Mediante
los Pactos de Letrán de 1929 Mussolini consiguió del Papa Pio XI, que en ese
momento estaba al frente del Vaticano, un apoyo político y popular muy
importante para la consolidación de su régimen fascista; a cambio, por estos
acuerdos se creó el estado independiente, político y soberano del Vaticano. Este
nuevo estado teocrático, gobernado por religiosos que consideran que su poder viene
de Dios, consiguió no sólo una independencia económica-financiera, también, el
reconocimiento de la enseñanza católica y del catolicismo como religión oficial
del estado italiano.
El
Papa Pio XI valoraba estos acuerdos con el régimen fascista, implantado por el
dictador italiano en connivencia y con el apoyo de la burguesía italiana, como
un freno al avance del comunismo entre las masas obreras que tomaban como
ejemplo las transformaciones sociales y laborales que estaban sucediendo en la
URSS. Mussolini subió al poder en octubre
de 1922 tras la Marcha sobre Roma. A continuación, el rey Víctor Manuel III lo
nombró primer ministro en octubre de 1922, marcando el inicio de la dictadura
fascista que duró hasta 1943, siendo ejecutado por los partisanos en 1945.
En
la actualidad, la teocracia sigue viva en el cuerpo y en el alma del Estado
Español, alcanzando su máxima expresión viva en estas fechas en todas las
localidades, en donde bajo la justificación de la tradición popular desaparece
la separación entre la Iglesia y el Estado, dándose de modo evidente el embuste
antidemocrático de una identificación formal de todos los poderes políticos, religiosos,
policiales y militares bajo un mismo palio, unificando e impregnando del mismo
orden religioso y confesional a todas las personas que en el ámbito local representan
al estado.
Mientras
tanto, el líder del Vaticano, el máximo jefe del régimen teocrático de los
obispos, León XIV, dijo que espera que TRUMP ponga fin a la guerra en Oriente
Medio. No se refiere a la agresión yanqui-sionista, sino que mezcla a todos
hablando de guerra: "Me han dicho que el presidente TRUMP declaró
recientemente que le gustaría poner fin a la guerra. Ojalá esté buscando una
salida." Al régimen teocrático del Vaticano, fundado por el dictador
fascista Mussolini, siempre le gusta jugar a ser pacifista, mientras sus
obispos compadrean en todas partes del mundo con los regímenes que durante
siglos de colonialismo han robado y siguen robando al Sur Global.