1.-ALGO DE EXTREMEÑISMO.
El concepto popular de EXTREMEÑISMO
o REGIONALISMO EXTREMEÑISTA se insinúa desde ciertas formaciones políticas en
la región extremeña que se autodenominan de izquierdas, como una característica
principal programática más allá de ingredientes culturales y lingüísticos. Sin
embargo, ignoran en sus relatos políticos elementos como el anti-fascismo, el
antiimperialismo, ser anti-OTAN, la salida de la UE, el enfrentamiento entre
explotadores y explotados, la necesidad de acabar con la propiedad privada de
los medios de producción y la construcción del socialismo. Desde este punto de
vista, nos encontramos con la tarea de destacar la importancia de una Fuerza
Política que trabaje en la población trabajadora extremeña la conciencia de
clase y la importancia de la lucha de clases en su combate contra el modo de
producción capitalista en la perspectiva de alcanzar el bienestar de todos los
seres humanos, sin excepción.
2.- POR UNA FUERZA POLÍTICA NACIONAL E INTERNACIONAL.
El movimiento autoritario y
reaccionario avanza capitaneado por las oligarquías norteamericanas al frente
de las cuales está TRUMP. Desde finales del siglo XX estas poderosas camarillas
de fascistas quieren frenar la enorme crisis del capitalismo, aplicando la
guerra permanente y el militarismo social contra los pueblos del mundo. En
España, la influencia en la realidad política es tal que la Izquierda del
régimen se hunde y es necesaria una verdadera izquierda de clase capaz de hacer
frente al fascismo. Desde la región extremeña, consideramos que lo más urgente
es construir una fuerza política nacional e internacional que organice la
reacción y la movilización contra la derecha, la extrema derecha y el
movimiento fascista que como el aceite se extiende en nuestra región y en todo
el mundo.
3.- POR LA SALIDA DE LA UE Y DE LA OTAN.
Por tanto, desde la región
extremeña nos vemos en la obligación de aportar nuestras modestas energías a la
más que necesaria creación de una organización política que abandere y movilice
a la población para la salida de la UE y de la OTAN, así como, implicarse en el
absoluto rechazo a el imperialismo agresor y criminal estacionado y amurallado
en las bases militares españolas. Un rasgo sustancial de esta lucha debe
abordar el contundente repudio al gobierno de Pedro Sánchez que está reforzando
mediáticamente la necesidad del militarismo entre la población y, dando pábulo económico
a las industrias de las matanzas humanas, que se financian a costa de los
gastos sociales, sanidad, educación, dependencia, viviendas, etc. perjudicando
a las clases trabajadoras, entre ellas a las extremeñas.
4.-POR UN PROCESO CONSTITUYENTE.
La organización política que
estamos construyendo tiene entre sus obligaciones la de promover un frente político
y social generador de un Proceso Constituyente que liquide a la Monarquía
feudal y corrupta que rige el Estado Español, y ponga los cimientos para construir
una República que responda a los intereses de trabajadores y trabajadoras. La
monarquía heredada del franquismo es un lastre que pervive en nuestra región
gracias a la influencia ideológica de la iglesia católica, con su fuerte ascendencia
en la ciudadanía reviviendo aspectos fundamentales del nacional catolicismo, en
conjunción con unos partidos políticos que mantienen abundantes rasgos
caciquiles. Estos pilares del régimen controlan los diferentes aparatos del
Estado en la región extremeña y dominan los procesos electorales gracias al
dinero y al apoyo que reciben de los muy conservadores medios de comunicación.
5.-LA SUMISIÓN POLÍTICA REGIONAL.
El estado español, exceptuando breves
espacios temporales durante el período republicano, siempre estuvo en manos de
los grandes propietarios de la tierra, de la industria y del dinero. La
población trabajadora extremeña sigue bajo la hegemonía de esta élite política
y económica con una visión mercantil de Extremadura. Con los mismos ojos del
pasado sigue viendo en el territorio extremeño, en sus gentes y en sus recursos
naturales, una fuente exportadora de mano de obra y materias primas, una
maquinaria productora de beneficios. Las multinacionales y los fondos de
inversión se apropian de nuestros recursos naturales, sol, agua y tierra, empobreciendo
a las clases trabajadoras y usurpando los posibles esfuerzos estatales que
paralizan el desarrollo económico y social. La burguesía nacional en
connivencia con la pequeña burguesía regional se centra en la proliferación de granjas
agrícolas, placas solares y negocios extractivos que desmantelan la rica y
diversa naturaleza extremeña. Tampoco, los representantes locales de las
grandes organizaciones políticas tienen el pulso suficiente, ni el más mínimo
interés para proyectar una estructura productiva autónoma. En todo caso, sí
tienen una notable retórica y disposición para la algarabía cuando se anuncian esporádicas
inversiones en algunas zonas territoriales, que luego en la mayoría de los
casos resultan fallidas.
6.-LA POLÍTICA LABORAL.
Por muchas razones los extremeños
y extremeñas necesitamos una fuerza política, pero entre otras exigencias está
la de impugnar las políticas laborales de los gobiernos nacional y regional
que, con la colaboración de las dos grandes organizaciones sindicales, UGT y
CCOO. La reforma laboral y las medidas puntuales del ministerio de trabajo tienen
una repercusión muy negativa en toda la clase obrera española y extremeña. Las
directrices laborales y económicas fijadas por la UE han sido adaptadas mediante
el diálogo social en los centros de trabajo; los convenios y acuerdos interclasistas,
(patronal, gobiernos y sindicatos) han golpeado a la clase obrera con un incremento
de la explotación laboral y una pérdida considerable de su capacidad
adquisitiva. La clase obrera extremeña necesita recuperar su conciencia de
clase para reconstruir lo que han destruido las cúpulas de los partidos y los
sindicatos al servicio de su majestad.
7.- LOS
GASTOS MILITARES.
Necesitamos una potente fuerza
política nacional para que ponga de relieve la denuncia sobre la trascendencia tan
importante que tiene en la población obrera extremeña el incremento de los
presupuestos destinados a la compra y fabricación de herramientas militares que
se traducen en recortes de gastos sociales, con el consiguiente crecimiento de
las desigualdades sociales que con tanta profusión aplastan a los sectores
sociales más débiles de las clases trabajadoras extremeñas. Las desigualdades territoriales
están inscritas en la propia naturaleza del capitalismo pero los gobiernos se
encargan de materializarlas en aspectos muy concretos, como son la estructura
funcional de la fiscalidad y la distribución desigual de la asignación
económica a las comunidades autónomas. Esta distribución de los recursos machaca
de un modo particular a las poblaciones de los territorios rurales del país que
sufren problemáticas que se traducen en un creciente vaciamiento y un
envejecimiento poblacional.
8.- LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA DEMOCRÁTICA.
La necesidad de un Proyecto
Constituyente que rompa con el régimen monárquico de 1978 y de paso con el
Estatuto de Autonomía de Extremadura, instituciones políticas y jurídicas que no
sirven para resolver los problemas fundamentales del pueblo trabajador
extremeño. Las leyes de la memoria histórica aprobadas con Zapatero y luego la
de Pedro Sánchez, no han respondido a las reclamaciones de las familias de las
víctimas en todo lo relativo a la recuperación de la verdad, la justicia y la
reparación de todos los crímenes e injusticias sociales cometidas tras el golpe
fascista de 1936 y durante la dictadura franquista. En Extremadura, durante la
Guerra Civil española, historiadoras y testimonios señalan que no hubo un
frente de guerra convencional, sino una masacre y represión pura y dura. Hasta
la fecha en la región extremeña, ni el PSOE ni UPE, han puesto en pie de manera
práctica e institucional mecanismos que atiendan plenamente estas reivindicaciones
populares, sólo el trabajo individual o colectivo de personas han recuperado
aspectos de aquellas matanzas humanas.
9.- COMPETENCIA Y CAPACIDAD ECONÓMICA.
En definitiva, la región
extremeña avanzará cuando los diferentes territorios del estado español tengamos
la unidad y fuerza colectiva necesaria para imponer un Estado que vigile por
los intereses de las clases trabajadoras. Tanto la Constitución como el
Estatuto de Autonomía, componentes jurídicos- materiales del Estado Burgués, no
nos proporcionan ni competencias ni capacidad económica para resolver nuestros
problemas y necesidades más esenciales. De
aquí que sea una necesidad y un derecho un Proceso Constituyente que nos
permita sembrar y poner los cimientos estructurales del futuro Estado Republicano,
en donde los territorios estemos dotados de los recursos materiales y
competenciales para la más adecuada organización política, económica y social que
responda a los intereses de las clases trabajadoras. Esta capacidad de decisión democrática es el
asunto que más teme la burguesía como propietaria de los medios de producción.
10.- PUNTOS BÁSICOS DE UN PROGRAMA REGIONAL.
En conclusión, en el ámbito
regional necesitamos un Estado que nos posibilite entre otros puntos
programáticos: La capacidad de realizar una profunda reforma agraria que
revitalice el desarrollo agroindustrial y la creación de empresas públicas para
el suministro de las materias primas para la producción agrícola y ganadera; La
disposición de una fiscalidad que permita dotarnos de medios económicos para
derrotar las desigualdades sociales y mejorar en cantidad y calidad los
servicios públicos esenciales; La creación de una banca pública que confiera la
posibilidad de recursos financieros; El
suficiente poder político para llevar a cabo la intervención obrera en el
control y el funcionamiento de los servicios y organismos públicos, etc.
En definitiva, no hay otro EXTREMEÑISMO
que aquél que impulsa la lucha de clases, la conciencia de clase necesaria para
que los trabajadores y trabajadoras de Extremadura y de los diferentes pueblos
del estado español puedan liberarse de las cadenas del capitalismo e iniciar el
camino del socialismo.