miércoles, 31 de enero de 2024

Volvemos con los regadíos de Tierra de Barros


1.- Ni el PP ni VOX forman un gobierno serio y fiable

Durante esta semana pasada hemos conocido los dimes y diretes entre los partidos políticos que conforman el régimen extremeño en torno a los regadíos de Tierra de Barros. Por un lado, la salida de tono de VOX declarando que el gobierno de VARA había engañado a los extremeños ocultando y faltando a la verdad sobre el proceso de gestación del regadío en Tierra de Barros. Por otro lado, el PP, para no perder comba en el ámbito electoral se muestra partidario del proyecto sin muchas alharacas, centrándose más en hacer propuestas para dotar de agua a la presa de ALANGE, redirigiendo hacia la misma parte del agua que se va a la presa de ALQUEVA. El PSOE que con su hipocresía habitual ha hecho emblema electoral en las sucesivas elecciones del proyecto de regadíos, insiste en que ha cumplido los trámites exigidos por la Comisión Europea y que lo que se espera es la aprobación definitiva de las modificaciones al proyecto enviados en su momento a Bruselas.

En el plano social, en concreto en el interior del mundo agrícola surge de forma cada vez más elocuente un enfrentamiento entre sectores de propietarios agrícolas afectados por la presa, los partidarios de seguir adelante con el proyecto agrupados en torno a la Comunidad de Regantes, y en la otra orilla, los que se oponen asociados a la organización sindical ASAJA, porque les tocan sus tierras y sus intereses se ven afectados negativamente, o porque no ven muy claro que las perspectivas del incremento de la producción de vino y aceite les van a producir beneficios que compense el encarecimiento de sus inversiones dadas la fuerte crisis del capitalismo en el terreno nacional e internacional.

2.- Las dudas del proyecto

Por encima de todas las dudas que presenta el proyecto de los regadíos de Tierra de Barros, la más importante para ciertos sectores de la burguesía es la escasez del agua por la falta de lluvias, algo que se acrecienta con el paso de los años. El coste de la aplicación a la tierra de este elemento líquido tan valioso, aunque sea sólo para apoyo y mantenimiento del olivo y el viñedo, requiere presupuestos importantes que se incrementan a toda velocidad para agricultores, Junta y gobierno de España. Esto ocurre en el conjunto de las inversiones para el abastecimiento de agua y otras obras necesarias como balsas, planta fotovoltaica, etc. cuyos importes van siendo ya muy superiores a los 250 millones de euros a la que se añaden unos 100 millones por el encarecimiento de las obras. Las promesas de la consejera Begoña García han quedado en saco roto cuando declaraba que los agricultores no tendrían que preocuparse ya que sólo iban a pagar a 65 millones que el resto correría a cargo de la Junta y el gobierno. El declive del agua embalsada no se detiene con el cambio climático, pasando de media de los 470 hectómetros cúbicos (el 55,16% del total). Ahora, el pantano se encuentra solo al 12,17% de su capacidad y es la presa en la cuenca del Guadiana que está en peor estado.

Hasta la fecha ni el PP ni VOX han tenido seriedad en este asunto y en los meses que llevan en el gobierno están mostrando un desconocimiento bastante considerable en torno al estado administrativo en el que se encuentra el proyecto. Los dirigentes de VOX han realizado declaraciones tremendistas respecto a la quema de documentación y a la falta de comunicación y respuesta por el gobierno de VARA a las incógnitas de Bruselas; los medios de comunicación han demostrado que esas afirmaciones no son ciertas, mientras que el PP ha estado atónito una serie de días hasta que se ha despegado de su socio dando marcha atrás al comprobar las incongruencias de sus compañeros de viaje; se reafirma en el proyecto.

 

Sin duda el interés y la voluntad de explicación de las bondades del proyecto para su legitimación ante la opinión pública han decaído hasta tal punto que sectores de agricultores junto a organizaciones políticas como VOX y otras organizaciones sindicales como ASAJA no han podido ocultar que lo que realmente quieren es el cierre definitivo del proyecto, cuando hace poco tiempo por boca de dirigentes institucionales de la consejería que gobiernan afirmaban que de llevarse a efecto las inversiones previstas cambiarían los resultados económicos y mejoraría la posición de las clases sociales en Tierra de Barros.  Los últimos datos que tenemos es el abandono de agricultores de la Comunidad de Regantes.

3.- La teoría del derrame

A pesar de tantos esfuerzos propagandísticos se debilita la teoría del derrame, es decir, “los regadíos generarán un incremento de la riqueza en los dueños de la tierra que también generará durante su realización de mucho empleo para los trabajadores y trabajadoras y luego, por el consumo y la creación de industrias al resto de todos los sectores sociales”. La historia económica nos demuestra que esto es una mentira.

Muchos pequeños propietarios son conscientes de que no tendrán capacidad económica para llevar a cabo las inversiones necesarias para acogerse al incremento de la productividad que puede dar de sí el agua. La productividad y la capacidad competitiva acelerarán el proceso de concentración de la tierra en manos de los grandes a costa del abandono de los pequeños. La concentración y centralización del capital es una ley tendencial e irrefutable en la industria, en la banca y también tiene una vigencia muy real en la propiedad de la tierra.

En el marco del sistema capitalista, la clase obrera para ganar su salario deberá seguir acudiendo al mercado de trabajo a vender su fuerza de trabajo, generando plusvalía para los dueños de la tierra. Las clases trabajadoras siempre estarán oprimidas y explotadas en una estructura económica social encuadrada en las reglas del mercado y en la propiedad privada de los medios de producción. En todo caso, el proyecto no eliminará ni muchos menos las desigualdades sociales. Unos serán más ricos y otros seguirán siendo pobres.

En el modo de producción capitalista los límites están definidos para unos y para otros, para el obrero y para el capital, con regadíos o con secano. Los propietarios agrícolas y los jornaleros y jornaleras, son clases sociales irreconciliables. Por mucho que insista la propaganda resulta iluso pensar ahora que los explotadores unen sus intereses a los explotados bajo el manto de un proyecto de desarrollo colectivo. El desarrollo del capitalismo no implica ni mucho menos igualdad social. El capitalismo se come todo lo que encuentra a su paso, los recursos naturales y la sangre del obrero. La ley tendencial de la tasa de ganancia lleva obligatoriamente al empobrecimiento del trabajador y a la concentración de la riqueza. El capital no entiende de personas ni de sentimientos sólo de productividad y rentabilidad.

4.- La fracción de la burguesía extremeña con más influencia en Bruselas decidirá sí o no al regadío

En todo caso, lo que comenzamos a ver en esta crisis que se agudiza con la influencia de las decisiones de quienes mandan en Europa y con lo que está ocurriendo en el plano internacional tanto en Ucrania como en Palestina, es el enfrentamiento entre fracciones de la burguesía agraria cuyos intereses están perfectamente engarzados con quienes les representan en Madrid y Europa. La fracción de la burguesía agraria con más influencia en Europa es la que ganará la batalla para la realización o no del proyecto.

En todo caso, volvemos a insistir que el problema agrario extremeño no se solucionará en el marco de un Estado cuya misión es la de mantener el beneficio del capitalista y la producción de plusvalía por el obrero. Con más o menos regadíos, con mayor o menor productividad, con más o menos industrias, particularidades que en ese cuadro político económico y social sólo benefician a las clases propietarias.

La solución al problema agrario en Extremadura requiere de unas condiciones de gobierno popular en el conjunto del Estado Español y en consecuencia en el territorio extremeño, capaz de poner en marcha una reforma agraria que toque de raíz las estructuras de la propiedad de la tierra y genere un desarrollo industrial conexo con empresas y banca públicas, con las producciones agrícolas y ganaderas, y con la modernización y organización colectiva de los medios de producción necesarios para aquellas transformaciones económicas. La Utopía a veces se representa con aparentes límites insuperables, pero ni éstos ni las fronteras deben existir para organizarse y luchar contra la inhumanidad que acompaña a la explotación y opresión, a las mentiras de políticos, tomen la forma que tomen y se enmascaren en las promesas que se enmascaren.