domingo, 16 de agosto de 2026

LA HIPOCRESÍA POLÍTICA DE ALMARAZ

 

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El Ministerio para la Transición Ecológica ha publicado en el BOE la orden que permite a las Unidades I y II de la central nuclear de Almaraz seguir funcionando hasta junio de 2030, retrasando el cierre fijado para 2027.

El cierre o no de la Central Nuclear de Almaraz pone sobre la mesa de la actualidad el debate sobre la energía nuclear, pero también trae a colación la continuación histórica del abandono institucional del territorio extremeño. En este proceso, centrándonos a partir de los años 80, el PSOE como pilar fundamental de la monarquía intensificó la identificación de sus posiciones políticas con los intereses de las burguesías estatales, nacionalistas y locales. Desde este punto de vista, se entiende lo que está ocurriendo ahora, la inserción total del PSOE en la defensa del capitalismo.

La posición política del secretario general del PSOE regional Álvaro Sánchez Cotrina, valorando de manera muy positiva la decisión del Gobierno de España de prorrogar la central nuclear de Almaraz, no es un acto discursivo que lleve consigo una audacia táctica: es una muestra evidente del vaciamiento político del progresismo y de su incapacidad para sostener siquiera su memoria y el propio relato histórico. El PSOE fue parte interesada apoyando con fuerza las movilizaciones y las luchas contra la instalación de la Central Nuclear de Valdecaballeros en los finales de los 70, hasta la conclusión de su cierre definitivo a principios de los 80.

Mientras el alborozo se daba en las filas del progresismo de la época por el éxito político; la burguesía trabajaba intensamente en el nuevo proyecto y poco después se daba inicio al funcionamiento del Reactor I de Almaraz en 1981, y poco más tarde, en el año 1983 iniciaba su funcionamiento el Reactor II. Originalmente, se diseñaban para operar 40 años, un período que cubría la amortización de la inversión inicial y garantizaba la fiabilidad; en algunos países alargan este período de funcionamiento con revisiones y estudios, no obstante, lo que está claro es que los materiales se degradan con el tiempo, y la prudencia aconseja no extender muchos años más su funcionamiento.

En 2019 las empresas propietarias de la Central Nuclear acordaron con el gobierno el cierre de sus reactores en 2027 (Almaraz I) y 2028 (Almaraz II) según el calendario oficial, pero sus propietarias (Iberdrola, Endesa, Naturgy) solicitaron al Gobierno una prórroga para operar hasta 2030, negociando extender su vida útil, alegando que son reactores seguros que superarán con seguridad los 40 años de vida útil del diseño y podrían seguir funcionando con las debidas revisiones.

El Congreso de los Diputados ratificó el cierre definitivo, a pesar de todo, el PSOE Regional sigue insistiendo que la central no se cerrará; es evidente que no se quieren perder posibilidades electorales en la zona, el PP y VOX están en la misma línea que la política del reformismo. Ahora, en plenas vacaciones de agosto, el PSOE y sus socios que habían llegado a un acuerdo con diferentes organizaciones para que la central nuclear de Almaraz en Badajoz no continuase, se retracta de sus acuerdos y “donde dije Diego digo digo y viceversa”, y acaba por conceder una prórroga de cuatro años más a su existencia.

En la actualidad tanto el PP como el PSOE están en concordancia con los intereses de las grandes empresas energéticas, son los pilares de la democracia-burguesa española, funcionando como partido único son los instrumentos de estas poderosas corporaciones energéticas y en su nombre han trabajado unidos para que no se cierre la central. Ahora el gobierno del PP y VOX seguirá reduciendo los impuestos que pagan estas grandes corporaciones energéticas lo que influirá en la reducción de servicios sociales. Tanto el PP como el PSOE hacen y ofrecen lo que sea para no perder el apoyo electoral de la zona. Una vez más, de forma clara se pone de manifiesto que el gobierno progre vuelve a retratarse retractando su promesa por la energía nuclear.

Durante los más de 40 años transcurridos desde que está en funcionamiento la central nuclear ninguno de los diferentes gobiernos, tanto del estado español como de la comunidad extremeña, se han preocupado de ir generando alternativas de empleo, ninguno de ellos ha tenido tiempo suficiente para ir pensando que las centrales nucleares antes o después hay que cerrarlas. Pero en este caso, como en el resto de cuestiones relacionadas con el desarrollo económico de la región ha estado presente la subordinación de nuestros políticos a los intereses de las grandes corporaciones económicas. Así, durante muchos años una parte importante de la población trabajadora extremeña no encontró otra solución en sus perspectivas de futuro que la emigración que aún hoy sigue dándose en nuestros jóvenes.  

Ahora, como verdaderos hipócritas, todos los grandes partidos PSOE y PP se alegran de que el gobierno “haya dicho diego, donde dijo digo”, y se haya retractado del acuerdo aprobado de cierre de la central nuclear. Todos aplauden de la continuidad de Almaraz por el empleo que genera en la zona cuando lo han tenido olvidado durante cuarenta y tantos años. Esta es la política que tenemos en Extremadura y en España.  La prórroga ha echado a la basura el calendario acordado en 2019 y los compromisos energéticos del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Las organizaciones ecologistas critican la decisión del gobierno puesto que rompe toda la política y planificación energética de la última década en España y compromete la viabilidad de las renovables y de la electrificación a 2030. Estas organizaciones defienden que existen alternativas energéticas "más baratas o con costes equivalentes, más seguras y limpias" y reiteran la petición de acelerar el cierre de las centrales nucleares. No hay dudas de que la prolongación dificultaría el cumplimiento de los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC y el 7º Plan General de Residuos Radiactivos, que tendrán que modificarse, lo que provocará un encarecimiento de los costes de la gestión de residuos y su repercusión en la tarifa eléctrica.

Las organizaciones ecologistas nos recuerdan que la pérdida de la contribución del 7 % que la energía producida en Almaraz aporta a la producción energética nacional, puede ser compensada con la producción de las renovables. Además, la continuidad de la central podría poner en riesgo unos 26.130 millones de euros de inversiones en tecnologías limpias, principalmente renovables y almacenamiento retrasando el desarrollo de las energías renovables.

La influencia del mantenimiento de la central producirá un enorme encarecimiento del coste de producción de la energía, derivadas de las dificultades para continuar almacenando los residuos radiactivos, la compra de uranio enriquecido y los efectos que surgen del calentamiento de las grandes cantidades del agua utilizada para enfriar, generando una contaminación térmica al ser devuelta a ríos o embalses, reduciendo el oxígeno disuelto, alterando la vida acuática, y provocando en ocasiones restricciones o paradas temporales de los reactores durante olas de calor.

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