En
Barcelona se reúnen presidentes y mandatarios de gobiernos de unos 20 países,
que se llaman socialdemócratas en la denominada cuarta Reunión para la Defensa
de la Democracia, impulsada por Sánchez y Lula. Dicen estos “progresistas” que
el objetivo de la reunión es levantar la voz contra el crecimiento de las
fuerzas políticas autoritarias y de extrema derecha en el mundo.
En
la reunión además de Pedro Sánchez, Lula, Petro, Boric (firme represor durante
su mandato del movimiento obrero en Chile, actualmente gobierna la extrema
derecha). Allí se encuentran el líder del Partido Socialista Europeo, Stefan
Löfven; el vicecanciller de Alemania,
ministro de Finanzas y colíder del SPD, Lars Klingbeil, número dos del nuevo
Gobierno de gran coalición formado el 6 de mayo de 2025 en Alemania. Lars
Klingbeil , es un aliado incondicional de Netanyahu, muy motivado en el empeño
en meter en la cárcel a los que denuncian y se manifiestan contra el gobierno y
el sionismo. Actualmente en Alemania hay un crecimiento espectacular de la
extrema derecha; también, el viceprimer ministro de Reino Unido y titular de
Justicia, David Lammy, secretario de Estado para la Justicia que al igual que
el alemán es un firme represor de quienes denuncian el genocidio que se está
cometiendo en Palestina, como el grupo Palestine Acción que denuncia a las
empresas con sede en el Reino Unido que suministran armas utilizadas por Israel
en el conflicto israelí-palestino.
Todos
estos socialdemócratas olvidan que las políticas que practican son las que
están abriendo los caminos a la fuerte penetración de las derechas y extremas
derechas. Tampoco se puede olvidar que precisamente el gobierno español prohíbe
la regularización de los saharauis, sin duda, para satisfacer a la monarquía de
Marruecos, y que al igual que todos los europeos implicados en la reunión de
Barcelona están financiando al régimen nazi de Ucrania, con ayudas económicas,
instrucción de militares ucranianos y suministros de maquinarias y armas para
la guerra. El gobierno de Ucrania tiene prohibido todos los partidos políticos,
entre otros los socialdemócratas.