jueves, 22 de enero de 2026

LOS POLÍTICOS INSTITUCIONALES SE OLVIDAN DE LAS NECESIDADES HUMANAS MÁS BÁSICAS

 

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1.-En estos días los alcaldes de las diferentes localidades se esmeran en discursos en los que recuerdan a sus ciudadanos las cosas que han hecho o que van hacer en lo que queda de legislatura. Sus narrativas desbordan triunfalismo y optimismo, las inversiones previstas harán imparable el crecimiento económico en la población desbordando los sueños del éxito futuro. Las colmadas tesorerías del municipio estimularán el progreso local con todo un bloque de obras, nuevas infraestructuras, arreglo de calles, y todo un conjunto de actividades turísticas y culturales. Los regidores institucionales se sienten apasionados y entusiastas por su contribución creadora a la materialidad urbanística y al incremento del trasiego turístico.  Así, en medio de estas actuaciones, en silencio, calladamente se cuelan las desigualdades sociales; la precariedad laboral y la marginación social siguen atrapando a un buen número de personas. Los cargos políticos no perciben la existencia de personas (Sin Techo) que deambulan por las calles de las ciudades buscando un lugar en donde resguardarse de las duras condiciones climatológicas. En los discursos, ruedas de prensa y todo tipo de actos publicitarios no aparece oficialmente este desgraciado sector social. Para estos seres humanos todo es oscuro, hasta la tan manida retórica de la redistribución de la riqueza.

2.- Según dictan sus responsables políticos en los presupuestos regionales y en los de las ciudades de Badajoz, Cáceres, Mérida y en otras de menor número de habitantes, se han alcanzado notorios éxitos económico-financiero, las arcas están bastante llenas y predispuestas para mimar las obras y las actividades turísticas. Sin embargo, no se ha contemplado o es ridícula la cantidad presupuestaria destinada para atender a las decenas de personas que viven en la calle, algunas de ellas con fuertes problemas de adicción. Tampoco, hay una pequeña cantidad para impedir que los fines de semana estos seres humanos sean expulsados del centro social “San Cristóbal” en Mérida; desde el viernes por la tarde hasta el lunes están en la calle, sin techo ni alimentación quedando desamparados en la calle.  


3.- El tan alabado turismo enriquece a unos, pero promueve contrataciones precarias, una desenfrenada explotación laboral, subida de los alquileres de las viviendas y del nivel de vida en general, castigando a las clases trabajadoras. A pesar de esta parafernalia mediática-turística en la que vive la oficialidad, hay un empobrecimiento generalizado de la clase obrera, los jóvenes se marchan y los mayores sobreviven con pensiones mínimas.   En la sociedad extremeña se dan múltiples desigualdades sociales que nacen fundamentalmente de la falta de viviendas públicas, de la precarización salarial, las bajas pensiones, las ayudas sociales de miseria y la falta de recursos en los servicios públicos sanitarios, educativos, de atención a mayores y dependientes y déficit en los servicios administrativos como en el caso del SEPE. 

4.-No hay respuesta institucional a la necesidad de profesionales sanitarios en los centros de salud y centros hospitalarios para reducir y eliminar las listas de espera, y evitar que miles de familias esperen meses y meses a la llamada de la seguridad social.  En el caso de la educación, no se hace nada ante la escasa financiación de la educación pública, el abandono de la Universidad Pública Extremeña y crece el interés por los conciertos con los centros y las universidades privadas, proceso que acabarán reduciendo el acceso de nuestros jóvenes a los estudios secundarios y superiores. Tampoco, preocupa que nuestros mayores esperen largo tiempo para acceder a las residencias puesto que el número de plazas residenciales es escaso. En definitiva, quienes nos gobiernan debieran mirar un poco más a las necesidades más básicas de los seres humanos, la vivienda, la alimentación, la sanidad, la educación y los mayores y dependientes.