viernes, 23 de septiembre de 2022

Las consecuencias de la guerra repercuten en nuestros pueblos, a la vez que desde el gobierno y la derecha fomentan mecanismos para que el capital mantenga beneficios.


1.- Los conflictos geopolíticos, la inflación internacional y las crisis alimentarias en otras partes del mundo repercuten con fuerza en nuestras poblaciones locales. Lo cierto es que nos adentramos nuevamente en un período de ajustes, y políticas regresivas una vez que hemos visto como todas las promesas realizadas por el gobierno de coalición de Pedro Sánchez han sido arrojadas a la papelera. Este gobierno nos está brindado reformas que no avanzan en el plano social y ni mucho menos en el de la convivencia, para nada eliminan las leyes regresivas ya existentes: la reforma laboral y la ley mordaza se manosean para no cambiarlas, las pensiones se van recortando, y las ayudas sociales siguen siendo raquíticas. Unas y otras se transforman en meros objetos de propaganda para engañar a la población.

No hay día que las ruedas de prensa del presidente del gobierno de España traten de justificar los graves problemas de la sociedad española con referencias a la maldad de Putin y de los rusos, culpabilizándolos de la guerra de Ucrania sin tener en cuenta que la causa de lo que nos está pasando nace de las sanciones injustas que sobre Rusia impone la OTAN. Lo que no nos dice este gobierno de coalición al servicio del gran capital es que las sanciones impuestas a Rusia por el imperialismo yanqui, y la OTAN se vuelven contra las poblaciones europeas, castigando duramente a las más débiles, entre ellas la española, beneficiando los intereses norteamericanos.

La reunión de la OTAN celebrada en MADRID enfatizó la antigua idea de que los países tienen que destinar más dinero a la militarización para aumentar el poderío de matanzas humanas de la OTAN y de los yanquis. Este incremento de los presupuestos para la guerra en el caso de nuestro país supondrá una reducción de dinero para gastos sociales como la sanidad, la educación la dependencia, las residencias de ancianos, recortes que se trasladarán a las comunidades autónomas como la extremeña. En el caso de la sanidad, nuestra comunidad sufrirá un incremento en las listas de espera de intervenciones quirúrgicas, pruebas de diagnóstico y consultas previas por los déficits en los centros de salud y en los centros hospitalarios, sobre todo de especialistas, lo que se traduce en unas listas de espera que en algunos casos superan los 3, 4 y 5 meses, sobre todo en algunas intervenciones quirúrgicas.

La agudización del empobrecimiento de las clases oprimidas va a continuar no se sabe cuánto tiempo como resultado de la inflación, de una subida de precios que no ofrece expectativas de controlarse y que se acelera en la medida en que los países alineados con la OTAN aceleran la guerra armamentística. Todo esto se recrudece con las medidas de los organismos financieros internacionales que han comenzado una carrera difícil de detener, subiendo los tipos de intereses para frenar la inflación y desacelerar la economía. Estas acciones influirán sobre el consumo, acrecentarán los endeudamientos de los consumidores, las hipotecas variables y el desempleo. Pero no todos sufren del mismo modo, otros se están enriqueciendo y se enriquecerán exageradamente como las grandes empresas productores de petróleo, gas y alimento, y los grandes bancos americanos con la especulación, con la miseria y el hambre de los explotados del mundo.

Con nuestra actividad militante estamos intentando explicar las políticas con las que nuestros gobiernos tratan de domesticar y alienar a la mayoría de la población que es la clase trabajadora. No resulta fácil extender la toma de conciencia y los valores e ideas que contrarresten la ideología oficial; una ideología ampliamente refrendada por las dinámicas de un amplio periodismo oficial, de tertulianos y comunicadores al servicio del dinero, con presencia casi permanente en los medios de comunicación y con una amplia influencia y muy conectados con las organizaciones políticas y sociales denominadas progresistas y alternativas.

Lo que si está muy claro es que para cambiar este estado de cosas necesitamos unidad y movilización en torno a criterios muy sencillos como reparto de la riqueza y del trabajo, mejora de los servicios públicos, la socialización y estatalización de los medios de producción, transporte, comercialización y mantenimiento de la energía necesaria para una calidad de vida mínima para todas las personas, no hay ni solución ni futuro

2.- Los mecanismos de la derecha para reducir los salarios e incrementar la explotación salarial.

2.1.- Los puestos que no se ocupan; la propaganda generalizada para señalar a los desempleados y el cobro de los subsidios. Estamos sufriendo una enorme campaña de propaganda desde el gobierno, y la patronal en las que se insiste en que hay muchos puestos de trabajo desocupados y que la gente no quiere trabajar; se repite hasta la saciedad que quienes cobran ayudas sociales por desempleo o subsidios no quieren trabajar, prefieren cobrar esas cantidades antes que ocupar un puesto de trabajo. Esta campaña mediática impulsada por los poderes políticos y económicos trata de crear las condiciones para arremeter posteriormente con la legislación contra las prestaciones sociales a la vez que justifican la llegada de inmigrantes que incrementen el ejército de parados para alentar las divisiones en el movimiento obrero y conseguir la disminución de los salarios. Esta estratagema del capital cala en la opinión pública y genera una división ideológica y material en la clase obrera, que facilita a los gobiernos medidas contra los desempleados.

2.2.- La inmigración como mecanismo de la patronal para combatir los salarios reales y de impulsar en política a la derecha más nacionalista, rancia y fascista.

En unos momentos de crisis del imperialismo su sostenimiento lo aseguran la opresión sobre los pueblos, las altas tasas de explotación salarial y las duras condiciones laborales. Los capitalistas tratan por todos los medios de anular las luchas de los trabajadores para recuperar su capacidad adquisitiva, mejorando los salarios. Uno de los mecanismos que favorece a los explotadores es la abundante mano de obra inmigrante.

La derecha muestra dos caras ante las personas que llegan a nuestro territorio, en la inmensa mayoría de los casos huyendo de las guerras y/o dictaduras que asolan sus países, y de la agresividad del saqueo imperialista. La derecha política y económica española tiene una lengua bífida como las serpientes, no es complicado descubrir sus dos caras; con una, potencia a la extrema derecha y sus políticas racistas contra los inmigrantes; su objetivo es crear falsos enemigos y dividir a la clase obrera para debilitar su capacidad de lucha. La extrema derecha difunde bulos dirigiéndose a los sectores más deprimidos y asfixiados por el capitalismo recurriendo a mentiras sobre los inmigrantes como que el gobierno les da pisos y buenas ayudas y pagas, a la vez que se las niega a los españoles; con otra cara más oculta, se muestra favorable a la llegada de inmigrantes para que haya un mercado laboral con abundante mano de obra al objeto de que bajen los salarios. Los medios de comunicación contribuyen a esta farsa que da buenos resultados políticos y económicos a los defensores del capital con la que nos crean falsos enemigos y amigos que no tienen nada que ver con nosotros, sólo para engañarnos y manipularnos.

2.3.- El pacto de rentas. 

Cada vez se avivan con más fuerza las voces que surgen de los conclaves patronales y gubernamentales que aconsejan y reclaman acuerdos entre patrones, sindicatos y gobierno. El horizonte ofrece una caída importante del consumo que obliga a mover ficha a las grandes patronales recurriendo a procedimientos que les permitan mantener los exultantes beneficios, sobre todo, acallar las movilizaciones de los trabajadores. El acuerdo consiste en negociar un pacto de rentas para evitar subida de los salarios y simultáneamente recordar a la población el importante papel de las empresas, la banca, etc. Muchas dudas tenemos de que el gobierno no avance en este camino y se comporte como el consejo de administración de las grandes empresas, bancos y multinacionales.

3.- Sobre los impuestos. Por la nacionalización y estatalización de los grandes medios de producción en manos de una minoría dañina para la sociedad.

Nuevamente nos encontramos con que los gobiernos más a la derecha eliminan impuestos para beneficiar a las clases explotadoras, a los más ricos, como el gobierno andaluz y el madrileño. En Extremadura, los representantes de la derecha, tanto del PP como Ciudadanos y Vox mantienen la misma cantinela. El mensaje que nos envían sigue un argumento rutinario y sostenido independientemente del tiempo y lugar: hay que eliminar impuestos porque el estado administra mal el dinero que procede de los bolsillos de los ciudadanos; la administración es una derrochadora empedernida que los emplea sin un sentido lógico y beneficioso para la sociedad.

El mensaje es falso pues lo que realmente les importa es la protección del bolsillo de los ricos, los bancos y las grandes empresas.

Sin embargo, este rechazo y este odio visceral al Estado, desaparece y se transforma en un abrazo de hermandad cuando se presentan las crisis que la propia maquinaria del capital genera en su movimiento irracional y descontrolado en busca del incremento de beneficios. Como el genio que salva a Aladino en el cuento de la lámpara el capital encuentra la salida de la crisis recurriendo a la magia del Estado que le proporciona fondos públicos, ayudas, subvenciones en modo de ERES, ERTES, etc. El capital recupera su lustre sin importarle que se incremente exageradamente la deuda pública que después pagarán las clases explotadas con la reducción de los salarios y de los servicios públicos.

Cuando a los ricos les va mal, cuando les afecta la crisis económica recurren con fuerza al dinero público sin la menor intención de devolverlo, caso de lo ocurrido con la banca o con las enormes subvenciones y ayudas a fondo perdido a las grandes empresas. Lo que queda claro es que los capitalistas son los responsables de las enormes destrucciones de capital, de trabajo acumulado que se producen en las crisis; lo que resulta manifiestamente claro es la irracionalidad del sistema social capitalista. Por eso, urge la nacionalización y estatalización de los grandes medios de producción en manos de una minoría dañina para la sociedad.

6.- El electoralismo y la lucha por los cargos.

Desde el ámbito revolucionario tenemos que superar la apuesta por el electoralismo y el hechizo por ocupar puestos institucionales que ha sido y volverá a ser próximamente el objetivo de quienes se denominaron las fuerzas del cambio. Estas organizaciones políticas no han cuestionado en absoluto el poder del Estado al servicio de las burguesías sino que se han movido en un plano meramente formal en las instituciones dejando la actividad movilizadora y el apoyo a las luchas en las calles y las fábricas, olvidando reivindicaciones programáticas como la negativa del pago de la deuda, devolución del dinero dado a los bancos, presupuestos sociales, la derogación de la ley mordaza, impulso de la memoria histórica, derogación de leyes laborales, etc.

La línea de demarcación que tenemos que tener clara es la que separa a los intereses de un conjunto de multinacionales y grandes empresas que saquean nuestro trabajo y nuestros recursos, y los del conjunto de trabajadores y trabajadoras explotadas y sectores sociales con salarios, pensiones y ayudas sociales mínimas que apenas dan para vivir. No se puede seguir ocultando esa línea de separación de la clase explotadora y la clase explotada con tal de quedar bien con todo el mundo. Las contradicciones en las que se mueven la óptica explotadora y la explotada tienen su fundamento en la explotación salarial, los derechos de la mujer, la no discriminación sexual, el aprovechamiento de los recursos naturales y la destrucción de la naturaleza, etc. De todos modos, las diversas visiones sobre estos asuntos no nos pueden dividir ante el objetivo de conseguir la unidad de las fuerzas contra la oligarquía y el aniquilamiento de las clases explotadas.

 

 

 

 

domingo, 18 de septiembre de 2022

De las injusticias siempre nacen reacciones sociales.

 

Las medidas del gobierno del PSOE en Extremadura pretenden llevar a cabo un sostenido proceso de atracción y relocalización de las industrias. Las políticas que la Junta de Extremadura está aprobando en materia económica y administrativa tienen como eje fundamental aprovechar las facilidades materiales que nuestro territorio puede brindar al capital: mano de obra muy barata, exenciones fiscales, tolerancia en el despiadado ataque al medio ambiente, condiciones laborales leoninas de hiper explotación, acomodo y ausencia de sindicatos.

En todo este proceso el gobierno regional recibe el aval de un estado empobrecido como el español con una deuda que supera el 120 % del PIB, dependiente de las entidades financieras internacionales como el BCE, y sumiso al imperialismo americano. A su vez, el gobiernillo regional se apoya en unas oligarquías locales que chupan de la teta institucional a base de pequeñas ayudas y subvenciones, pues no hay mucho que repartir.

La clase trabajadora, desde un obrero agrícola o un camarero u otro personal de servicio hasta un profesional con título de ciclo formativo o licenciatura con especialización en master postgrado, todos y todas están incluidos en el mismo círculo de la precariedad: contratos injustos, falta de prestaciones sociales, siniestralidad laboral creciente, facilidad para el despido. En definitiva, con una probabilidad de la desocupación que asusta cada día más.

Todo este conjunto de cosas favorece la desmovilización. A ello puede sumarse una tendencia ya en curso años atrás, que se ha potenciado y extendido de forma desmesurada durante la pandemia de Covid-19, consistente en el trabajo remoto, de trabajadores super especializados en situación de teletrabajo.

Los valores dominantes que son los de la clase capitalista, que a veces se nos presentan disfrazados de “progresistas”, terminan alienando y adormeciendo a la gente, propagando el individualismo radical y despolitizado, impulsando e invitando a un consumo sin fin como mecanismo para conseguir felicidad y un bienestar personal que no tiene nada que ver con un bienestar comunitario y solidario.

Los medios de comunicación han conseguido manejar y aletargar a la gente para que su mente se centre en cuestiones superficiales y se despreocupe de las injusticias que afectan y empobrecen a la mayoría de la sociedad y a ellos mismos, antes que organizarse para desarrollar luchas que hagan frente a sus penurias y necesidades humanas.

El modelo de desarrollo capitalista está produciendo un desastre ecológico que se manifiesta en cuestiones dramáticas que repercuten especialmente en las clases sociales trabajadoras, sequías con las repercusiones en la falta de agua potable, en las producciones agrícolas, pandemias y un conjunto de consecuencias que afectan sobre todo a las poblaciones de los países más pobres como desastres naturales, inmigraciones, hambrunas.

Como estamos viendo en la actualidad la sociedad capitalista y sus dirigentes son incapaces de resolver estos problemas sociales sino es a base de guerras y de potenciar las industrias de armas para las matanzas humanas, lo que está claro es que del capitalismo poco puede esperarse, el bienestar está programado solo para sectores minoritarios de la población a costa de los sacrificios de la mayoría social.



A lo largo de la historia, desde el nacimiento del capitalismo en el siglo XV y XVI, este modo de producción, salvo excepciones de todos conocidas, ha resistido casi todos los embates de las luchas y los intentos de cambio a los que ha sido sometidos independientemente del marco definido por las formas de los estados burgueses en los que se han producido.

La forma más habitual de estado basado en el parlamentarismo burgués no ha conseguido nunca aunque parezca extraño mejoras que beneficien a los pueblos; en todos los casos, los avances sociales se han producido como resultado de las movilizaciones populares que en muchas ocasiones han encontrado la respuesta de la fuerza de la represión estatal y leyes coactivas para impedir las luchas de los oprimidos y explotados. Las fuerzas represivas y el enorme apoyo de los medios culturales, educativos y de comunicación engañando y domesticando a las poblaciones han podido mantener los valores y la hegemonía del capitalismo. La clase de los capitalistas busca y trabaja en las estrategias más adecuada para no perder su poder político, ideológico y económico.

En la actualidad, nos encontramos en nuestros pueblos con una fuerza productiva que genera plusvalía, y con una masa importante de personas que están fuera del circuito del mercado de trabajo, que crece cada día, sobreviviendo con ayudas sociales de subsistencia o a veces con la solidaridad de otras personas. Por eso, debemos tener claro que mientras haya injusticias hay reacción, por tanto, la orientación del trabajo militante debe estar en lo expresado hace años por Lenin de que la revolución no se hace, se organiza.