conciencia innovadora. La

permanencia de la mujer en las zonas rurales es clave como impulso modernizador de

cambio. Por tanto la banca pública –siempre imprescindible- debe articular créditos

para mujeres dispuestas a permanecer en el campo.


El cooperativismo es muy importante en el sector agrario, si bien sus estructuras se

deben democratizar más todavía. Las cooperativas deben ir más allá de ser

asociaciones de productores y productoras y pasar a ser directamente productoras en

común y de forma colectiva de tierras repartidas y/o confiscadas a acaparadores,

terratenientes y multinacionales especulativas. También deben integrarse las

cooperativas existentes en todos y cada uno de los tramos que van de la semilla a la

mesa.


Todo esto en pos de lograr el objetivo de la soberanía alimentaria.

También de compartir y ser solidarios con territorios y regiones necesitadas del planeta

o bien con carencias por motivos climáticos de determinados productos necesarios de

los que una u otra región pueden ser deficitarios. A tal efecto producir una lucha directa

y clara contra la especulación a base de trigo, arroz, soja o maíz y su utilización como

elementos de control y especulación mundiales.


Crear y potenciar en las universidades públicas departamentos de agricultura que

investiguen la producción agraria y su mejora con carácter ecológico y respeto al

medio ambiente. Así como un estudio serio de insumos y abonos de carácter natural,

pero que a su vez eviten las plagas.


Crear un banco público de crédito agrícola.


Plan estatal para la recuperación de la agricultura y la dotación plena de servicios y

comunicaciones a las zonas, comarcas y pueblos agrarios. Igualmente este plan debe

llevar pareja la construcción de espacios y residencias temporales o fijas dignas y con

todos los servicios al objeto de alojar a aquellas personas que sean necesarias con el

motivo de recoger cosechas en momentos determinados.


4.2.- De la experiencia extremeña al cambio radical en el modelo agrario

Conviene recordar los muchos intentos y proyectos de transformaciones de las

estructuras de la propiedad y explotación agraria que se han realizado en este país,

desde las desamortizaciones del siglo XVIII, XIX, durante la Primera República y los

cambios más profundos que se plantearon en la Segunda República.


En lo que respecta a Extremadura, a pesar de los avances tecnológicos en la

agricultura aún persiste un atraso técnico y un desigual reparto de la tierra con enorme

influencia en nuestra postergación económica y social, y en buena lógica, ya en el

siglo XX, determinando la emigración de una buena parte de la población extremeña.


Esto lo podemos aplicar a otras zonas agrarias de producción intensiva como

Andalucía, la Mancha, parte de Castilla y León o importantes comarcas de Aragón.


Las movilizaciones campesinas que tienen lugar a partir de la década de los años

treinta del siglo pasado se dan por el incumplimiento de los proyectos reformistas

están a la orden del día. En ellas se reclaman los baldíos, los bienes de propios, las

usurpaciones de tierras por los aristócratas, las denuncias contra los nuevos

propietarios burgueses y otros aristócratas de siempre que en las subastas de tierras

se quedan con ellas a precios de saldo, en privatizaciones irregulares o se apropian

por la cara de los bienes comunales en muchos municipios. 


Las luchas del proletariado agrario y de los yunteros continúan a lo largo del siglo XX creando un

poso que conformará de modo definitivo la explosión reivindicativa del 25 de marzo del

36.

Lo que sigue a las políticas que han tenido un cariz moderadamente progresista y que

no ponen ni mucho menos en duda el orden social establecido, es el clima de

revancha y castigo por los sectores más conservadores, tal como sucedió en la 1a

república, durante el gobierno de Salmerón, poniendo un antecedente a lo que

sucedería sesenta años después, la represión y asesinato de miles de personas en

1936.


Las huelgas campesinas de 1934 convocadas por la FTT de la UGT violentamente

reprimidas, son un precedente de la sublevación unánime de más de 80.000

campesinos extremeños que ocupan pacíficamente más de 250.000 Has de tierras, el

25 de Marzo de 1936. Con esta ocupación denuncian la lentitud en la aplicación de las

medidas de Reforma Agraria aprobadas por la 2a República.


la Ley de bases de la Reforma Agraria de la 2a República y la creación del IRA como

instrumento para su aplicación creó unas enormes expectativas en los jornaleros y

campesinos extremeños que pronto suscitó la alarma y la oposición frontal del bloque

de las derechas que más tarde adoptó la forma política de la CEDA.


Este movimiento de lucha campesina con la ocupación de tierras generó un miedo

extremo en los latifundistas, poderes fácticos e institucionales y supuso la venganza,

unos meses después, tras al golpe de estado contra la república, asesinando a más de

4.000 civiles en la plaza de toros de Badajoz.


En definitiva, hay un bloqueo sistemático a todo tipo de reformas que pretendan alterar

la propiedad y explotación de la tierra con el objetivo de impulsar un desarrollo de las

fuerzas productivas y mejorar las condiciones de bienestar de toda la población.


Desde entonces, hasta acá, los planes de desarrollo y las leyes agrarias franquistas no

frenan el abandono del campo y la concentración de la propiedad. Los cambios

moderadamente democráticos a partir de 1978, la entrada en Europa y la apertura

internacional de España producen una modernización de la agricultura y mejoran el

nivel de vida de ciertos sectores de agricultores, pero no acaban con el latifundismo

agrario responsable en buena medida de la situación de pobreza y precariedad

económica y social de nuestros pueblos.


Siguen en Extremadura las grandes extensiones de miles de hectáreas de tierras,

unas productivas y otras destinadas al ganado y a la caza, en manos de aristócratas,

reconvertidos en burgueses, con presencia en los consejos de administración de

grandes empresas, enriquecidos en el franquismo o con antecedentes medievales.


También, ha surgido una nueva burguesía agraria ligada al poder político regional que

gracias al apoyo institucional de fuertes subvenciones públicas ha accedido a la

propiedad de grandes extensiones de tierras y fabricas relacionadas con la producción

hortofrutícola característica de la tierra.


Junto a un número importante de jornaleros agrícolas, unos 60.000, hay un sector de

pequeños y medianos agricultores, ganaderos, que acusan los bajos precios agrícolas

y dependen excesivamente de las ayudas de la Política Agraria Comunitaria (PAC).


4.3.- La Reforma Agraria y el cambio social


Una reforma agraria implica la creación de una serie de instituciones y mecanismos

para la transformación de las bases económicas, políticas y sociales del mundo rural,

tendría una influencia decisiva en la vida de los trabajadores y trabajadoras de la

ciudad. La producción de alimentos suficientes y la soberanía alimentaria son factores

decisivos para el bienestar de las clases trabajadoras que viven las ciudades. La

reforma agraria implica la ligazón y la unidad del mundo rural con el urbano.


Todo esto resulta imposible sin la previa unidad de las clases trabajadoras, con la

acumulación de fuerzas progresistas interesadas en remover la inercia institucional y

las resistencias de los grandes propietarios, íntimamente ligados a la burguesía

nacional y muchos de ellos asentados fuera de la región extremeña.


La reforma agraria supone, en líneas generales, un amplio espectro de cuestiones

técnicas y legales necesarias para su puesta en marcha, pero lo más importante de

todo es la identificación política del proletariado agrario y de los campesinos,

pequeños y medianos agricultores, con un programa para la transformación de todas

las estructuras del mundo rural, desde el reparto y redistribución de la tierra, las

políticas para el asociacionismo de los productores agrícolas, la reforma de la PAC,

una Banca Pública y todo un conjunto de acciones que conduzcan al desarrollo

industrial de la producción agrícola, etc..


5.- La Soberanía Alimentaria


Cuentan que cuando le preguntaron a Confucio qué es lo primero que haría de ser el

soberano de todo el mundo, contestó: poner en orden el significado de las palabras.

Este axioma debería regir interpretación y análisis de las cuestiones más importantes

para la vida de las personas deben tener un enfoque y una definición que evite

interpretaciones de parte, como es el caso que hoy nos ocupa:


La Declaración de Nyéleni (Mali) estipula que: La soberanía alimentaria es el derecho

de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles,

producidos de forma sostenible, y a decidir su propio sistema alimentario productivo.


Si tomamos y hacemos propios estos principios la conclusión es que en España

nuestra situación, como la de muchos países integrados en la Organización del

Comercio Mundial, la Unión Europea y otras organizaciones globales es abiertamente

contraria. Ya no se trata de una confrontación entre países sino de los derechos de los

pueblos frente al poder de las corporaciones que dominan la producción y la

distribución a escala mundial.


Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que la transformación va de la mano

de un cambio de sistema y de una política valiente que legisle en favor de los intereses

de la gente.


Estos cambios deben ir desde el origen de las semillas hasta la mesa del consumidor

porque esta es la trazabilidad que debemos establecer y reforzar con leyes,

comenzando por poner en orden la casa principalmente derogando privilegios y

complicidades.


En España, más de 600.000 dueños de campos cobran de la UE sin trabajarlos

frente a los 250.000 que sí lo hacen (*) .Propietarios de tierras y de zonas de pasto

que no explotan , pero cuya titularidad les permite V desde hace casi dos décadas

llevarse una parte importante de los alrededor de 4.000 millones de euros de la PAC

(Política Agraria Comunitaria) que la UE reparte en España a través de los llamados

“derechos históricos”.


La diferencia entre lo que se le paga a los agricultores y el precio en los lineales de

cualquier de las grandes superficies puede llegar, como en el caso de las patas y las

cebolla, a multiplicarse por ocho.


Los métodos de cultivo y tratamiento de tierras con derivados del petróleo y

transgénicos, la estrategia de las grandes corporaciones de obligar a la siembra por

países (como es el caso de la soja en Argentina y Brasil), las importaciones que no

cumplen con los parámetros de calidad, sanidad y las condiciones laborales de los

agricultores ejerciendo un dumping de libro y los alimentos elaborados que facilitan su

transporte internacional aumentando la contaminación por plásticos y la posición

dominante de las grandes empresas de de distribución globales no sólo tienen efectos

devastadores en materia económica.


La depauperación de la vida en el campo es un elemento que ha causado la

despoblación de las zonas rurales, ha cambiado los hábitos alimentarios y la

desaparición progresiva de productos autóctonos.


Existen ya muchas prácticas exitosas en materia de Soberanía Alimentaria,

especialmente en algunas naciones de América Latina, en los países nórdicos, por

ejemplo.


Pero ningún cambio será posible sin un cambio de paradigma, sin promover las ferias

y mercados de proximidad, sin una adecuada logística cooperativa y una justa y

equitativa distribución de los beneficios.


Esta es la apuesta del PSLF: una visión global para actuar en lo local, cambiar el

actual sistema para desplegar e implantar una verdadera soberanía alimentaria.

Y eso, le pese a quien le pese, se consigue haciendo política para el pueblo

y no a pesar del pueblo.

lunes, 19 de octubre de 2020

El 24 de OCTUBRE celebramos en la ALCAZABA DE MÉRIDA la conferencia sobre REFORMA AGRARIA.


 

El sábado 24 de OCTUBRE se va a celebrar en la Alcazaba de Mérida una conferencia sobre la Reforma Agraria organizada por la Asociación 25 de MARZO.

 

El objetivo de esta conferencia es propiciar el debate, así como trabajar en la elaboración y difusión popular de un programa que ponga las bases para la transformación económica y social de Extremadura y contribuir a recuperar la memoria histórica de la lucha de un pueblo explotado por caciques y terratenientes. En este orden de cosas, sería muy importante que uno de los resultados finales de esta conferencia fuera la elaboración de un Anteproyecto de Ley de Reforma Agraria para presentar ante la Junta de Extremadura y las Cortes Generales.

 

La Asociación 25 de MARZO reivindica un hecho fundamental en la historia de Extremadura: la sublevación unánime de más de 80.000 campesinos extremeños ocupando pacíficamente más de 250.000 Has de tierras, el 25 de MARZO de 1936.

 

Muchos fueron los conflictos históricos relacionados con las estructuras de la propiedad y la explotación agraria a los que las desamortizaciones y reformas liberales y republicanas de los siglos XIX, y XX quisieron solucionar y que a veces complicaron.

 

Las modificaciones en la propiedad de los bienes de la iglesia y de los bienes municipales rompieron relaciones feudales, pero acentuaron el latifundismo agrario que actualmente se mantiene.

 

La reforma agraria representa un modelo económico y social necesario para el progreso y el desarrollo del mundo rural. En este sentido se pronunciaba el artículo 6 del Estatuto de Autonomía Extremeña que recogía como uno de los objetivos de sus instituciones la transformación de la realidad económica de Extremadura, mediante la industrialización y la realización de una reforma agraria, entendida como la transformación, modernización y desarrollo de las estructuras agrarias, que contribuyan al desarrollo y al empleo.

Este artículo fue eliminado en la reforma que se hizo en el Estatuto de Autonomía por el PP y el PSOE en la Ley Orgánica 1/2011, de 28 de ENERO. Sin duda, suponía para las fuerzas sostenedoras del régimen una hipótesis real, un elemento ideológico peligroso que había que eliminar, y al menos ocultar del conocimiento popular todos los vestigios que tuvieran que ver con aquella. En definitiva, se trataba de dejar sin referencias, de borrar una de las luchas más importantes que contempla la historia del pueblo extremeño.  

A pesar de los intentos realizados por dejar sin memoria colectiva a un pueblo, la semilla quedó en la tierra y la siembra que con tantas dificultades realizamos desde los movimientos sociales generará nuevos bríos y abrirán nuevos horizontes para el impulso de la lucha de clases y las conquistas económicas y sociales.

 

La reforma agraria no es una cosa simple, es el combate por ganar las ideas colectivas de un nuevo modelo de vida con los fundamentos de una ambición práctica y real de justicia social. Todo ello, supone el triunfo de una relación de fuerzas políticas y sociales favorables a las clases trabajadoras y populares.

 

En definitiva, supone un amplio conjunto de medidas políticas que comprenden el reparto y redistribución de la tierra en manos de los latifundistas, la promoción del cooperativismo agrario y la soberanía alimentaria, la reforma de la Política Agraria Comunitaria, la creación de una Banca Pública y todo un conjunto de acciones políticas que mejoren el nivel de vida del conjunto de la población del mundo rural.

El 24 de Octubre, os esperamos en la alcazaba de 

viernes, 16 de octubre de 2020

¡En honor de Caballero, Prieto y de todos los republicanos! ¡Ilegalización del franquismo!

 


El Pleno del Ayuntamiento de Madrid, a instancia del Grupo Municipal Vox, con el expreso apoyo del PP y Ciudadanos, está procediendo a retirar de las calles de la capital las placas colocadas desde hace años en honor de algunos de algunos de los más importantes dirigentes socialistas.  Amenaza también con la retirada de las estatuas dedicadas a estas figuras políticas e históricas; nos referimos a Francisco Largo Caballero y a Indalecio Prieto, con estatuas  instaladas en Nuevos Ministerios que han sido vandalizadas en los últimos días. No hay que olvidar que grupos franquistas se manifiestan, cortando el tráfico en el centro de Madrid ante la pasividad policial, y que Vox prepara la moción al gobierno acusándole de gobierno ilegítimo.

La ley que invocan los “trifachitas” para revisar la historia  no es otra que la de la Memoria Histórica de Zapatero, que en su artículo 15 faculta a las administraciones a “retirar escudos, insignias, placas y otros objetos o mociones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la  represión de la Dictadura”. Una redacción tan confusa y falta de criterio jurídico puede ser perfectamente manipulada por los “trifachitas”, tal y como está sucediendo reiteradamente desde su promulgación; y todo porque la ley no tiene por objeto sino mantener la legalidad “franquista”. Cuando la ley señala la retirada de motivos de la Guerra Civil, ¿a qué motivos de refiere? A todos. ¿A los motivos contrarrevolucionarios, de igual manera que los que defendieron la legalidad republicana, y también de igual manera que a los que tomaron medidas revolucionarias?

Si es así, el significado jurídico de la ley de Zapatero no es otro que el de tratar de mantener la impunidad de los crímenes del franquismo, sustituyendo con principios morales cuestiones de justicia. Y, en tanto que en la guerra existió de una parte un ejército de ocupación sublevado -apoyado por las grandes potencias nazis y fascistas-, y de otra, un pueblo en armas defendiéndose con los pocos medios de disponía y como podía de la agresión criminal concertada, con una legalidad republicana de fondo, nos encontramos con que las leyes de Memoria del PSOE reducen todo ello a un asunto de ilegitimidad de los golpistas y artífices de la guerra, pero con ello nos lleva a la nefasta  legalidad perpetua del franquismo.

El portavoz de Vox en el ayuntamiento de Madrid argumentó al presentar sus propuesta al Pleno, que Largo Caballero es una figura histórica “que no debe ser digna de honores por su sanguinaria trayectoria política y personal”, y que Indalecio Prieto facilitó “la deriva revolucionaria y radical en el PSOE”. El portavoz de Ciudadanos señaló -por su parte-  que la ley es igual “para criminales de uno u otro lado”, al tiempo que el del PP para respaldar la integridad de la propuesta, y ante las tímidas protestas de la oposición, vino a decirles: “No nos den lecciones de historia que para eso tenemos a los historiadores”.

Por ello, cabe destacar que cientos de historiadores, profesores de Historia Contemporánea en diversas universidades españolas y extranjeras, emitieron un juicio técnico de las alegaciones realizadas por el “trifachito” madrileño, que desmota todos sus argumentos, declarando que sus alegaciones no son sino un compendio de la propaganda franquista de la guerra y la dictadura, que carece de soporte documental. Afirman que están en condiciones de aportar las pruebas documentales necesarias de que ambos actuaron como dirigentes socialistas de la II República y de sus gobiernos legítimos y democráticos. Recordemos que tanto Caballero -después de pasar por un campo de concentración nazi- como Prieto murieron en el exilio republicano.

Esta situación hace al caso de la necesidad de una verdadera Ley de Víctimas y de la Memoria Democrática, que acabe con la impunidad del franquismo, tanto en la Ley de Amnistía como en la de la Memoria, como leyes de punto final. Y ello cuando se prepara una nueva Ley de Memoria, ahora llamada “democrática”, que vuelve a marear la perdiz y dejar a las víctimas sin derecho a interponer un juicio justo. En el texto del anteproyecto de la Ley de Memoria Democrática se apunta entre otras a la necesidad de acabar con el ducado de Franco que Felipe VI firmó en 2019, como también se establece la ilegalización de entidades, organizaciones o fundaciones que inciten “directa o indirectamente” al odio o violencia contra las víctimas de Guerra Civil y el franquismo. Dando a entender, de forma engañosa, que del franquismo solo queda su Fundación y algunos nombramientos de títulos de nobleza. Propósitos menores que esconden la necesidad de una medida jurídica de rango superior, que acabe de verdad con la impunidad y con el continuismo franquista, que no puede ser otra que la ilegalización de los privilegios franquistas de todo tipo. Es la única que puede  resolver el problema de los crímenes del franquismo, con la necesaria ilegalización del franquismo como régimen criminal. Ilegalización de sus leyes y sentencias, de su medidas de saqueo contra la población, de sus poderes extraordinarios… Hablamos, por tanto, de una ilegalidad del poder, que abarca tanto al régimen franquista como a su herencia política e institucional.

Todos los privilegios de los que siguen gozando los herederos de Franco en nuestros días, como concesiones de los dioses a los ungidos, no solo son contrarios a derecho sino la negación de las reivindicaciones y aspiraciones sociales y democráticas, que solo pueden tener satisfacción en el libre ejercicio de la soberanía.

Franquismo y democracia son incompatibles. De ello tenemos sobradas pruebas después de 42 años de falsa democracia para mantener leyes e instituciones contrarias a la democracia y la justicia, que fomentan la desigualdad y la corrupción sistémica. Por ello, demandamos la ruptura política e institucional de los partidos y sindicatos que se reclamen de la democracia y de los derechos de los trabajadores y los pueblos con el franquismo coronado. Para que impere la voluntad popular y con ella la Verdad, la Justicia y la Reparación para las víctimas del franquismo.

Los trabajadores y los pueblos tienen derecho a decidir sobre sus propios destinos y, por tanto, nadie les puede negar su determinación a establecer los principios políticos democráticos y sociales sobre los que desea gobernarse.

El honor y la dignidad de los luchadores de la II República deben ser defendidos frente a toda falsa acusación que, en este caso, no proviene sino de los herederos de los privilegios franquistas.

La Memoria Democrática debe servir para acabar con la injusticia y la discriminación legal de aquellos que fueron los más dañados en sus derechos.

jueves, 15 de octubre de 2020

SOBRE LA SOBERANÍA ALIMENTARIA. CONFERENCIA SOBRE REFORMA AGRARIA. 24 DE OCTUBRE EN MÉRIDA

 SOBRE LA SOBERANÍA ALIMENTARIA.

Por ALEJANDRO CAPUANO TOMEY . Partido Socialista Libre Federación

Cuentan que cuando le preguntaron a Confucio qué es lo primero que haría de ser el soberano de todo el mundo, contestó: poner en orden el significado de las palabras. Este axioma debería regir interpretación y análisis de las cuestiones más importantes para la vida de las personas deben tener un enfoque y una definición que evite interpretaciones de parte, como es el caso que hoy nos ocupa: la soberanía alimentaria.

La Declaración de Nyéleni (Mali) estipula que: La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible, y a decidir su propio sistema alimentario productivo.

Si tomamos y hacemos propios estos principios la conclusión es que en España nuestra situación, como la de muchos países integrados en la Organización del Comercio Mundial, la Unión Europea y otras organizaciones globales es abiertamente contraria. Ya no se trata de una confrontación entre países sino de los derechos de los pueblos frente al poder de las corporaciones que dominan la producción y la distribución a escala mundial.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que la transformación va de la mano de un cambio de sistema y de una política valiente que legisle en favor de los intereses de la gente.

Estos cambios deben ir desde el origen de las semillas hasta la mesa del consumidor porque esta es la trazabilidad que debemos establecer y reforzar con leyes, comenzando por poner en orden la casa principalmente derogando privilegios y complicidades.

En España, más de 600.000 dueños de campos cobran de la UE sin trabajarlos frente a los 250.000 que sí lo hacen (*). Propietarios de tierras y de zonas de pasto que no explotan, pero cuya titularidad les permite desde hace casi dos décadas llevarse una parte importante de los de casi 4.000 millones de euros de la PAC (Política Agraria Comunitaria) que la UE reparte en España a través de los llamados “derechos históricos”.

La diferencia entre lo que se le paga a los agricultores y el precio en los lineales de cualquier de las grandes superficies puede llegar, como en el caso de las patas y las cebollas, a multiplicarse por ocho.

Los métodos de cultivo y tratamiento de tierras con derivados del petróleo y transgénicos, la estrategia de las grandes corporaciones de obligar a la siembra por países (como es el caso de la soja en Argentina y Brasil), las importaciones que no cumplen con los parámetros de calidad, sanidad y las condiciones laborales de los agricultores ejerciendo un dumping de libro y los alimentos elaborados que facilitan su transporte internacional aumentando la contaminación por plásticos y la posición dominante de las grandes empresas de distribución globales no sólo tienen efectos devastadores en materia económica.

 La depauperación de la vida en el campo es un elemento que ha causado la despoblación de las zonas rurales, ha cambiado los hábitos alimentarios y la desaparición progresiva de productos autóctonos.

Existen ya muchas prácticas exitosas en materia de Soberanía Alimentaria, especialmente en algunas naciones de América Latina, en los países nórdicos, por ejemplo. Pero ningún cambio será posible sin un cambio de paradigma, sin promover las ferias y mercados de proximidad, sin una adecuada logística cooperativa y una justa y equitativa distribución de los beneficios.

Esta es la apuesta del PSLF: una visión global para actuar en lo local, cambiar el actual sistema para desplegar e implantar una verdadera soberanía alimentaria. Y eso, le pese a quien le pese, se consigue haciendo política para el pueblo y no a pesar del pueblo.

Alejandro Capuano Tomey Partido Socialista Libre Federación – PSLF

lunes, 12 de octubre de 2020

POR LA RENTA BÁSICA DE EMERGENCIA.

 

Campamento Dignidad, reivindica la Renta Básica Universal como elemento indispensable para acabar con la pobreza en este país, y en concreto en Extremadura.

Mientras se pone en marcha esta Renta Básica Universal es necesario conceder de modo urgente una Renta Básica de Emergencia cuya cantidad siga los parámetros marcados por la Carta Social Europea, nada por debajo del umbral de la pobreza (738 euros/persona), y se contabilice y controle en la declaración de la renta (IRPF) con los ajustes fiscales necesarios a todas las personas que tengan derecho a ella.

El Ingreso Mínimo Vital que según el gobierno iba a acabar con la pobreza en España es un fracaso se mire desde donde se mire. En todo caso, está sirviendo como justificación para que se presione a los perceptores de la renta mínima de ciertas CCAA a que renuncien a esta y soliciten el Ingreso Mínimo Vital.

En este orden de cosas, desde Campamento Dignidad tenemos que denunciar cómo la Administración Regional justificándose en motivos que tienen su raíz y nacen a consecuencia de la misma pobreza les quita a muchas familias la Renta Garantizada de Inserción Extremeña, y de este modo se los arroja de manera definitiva a la más absoluta pobreza.

El 29 de mayo se publicó el Real Decreto-ley 20/2020 por el que se establece el Ingreso Mínimo Vital (IMV) que viene a reconocer un nuevo derecho subjetivo para las personas que cumplan unos requisitos determinados.

El IMV se ha modificado por dos nuevos reales decreto el 22 y el 28 de septiembre.

 El Ingreso Mínimo Vital (IMV) tiene una aportación de 462 euros mensuales para una persona, que se incrementará, según aumenta el número de personas que integran la unidad de convivencia, hasta un máximo de 1.015 euros (2 adultos y dos niños).

En la teoría gubernamental, el IMV tiene como objetivo prevenir el riesgo de pobreza, pero de hecho sólo lo podrán cobrar personas que demuestren que están en una situación económica de exclusión social o de la pobreza más severa. Así que no previene nada, sólo quiere aliviar a quienes están en el nivel más alto de la pobreza.

Hace unas semanas el ministro español José Luis Escrivá informó de que de las casi un millón de solicitudes realizadas sólo 90.800 solicitudes cuentan con luz verde la seguridad social. Es decir, del millón de peticiones que han llegado entre junio y septiembre, se han procesado hasta septiembre 320.000 solicitudes y, de ellas, se han aprobado 90.800 (un 28% del total de las revisadas). Se han denegado 86.152 (un 27%) y siguen pendiente de subsanación 141.995 (el 45%).

El ministro se justifica diciéndonos que la Seguridad Social está desbordada cosa que era de esperar. Este hecho, no cogía de sorpresa al Ministerio, conocían que esto iba a pasar. Sin embargo, el Gobierno español no puso los medios precisos para evitar este enorme problema burocrático que impide a muchas familias el acceso al Ingreso Mínimo Vital. No obstante, no se detuvo el gobierno en emitir mensajes publicitarios en los que se remarcaba una y otra vez de que “a nadie se les va a dejar atrás”.

Por eso, es imprescindible la contratación de personal para que la tramitación documental en la Seguridad Social sea más ágil y se resuelvan las solicitudes con mayor rapidez. Y esta dotación de personal es necesaria en todas las administraciones públicas si se quiere que los servicios públicos sean útiles a toda la población.

El presupuesto que se piensa destinar al IMV es una cantidad ridícula para luchar contra la pobreza. Es una cantidad que queda muy lejos de la que el PSOE proponía en su programa electoral de 6.000 millones de euros, y lo que manifestaba PODEMOS de unos 10.000 millones de euros. No está de más recordar que en las elecciones europeas de 2014, propuso una renta básica incondicional con la que se garantizaría el ‘derecho a una renta para todos y cada uno de los ciudadanos por el mero hecho de serlo y, como mínimo, del valor correspondiente al umbral de la pobreza con el fin de posibilitar un nivel de vida digno.

Algunos han intentado confundir el Ingreso Mínimo Vital (IMV) con la Renta Básica Universal. Como aclara Daniel Raventós: ”el IMV es una renta mínima dirigida a quienes sufren la pobreza severa, está orientada a una fracción social integrada por los muy pobres. El IMV es un subsidio, una ayuda social con muchas condiciones. La Renta Básica Universal es incondicional y se dirige a toda la ciudadanía, la recibe toda la población, pero no todos ganan. Con una financiación mediante reforma fiscal, el 20% más rico de la población la recibe, pero pierde. El otro 80% gana”.

Desde Campamento Dignidad exigimos:

1.     Que el gobierno proceda a una contratación suficiente de personal para que los servicios administrativos puedan tener un funcionamiento eficaz y rápido ante las necesidades de carácter burocrático que tienen las familias a la hora de disponer de los documentos de diferente índole.

2.     Que lo más rápido posible, urgentemente, se pague el Ingreso Mínimo Vital a miles de familias que se encuentran desesperadas sin ingresos de ningún tipo esperando que les llegue esta ayuda social para poder sobrevivir.

3.     Que el gobierno ponga en marcha una Renta Básica de Emergencia con cantidades que cumplan la Carta Social Europea, y permitan a las familias disponer de unos ingresos para una vida digna.

4.     Que la Junta de Extremadura deje de manejar los problemas que nacen y tienen su origen en la pobreza que padecen muchas familias extremeñas para utilizar aquellos como justificación a la hora de quitarles la renta de inserción extremeña (renta básica extremeña).

 

 

sábado, 26 de septiembre de 2020

LOS PODERES POLÍTICOS Y LA POBREZA EXTREMA

 

Una mujer sin ingresos, con un desahucio habitacional inminente, y sin futuro, nos ha visitado esta mañana. Una de las muchas personas que contactan con Campamento Dignidad.

No pasa un día en él que no se pongan de relieve las miserias que en su camino va dejando el capitalismo, y ahora, intensificadas con la pandemia. A pesar de todo los administradores del sistema capitalista quieren camuflar lo imposible. Es difícil ocultar la visibilidad de la imagen de la pobreza social que se acrecienta continua e imparablemente.

Con el paso del tiempo se desborda el caudal alimentado con las múltiples casuísticas y particularidades de la pobreza, y no ha de transcurrir mucho tiempo para que se transforme en un torrente de infortunios y penurias, pues no deja de crecer el número de personas y familias que van quedando sin futuro, con escaseces y serias necesidades para subsistir de un día para otro, que sufren la falta de empleos y enfrentadas a situaciones de desahucios.

Muchas personas se acercan a Campamento Dignidad para narrarnos las dramáticas experiencias que conforman su vida. Lo que pretenden es muy simple y sencillo. La aproximación no va más allá que la de encontrar un humilde apoyo con una orientación administrativa, o simplemente, encontrar el alivio terapéutico que proporciona la expulsión a viva voz de las secuencias más significativas de su existencia responsables de su angustia vital. No hay más. En el relato de su vida sobresalen las marcas del sufrimiento físico y sicológico que deja la violencia de género, o el acento en la incertidumbre que genera el hecho de que en pocos días serán desahuciadas y carecen de un lugar en el que alojarse.

La indignación y más que nada la rabia te abruman al ser consciente de la incapacidad individual que tenemos para “ayudar en lo posible” a estas personas derrumbadas y agobiadas, con el sello de la necesidad material más absoluta.

Cuando se busca alguna solución recurriendo a las administraciones públicas, las formalidades, las rigideces burocráticas y normativas reglamentarias actúan como pantallas, como airbags que se despliegan produciendo el desencanto y la decepción.

Todo está condicionado a la solicitud y relleno de papeles que requieren de un tiempo de espera, que después de mucha insistencia, se resuelven con pequeñas composturas que no corrigen ni mucho menos las calamidades que padecen los más pobres de la sociedad.

No nos podemos engañar. Las Instituciones tienen un carácter de clase. No tienen nada que ver con los intereses de las clases trabajadoras. Las administraciones públicas, tanto las que dependen del gobierno de la nación como de la Junta de Extremadura, están organizadas y estructuradas para prestar un buen servicio a las clases sociales privilegiadas. Los cauces de actuación que siguen nuestros políticos están totalmente planificados y ordenados por los dueños del patrimonio y de la riqueza. De este modo, quienes están al frente de las Administraciones Públicas conocen de manera clarividente el camino que tienen que seguir sin desviarse un ápice del curso marcado por los intereses económicos y sociales de aquellos.

En esta lógica se encuadra el plan de ajuste que ha puesto en marcha la Junta de Extremadura para ir reduciendo el número de personas a las que alcanza la Renta Extremeña de Inserción. El objetivo es la disminución brutal de los presupuestos destinados a las clases sociales más desfavorecidas económicamente.

De este modo, no hay respiro para los desheredados de la sociedad que siguen afianzados en un lugar marginal en los planes de gobierno para los que se reserva un pequeño presupuesto con los que concederá algunas migajas que posteriormente se venderán y publicitarán como grandes episodios programáticos nacidos de la excelente bondad y gracias a la enorme magnanimidad de nuestros gobernantes.

No obstante, en esta ocasión, el derrumbe económico de la Junta según parece es mayor de lo esperado y deja pocas posibilidades a la voluntad paternalista que se ve obligada a negar hasta lo más esencial que pudiera aliviar ligeramente la cruda realidad en la que viven los marginados. No es comprensible que organismos públicos, regionales, provinciales o ayuntamientos con presupuestos de millones o de cientos de millones, no dispongan de espacios públicos para dar cobijo a quienes viven en la calle y en la más absoluta pobreza.

Mientras se discute en los parlamentos, se negocian grandes acuerdos, se entablan y se anhelan diálogos con las élites de la sociedad, empresarios, sindicatos y personas económicamente importantes, nuestros representantes institucionales no encuentran un espacio público para que se alojen y se resguarden de la intemperie nocturna los pobres, los indigentes, los desahuciados o los sin techo.

Nuestros gobernantes no pueden olvidar que en Extremadura hay un grupo de personas que deambulan y duermen en los bancos de las plazas y parques, que coexisten y conviven con la extrema pobreza. No se puede ser tan inconsciente como para entender que la mejor solución que se les puede ofrecer es un billete para el autobús o tren para reconducirlos a otra localidad; quizás lo que prefieran estos señoritos del poder es vender la imagen de una ciudad limpia e impoluta, sin pobres, sin las manchas nacidas de las miserias, para que no oscurezcan ni nublen la vista de una ciudad elegante y distinguida.

Ante este orden de cosas, no podemos perder ni un minuto, se multiplica la urgencia para que las personas más conscientes se organicen y movilicen para acumular las fuerzas necesarias que desactiven y cambien el rumbo de las políticas sociales y económicas que pesan sobre la sociedad extremeña. Para ello, es una prioridad la unidad y la coordinación de todos los movimientos que trabajan con los sectores sociales que con más intensidad están sufriendo estas calamidades.

Por último, señalar que la violencia tiene otras caras como la que estamos viendo en Madrid. Desde Extremadura muchas personas queremos mostrar nuestra total solidaridad con el Pueblo de Vallecas golpeado por la Policía Nacional dependiente del Gobierno de España en alianza con el gobierno de Madrid. No podemos cerrar los ojos ante lo que está ocurriendo en el barrio de Vallecas en Madrid. El pueblo madrileño de Vallecas está sufriendo una represión violenta para acallar la libertad de expresión ante unas medidas que castigan a la clase trabajadora. La solución a la pandemia no se alcanza enviando fuerzas del orden a golpear a un pueblo que pide soluciones y no medidas represivas.

 

miércoles, 23 de septiembre de 2020

LA CRISIS DE ESTADO: ESPACIO INDEPENDIENTE

 

Puntos tangenciales fundamentales concentran la crisis de Estado. Los partidos mayoritarios que componen el armazón del sostenimiento del régimen del 78 son los principales obstáculos para la solución democrática, lo que más pronto que tarde conducirá a la quiebra de la actual representación política. Los dirigentes del PSOE se reiteran por tercera vez, bajo la monarquía, en el fraude político continuista. Hablan de democracia y de cambio para sostener la corrupción de Estado. Algo que ya se conoció con el gobierno de Felipe González y más tarde con Zapatero, y se repite ahora, en peores condiciones, con el gobierno de coalición de Sánchez e Iglesias.

Las cúpulas del PSOE y del PP tratan de impedir, cada cuál a su manera, que la monarquía pueda ser investigada políticamente mediante la formación al efecto de una Comisión de investigación de las Cortes Generales, y mucho menos aún, que pueda ser juzgada.

Desde el pasado mes de marzo en que se produce el enfrentamiento entre Felipe VI y su padre por el conocimiento público de actividades de corrupción institucional, los partidos políticos que vinculan su suerte a la institución han sido incapaces de dar respuesta a los problemas planteados, y estos no han dejado de agravarse.

Este es el primer punto tangencial de la crisis: el encuentro contradictorio de las exigencias democráticas de lucha contra la corrupción y el abuso de poder, de una parte, enfrentado a los privilegios institucionales y constitucionales de la Jefatura del Estado, de otra.

 El segundo punto tangencial de crisis lo constituye la incapacidad de la supuesta democracia española, que es la de sus representantes, para juzgar los crímenes históricos del franquismo, de la dictadura y la transición, hasta nuestros días; por lo que el gobierno de turno se repite una y otra vez con leyes de impunidad y punto final, como la que acaba de aprobar el gobierno bajo la denominación de Ley de “Memoria Democrática”. Toda una estafa para las víctimas y sus familias, para todos los partidarios de la democracia y la justicia, después de 43 años de olvido e impunidad. Una situación aberrante que amenazan con prolongarse.

 Ambos puntos citados vienen a poner de manifiesto el enfangamiento de la casta política del régimen, que se concentra en los dirigentes del PSOE, como ocupantes de las mayores responsabilidades de gobierno. Incapaces de hacer compatibles el art 1.2 y el 1.3 de la Constitución Española del 78, donde se establece que “la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”; y el siguiente por el que se impone que “la forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria”. Una monarquía que se sitúa por encima del parlamento y de su control. La crisis de Estado se profundiza sin solución democrática a la vista entre lo que de una parte se establece y de otra parte se impone.

 Desde hace meses se han congelado varias querellas por delitos de corrupción contra el exjefe del Estado, actual emérito, que afectan a la institución monárquica en su totalidad, porque se trata del manejo de los bienes de todo tipo que están registradas en paraísos fiscales a nombre de la familia real en su conjunto; denuncias que deberían ser juzgadas mediante tratamiento especial ante la Sala Civil y Penal del Tribunal Supremo por el aforamiento especial. Contra este procesamiento, impidiendo su investigación parlamentaria, se han levantado todos los obstáculos por parte del gobierno, aludiendo a la inviolabilidad de la jefatura de Estado y la no responsabilidad de la persona del Rey. Argumento sacado de una interpretación interesada del texto constitucional para impedir que se proceda a la investigación política de dichos asuntos en las Cortes Generales.

 Hay que decir que la inviolabilidad que se reclama, del art. 56.3 CE no es sino una “inmunidad de función”, que protege al titular por los actos públicos ejecutados por sus funciones, y no por sus actos privados o públicos que nada tienen que ver con sus funciones constitucionales. De ello se deduce que tanto el emérito, como los demás miembros de la Casa Real, si también estuviesen relacionados con delitos de corrupción y abuso de poder -como puede resultar de la investigación en curso-, pueden y deben en democracia ser investigados por las Cortes, como parece que lo está haciendo la fiscalía del Tribunal Supremo y de la Audiencia Nacional.

Las limitaciones del texto constitucional se han convertido en supuesto motivo de estancamiento político y judicial, generalizado y permanente, que no tiende sino a la agravación. El derecho internacional, del que la legislación española depende, establece en el Convenio de Viena que los jefes de Estado son inmunes solo por las funciones propias de su cargo. Y ello debería ser suficiente para los monárquicos empedernidos.

A todos los efectos, la única solución democrática es que la soberanía, que reside en el pueblo, no quede ahogada y sometida por la imposición de la forma política monárquica, a la que en particular se aferran tanto los dirigentes del PSOE y del PP, que no hacen otra cosa que defender la herencia franquista establecida en el poder de los banqueros, del IBEX 35, concentrado en la Corona. Un poder político incontrolable, que para Sánchez no debe estar sometido ni a las Cortes ni a las leyes.

 El segundo punto tangencial de la crisis de Estado se resume en la incapacidad congénita de los gobiernos del régimen, sean del color que sean, sea o no de coalición, de juzgar de una vez por todas los crímenes del franquismo de acuerdo a las exigencias del derecho internacional y humanitario, como se pone de manifiesto con el nuevo anteproyecto de ley de “Memoria Democrática”. Los esfuerzos del ejecutivo por asociar a los colectivos y asociaciones de víctimas a las subvenciones de Estado -que es tanto como someterlas a la razón de Estado-, llevan a la negación de la Verdad, la Justicia y la Reparación judicial, tal y como de nuevo establece la Ley de “Memoria Democrática”.

La última pirueta del proyecto de Ley de “Memoria Democrática” pasa por las actuaciones del principio de JUSTICIA, por el que se viene a garantizar el derecho a la investigación de las violaciones de derechos fundamentales desde la guerra y la dictadura, hasta la aprobación de la Constitución. Por lo que se determina la creación de una Fiscalía de Sala de Memoria Democrática, que se va a dedicar a investigar las denuncias que se presenten. Todo para impedir y volver a negar el derecho a juicio justo, obviando en la nueva ley la imprescindible judicialización, que se constituye en la primea exigencia del derecho internacional, tal y como se estableció con los juicios contra el nazismo y el fascismo de Nuremberg y Tokio. La utilización de la fiscalía para impedir juicios que establezcan la Verdad, la Justicia y la Reparación, como demandan las víctimas, representa el más difícil todavía de las políticas de impunidad del régimen monárquico.

Los trabajadores de la sanidad, los de la enseñanza están en disposición de decir ¡basta ya! a las políticas de miseria social de unos y otros, participando unitariamente en las movilizaciones convocadas y en la huelga general que abren el camino a las soluciones democráticas y sociales que se demandan.

¡Romper con la monarquía y sus privilegios! ¡juzgar e investigar en Cortes las corruptelas y abusos de poder de la Corona! Estas son las primeras demandas de unidad, que se constituyen en este momento en la exigencia democrática y social de todas las organizaciones, sindicatos y partidos que se reclaman de las demandas y aspiraciones de trabajadores y pueblos.

lunes, 17 de agosto de 2020

Nos siguen robando la sanidad en pleno brote de la pandemia

 

 

Comunicado Agosto 2020

La pandemia del coronavirus suma nuevos máximos de víctimas en numerosos países, y los primeros rebrotes alcanzan las cifras de contagio ya conocidas en la primera oleada. Eso es lo que sucede entre nosotros, Y las medidas que se están tomando en nuestro país son escandalosas: los centros de salud están siendo cerrados o carecen de las plantillas necesarias, preparación de un nuevo asalto de privatizaciones…

 

Lejos de haber aprendido de lo sucedido en los pasados meses donde murieron miles de personas por carecer de la atención médica necesaria, ahora cuando se conocen los efectos del rebrote que amenaza con extenderse el próximo septiembre con la apertura de los centros escolares y Universidades, nos encontramos con que se mantienen las medidas de austeridad sanitaria, y por ello no hay suficientes rastreadores, no hay test, ni medidas colectivas de precaución en el trabajo.

 

En las capitales los transportes públicos van atestados, y los jornaleros agrícolas en muchas zonas rurales sufren las consecuencias de la ausencia de medidas de protección adecuada.

 

A todos nos compete que no se reproduzca el desastre sanitario que se puede multiplicar con la próxima apertura de la actividad escolar.

 

La gota que desborda el vaso de la situación la representa los nuevos acuerdos de privatización sanitaria realizados como consecuencia, y contraprestación ante de la adjudicación de los 140.000 millones de euros de la Unión Europea, y ello en forma de nuevo Pacto de Estado:

 

 Efectivamente el pasado 22 de julio 2020 las Cortes conocieron un nuevo episodio del desmantelamiento sanitario, aprobando con los votos a favor del PSOE, Podemos y PP, el Dictamen para la Reconstrucción de la Sanidad, que se constituye en un nuevo Pacto de Estado (“Pacto Cajal”), que plantea la gestión por parte de empresas privadas de lo que quedaba de la sanidad en el ámbito de lo público, centros de salud y servicios hospitalarios, sobre todo.

 

¡Hay que parar el desmantelamiento y la privatización sanitaria, derogando la ley 15/97, y el Pacto Cajal, nacionalizando todo el sector sanitario y farmacéutico! ¡Solo la más amplia movilización social puede impedir la catástrofe!

 

 

Comité Ejecutivo del Partido Socialista Libre Federación (PSlF)