viernes, 7 de junio de 2024

UNA REFLEXIÓN SOBRE PALESTINA

 

Hace unas horas el estado sionista de Israel bombardeó una escuela de la agencia de la ONU, la UNRWA, en donde se refugiaban personas desplazadas, matando a 27 según las informaciones de la prensa internacional. De este modo, el sionismo sigue día a día la estela criminal que desde hace 7 u 8 meses comenzó con dramática virulencia contra los palestinos.

Ante tanta aberración criminal los gobiernos occidentales se limitan a echar lágrimas de cocodrilo, pero no hacen absolutamente nada para detener estas masacres que están cometiendo diariamente los asesinos sionistas. La última mascarada que hace el estado español es la aprobación del estado palestino, pero de inmediato para no enfadar a Netanyahu le dan palmaditas en la espalda para que no se moleste por tal proclamación, a fin de cuentas, la misma no sirve para nada. Rápidamente, Pedro Sánchez y sus ministros se dirigen a este criminal sionista indicándole que no se moleste que todo sigue exactamente igual, que puede seguir cometiendo tropelías en Palestina, que no se van a cambiar para nada las relaciones comerciales y militares, todo sigue exactamente igual, pues por encima de todo España es amiga de Israel.

La aprobación de un estado palestino al igual que otras resoluciones, acuerdos o manifiestos de los organismos internacionales no tendrá efectos prácticos alguno, no evitará que puedan proseguir los bombardeos y las excursiones para matanzas humanas en los territorios palestinos.

La aprobación de esta pantomima ni siquiera vale para venderse como progresista ante un mundo que cada día rechaza masivamente estas inmolaciones; los gobiernos se ven obligados a practicar esta farsa teatral a sabiendas de que no tiene efectividad alguna para detener la ferocidad asesina del régimen sionista; no obstante, les conviene ofrecer una imagen de suave displicencia ante estos horrores del sionismo que les viene bien para su estabilidad política y electoral. En todo caso, es una decisión gubernamental que propicia una abundante propaganda de los medios de comunicación imperialistas para normalizar y dar una visión ante el mundo que lo que está ocurriendo es una guerra, son intervenciones militares, entre dos estados.

Los gobiernos occidentales dejan de lado las medidas efectivas que podrían tener algún efecto en la paralización del estado sionista, ni mencionar la anulación de las relaciones comerciales y militares con la eliminación de la compra y venta de armas. No hay una acción efectiva que obligue al sionismo a detener su violenta maquinaria destructiva.

No tiene eficacia esa declaración cuando Israel lleva ya muchas décadas apropiándose del territorio de Palestina, matando palestinos, destruyendo sus viviendas y sus modos de vida; no tiene mucho sentido una aprobación así cuando el sionismo se ha apropiado ya más del 80 o 90 % del territorio de palestina, y su claro objetivo es el exterminio de la población palestina. El mundo occidental, entre ellos España, aprueba que los palestinos formen un estado en el territorio que les queda, algo así como el 14 % del territorio de lo que era Palestina, en donde viven 2 o 3 millones de personas en una especie de cárceles abiertas; ahora, se les dice a los sionistas, quedaros con lo que tenéis y dejar en paz a los palestinos, y a estos, quedaros con lo poquito que os damos para que nos os metáis con los sionistas y viváis feliz en vuestras cárceles al aire libre.

El estado de Israel no tiene derecho a su defensa, es un estado ocupante, invasor de un territorio que le proporcionaron las potencias occidentales después de la I guerra mundial, una vez que pasó a manos de Inglaterra después de la derrota del imperio otomano; las potencias occidentales que habían vencido en la II guerra mundial concibieron Palestina como el lugar más adecuado por razones artificiales de carácter político y religioso en dónde podían concentrar a una población de judíos que repudiaban en sus territorios.

Los gobiernos occidentales no tienen interés en la desaparición del estado ocupante de Israel, ni que se vaya de un territorio que no le pertenece, es algo que ha venido haciendo el occidente colectivo a lo largo de la historia. Tampoco hay coraje y arresto en los organismos internacionales para exigir y trabajar por crear un único estado en el territorio natural de Palestina en donde puedan vivir en paz, árabes, judíos y personas de cualquier raza, sexo o religión.

Sin embargo, mientras exista el imperialismo norteamericano ninguno de los países de su esfera de influencia en Europa va a exigir nada de eso, puesto que el estado de Israel es una plataforma militar necesaria para controlar los ricos recursos naturales de la zona, para controlar los estrechos que permiten el transporte de gas y petróleo de modo barato al mundo occidental, en resumen es una plataforma militar del imperialismo para controlar el oriente medio y seguir con el saqueo de sus recursos.

Otra cosa, que debe quedar claro, los palestinos tienen derecho a defenderse con los métodos que consideren conveniente, como estimen necesario, con las armas como están haciendo. Palestina lleva siendo saqueada y exterminada su población durante decenas de años; un pueblo que es destruido vilmente tiene todo el derecho del mundo a proteger y a pelear por la recuperación de su territorio, de sus bienes y recursos, con los métodos que sus fuerzas le permitan, así lo recogen las declaraciones de la propia carta de las naciones unidas en su artículo 51: “Ninguna disposición de esta Carta menoscabará el derecho inmanente de legítima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado contra un Miembro de las Naciones Unidas, hasta tanto que el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionale