1.-El desbordamiento de
inmigrantes.
La
política de la derecha española se hace utilizando mentiras tales como el
desbordamiento de inmigrantes y la repercusión que esta presencia tiene en la insuficiencia
de servicios públicos para los españoles. A la vez que se van recortando derechos,
se propaga la idea de que escasean los servicios públicos y las viviendas y
como no hay para todos, no se pueden aceptar inmigrantes.
De
esta manera, la escasez de vivienda y los precios de alquileres, los bajos
salarios, la precarización laboral o el deterioro de los servicios públicos, se
consideran que no son resultado de las políticas de quienes nos gobiernan y se
atribuyen a la inmigración, trasladando la problemática hacia un enfrentamiento
artificial entre los sectores populares. No hay tal desbordamiento, sino una
construcción política que convierte a los migrantes en chivo expiatorio de
problemas cuya raíz es estructural del capitalismo.
2.- La prioridad
nacional.
El
PP y VOX no están preocupados porque su programa político de “prioridad
nacional” esté o no dentro de la legalidad constitucional, lo que realmente pretenden
con estas propuestas es situar el debate en un marco público que provoque el
enfrentamiento entre las clases populares y el rechazo a los inmigrantes, ocultando
con ello a los verdaderos responsables de una degradación sostenida de las
estructuras sociales en los territorios del estado.
Algunas izquierdas se oponen a la regularización
de inmigrantes porque dicen que carecemos de servicios públicos con los que se
pueda atender debidamente tanto a españoles como a los que llegan de fuera.
Esta posición política coincide con la de las clases dominantes que tratan de
convertir los derechos sociales por los que siempre han luchado las clases
oprimidas en mecanismos para excluir y eliminar otros derechos.
Con
estos planteamientos nos quieren trasladar la idea de que los derechos no es
algo que estén garantizados, dependen de las condiciones materiales y de la
buena voluntad del Estado Español para concederlos. Esta política reaccionaria trata
de quitar de la cabeza del movimiento obrero la existencia de la lucha de
clases. En definitiva, eliminar la pelea política e ideológica por un marco
estructural de derechos públicos, universales y gratuitos: la vivienda, la sanidad,
la educación, las pensiones, los centros residenciales, y otros servicios
públicos.
3.- La idea de que el
acceso a los servicios públicos es un lujo.
También,
escuchamos con mucha intensidad que el acceso a los servicios públicos es un
lujo que España no se puede permitir, que no hay suficientes recursos para
integrar a la “riada” de inmigrantes que llegan. Cuando la crisis inmobiliaria,
se nos decía que tal desbarajuste económico y social había llegado porque vivíamos
por encima de nuestras posibilidades, se ocultaba que todo tenía su origen en las
ansias de ganancias de los bancos, en las políticas orientadas para beneficio
del capital financiero.
Ahora
nos ocultan la enorme cantidad de recursos que el Estado emplea en gastos
militares, en la militarización, en la producción y compra de instrumentos para
las matanzas humanas; en barcos, aviones, recursos humanos y materiales para el
control de fronteras; el dinero que se defrauda a la hacienda en la evasión
fiscal de ricos, grandes empresas y entidades financieras; las subvenciones e
importantes beneficios fiscales que se conceden a las grandes empresas. Con todos
estos cientos de miles de millones de euros habría posibilidades de dotar de
amplios servicios públicos al conjunto de la población.
4.- Las contradicciones
se endosan a los sectores más débiles.
La realidad es que el capitalismo lleva en su
naturaleza un conjunto de contradicciones que nacen de las relaciones sociales de
producción y distribución, en cuanto a qué y cómo se produce, quien se apropia
de lo producido, como se redistribuye, y quien toma las decisiones políticas
que determinan todo este proceso.
A
lo largo de la historia los problemas que originan las contradicciones del
capitalismo se han endosado sobre los sectores sociales más débiles, en estos
momentos sobre los inmigrantes. No se analizan las causas profundas y globales
que generan la inmigración. La extracción de riquezas que necesita el Norte
para mantener la acumulación de capital, los movimientos de capitales que desde
oficinas situadas en capitales del Norte arruinan a países y generan miserias y
desempleos, las deudas con los organismos internacionales que los asfixian en
la más absoluta pobreza, las guerras interétnicas o entre grupos sociales para
dominar oro, plata, minerales, agua, etc.
En
los países del Norte, las clases dominantes estigmatizan a los inmigrantes por
su localización en barrios, por sus trabajos, limitando su representación
política, generalizando los delitos, provocando enfrentamientos con los
trabajadores autóctonos, todo con tal de obtener beneficios políticos y
económicos. El relato que construyen las clases dominantes es que hay un
desbordamiento de inmigrantes lo cual no tiene que ver con la realidad, cuando
las propias instituciones burguesas, tal y como señalan los datos del Instituto
Nacional de Estadística y de Eurostat, declaran que sigue siendo necesaria una importante
cantidad de fuerza de trabajo.
5.- El gobierno del
capital. Los flujos migratorios
Los
Estados capitalistas gobiernan en función de las necesidades del capital. Entre
otras cosas, seguirán apoyando negocios e inversiones en los países más atrasados
o en aquellos donde las multinacionales pueden obtener grandes recursos
materiales, aún a costa de generar miserias, guerras, obligando a que miles de
personas quieran salir de esos territorios en busca de una mejor vida, aunque
estos desplazamientos impliquen riesgos y sacrificios personales y familiares.
Es decir, mientras reine el imperialismo habrá inmigración.
Si
un Estado estuviera gobernado por organizaciones políticas ligadas a los
intereses de la clase obrera, las inversiones de las grandes corporaciones públicas
se centrarían en la colaboración mutua con aquellos países. Sin embargo, un
solo país tendría muchas dificultades para salirse y romper el entramado de
intereses que mueven a las potencias imperialistas. La interpenetración de la
economía mundial es tal que la mayoría de las grandes corporaciones económicas y
financieras son entidades que sobrepasan una economía nacional. De aquí la
necesidad de impulsar relaciones internacionales con organizaciones de la clase
obrera.
Las
potencias imperialistas son conscientes de que la inmigración está ligada a sus
intervenciones en los territorios más atrasados. No quieren avalanchas de
inmigrantes, nos hablan de regular los flujos migratorios, es decir, recibir a
los que necesiten para sus políticas económicas, y el resto, devolverlos o
meterlos en campos de concentración. Así, la Unión Europea ha validado la
creación de centros de procesamiento y deportación de inmigrantes dentro y fuera
del territorio en Europa, verdaderos campos de concentración existentes ya en
España (Mérida, Almería, etc), Italia, Albania, Grecia.
Con
el tratado de Schengen de 1985 se eliminan los controles fronterizos internos y
se establecen unas fronteras europeas para mejorar el control por tierra mar y
aire, en 1999 el convenio de Schengen se incorpora mediante el tratado de Ámsterdam
al derecho de la UE, hoy casi todos los países de Europa están integrados en
ese convenio. En EE.UU. Trump expulsa de forma brutal sin las más mínimas contemplaciones
humanitarias a los inmigrantes. Hungría aprueba una medida que otorga poderes
especiales a la policía y al ejército en las fronteras, permitiendo
devoluciones en caliente y detenciones en zonas de tránsito. En general, los
gobiernos europeos aprueban el Pacto de Inmigración y Asilo que entrara en
plena vigencia en junio del 2026, que lleva consigo una mayor regulación de las
fronteras y mayor facilidad para perseguir a los inmigrantes ilegales y a
quienes les apoyan con aprobado e en espacios crean.
El
capital intenta implicar a las organizaciones sindicales en la regulación de
estos flujos migratorios, por eso a veces escuchamos que haya una regulación
democrática de estos flujos con la presencia de aquellos. Mientras se hable de
regular flujos migratorios se está cayendo en los intereses del capital.
Mientras haya capitalismo habrá inmigración. La única manera de acabar con la
inmigración es acabando con el capitalismo. Cuando el socialismo esté
implantado se podrá hablar de organización de los flujos migratorios, porque en
ese caso no habrá inmigración ilegal y los estados podrán colaborar unos con
otros según las necesidades de fuerza de trabajo profesional que necesiten.
6.- Las tareas de un
partido de la clase obrera en materia inmigratoria.
Las
tareas de un partido de la clase obrera en relación a la inmigración, en estos
momentos:
1.-
Combatir y denunciar todas las políticas imperialistas en las que participa el
estado español que tienen por objeto la guerra, el saqueo y la rapiña de los
recursos de otros países.
2.-Pelea
política y social para que todos los inmigrantes legales e ilegales tengan
plenos derechos laborales y acceso a los servicios públicos, exigiendo al
Estado las inversiones para la suficiente dotación de los mismos
3.-Exigir
con todas nuestras fuerzas que todos los seres humanos que lleguen a las
fronteras huyendo de las miserias y de la guerra sean atendidos e integrados como
exige la dignidad humana en el estado español, sin cortapisas ni limitaciones
legales de ningún tipo.
4.-
Trabajar con todos los medios a nuestro alcance por la unidad y los objetivos del
movimiento obrero a sabiendas de que la burguesía y sus partidos van a intentar
por todos los medios enfrentarlo y dividirlo.