sábado, 9 de mayo de 2026

ALGUNOS DETALLES SOBRE LA SOCIALDEMOCRACIA Y LA INMIGRACIÓN

 1.- INTRODUCCIÓN. En primer lugar, el texto presenta unas idas y venidas variables sobre la base de proposiciones que unas veces van a un lado y otras a otro.  Además, el hecho de que se huya de la conclusión final, que está muy clara, lleva a evadir la aplicación de los principios fundamentales del internacionalismo obrero, y de la dialéctica materialista.  Se parte de la idea varias veces repetidas de que las migraciones son resultado de la contradicción capital-trabajo. Esta contradicción genético-estructural da como resultado y a la vez condiciona otras oposiciones, enfrentamientos y derivaciones de características históricas-estructurales que debemos interpretar desde la lucha de clases.

El materialismo dialéctico tiene por núcleo la unidad y lucha de contrarios. Todos los fenómenos contienen aspectos opuestos que se excluyen, pero se necesitan mutuamente, siendo esta lucha la fuente del cambio. La lucha de clases enfrenta las consideraciones del capital y las del movimiento obrero respecto a la circulación de capitales y de personas. La solución al conflicto está del lado en donde prevalece la libertad y dignidad humana. 

El Estado con sus intervenciones en materia migratoria responde a las necesidades que tiene el capital para su reproducción y ampliación: regularizaciones, flujos migratorios, leyes de inmigración, refuerzo de fronteras, centros para inmigrantes y refugiados, etc. Los inmigrantes ilegales son necesarios para el capital por ser más fácilmente explotables, y si llega el caso, deportados o almacenados en centros especiales. El capital prefiere que sea el Estado socialdemócrata y los sindicatos obreros quienes controlen los flujos migratorios pues de este modo es más fácil justificar ante la opinión pública la explotación y represión. 

2.-EL CAPITAL Y LA LIBRE CIRCULACIÓN DE CAPITALES Y PERSONAS. La burguesía entiende la libre circulación de capitales y de personas inmigrantes como mecanismos para incrementar su poder económico y sus beneficios. La burguesía quiere libertad para invertir, comprar y vender ya sean capitales, acciones, obligaciones, o bien conceder préstamos, etc. Todo lo puede hacer desde una oficina en el BCE, en Walt Street, en el FMI, el BM, la OMC, o desde instalaciones financieras en Madrid, Londres o París. Con los movimientos de capitales pueden incrementar sus ganancias, arruinando y saqueando a países, organizando corralitos, deslocalizándolos, generando crisis, desempleos, promoviendo golpes de estados, cambios de gobiernos, etc. Este es el interés por la libre circulación de capitales que tienen las oligarquías mundiales y sus instituciones.

Son las dos caras de la misma moneda, el enriquecimiento de unos se hace a costa del empobrecimiento de la mayoría. El resultado de estas violentas expropiaciones de la humanidad son las migraciones masivas que luego rechazan las mismas potencias imperialistas que han provocado el éxodo de los pobres. El egoísmo imperialista es de tal magnitud, que niega la vida y un mínimo bienestar a quienes con su sangre, sudor y con su vida han sido los productores de bienes y servicios que han permitido y permiten a las sociedades del mundo occidental vivir en la comodidad, abundancia y el bienestar. 

3.-El MOVIMIENTO OBRERO Y LA SOLIDARIDAD INTERNACIONALISTA.  El movimiento obrero entiende la libre circulación de capitales y de personas inmigrantes como herramientas para combatir las desigualdades territoriales y promover la solidaridad internacionalista entre las personas y los pueblos, promoviendo un escenario de lucha global contra el capital.

El internacionalismo exige acabar con las desigualdades sociales y territoriales, que las naciones más avanzados impulsen el desarrollo económico y social de las más atrasadas. El programa político del movimiento obrero tiene como esencia acabar con la explotación y el saqueo que llevan a cabo las grandes corporaciones y organismos internacionales. Considera que las inversiones son para mejorar las condiciones de vida de los pueblos.  Hay que terminar con los bloqueos, las severas sanciones económicas, comerciales y diplomáticas que llevan el hambre y la desesperación, las prohibiciones de importación de energía y todas las restricciones al movimiento de capitales que imponen las potencias capitalistas, etc.

 El internacionalismo obrero tiene como fundamentos el sostenimiento y la colaboración con los pueblos más debilitados económicamente por el colonialismo y el imperialismo, con el objetivo estratégico de la liquidación del capitalismo. En resumen el internacionalismo de la clase obrera, está en la lucha porque no haya restricciones a la libertad de desplazamientos, por la eliminación de las fronteras nacionales, porque nadie se sienta extraño en otras tierras, por el respeto y ampliación de los tratados internacionales que respaldan la migración, asilo y refugio, para que todas las naciones respeten los derechos humanos que configuran la dignidad humana de quienes pisan sus territorios, posibilitando la lucha por un futuro de derechos socialistas, donde las fronteras no existan y los pueblos se hermanen.

4.-EL DESBORDAMIENTO DE INMIGRANTES. Para la clase trabajadora el debate migratorio no es de inmigrantes sí o inmigrantes no, el debate es por la unidad del movimiento obrero, una sola clase obrera, ya sean trabajadores autóctonos o extranjeros. La contienda es contra la clase capitalista en todos los frentes culturales, económicos, sindicales y políticos. La pequeña burguesía y la derecha política hacen una política de división obrera al centrarse en los escasos derechos materiales de que dispone la sociedad para responder a lo que llaman el desbordamiento de inmigrantes. La clase capitalista además de explotarnos, provoca nuestros enfrentamientos. 

El movimiento obrero se fractura desde dentro, cuando hay pasividad ante las políticas derechistas que se apoyan en las razones de Estado. Nos formulan de que no se pueden aceptar inmigrantes porque no hay derechos sociales suficientes para todos. Nos quieren trasladar la idea de que los derechos no es algo que deban estar garantizados, sino que dependen de las condiciones materiales y de la buena voluntad del Estado para concederlos. Nos están diciendo que la lucha de clases no existe y si existe, no sirve para nada.

Sin embargo, hay una justicia y un derecho internacional que protege de forma limitada el derecho de asilo y refugio; las clases explotadas tenemos que defender la aplicación positiva y la ampliación de los aspectos del derecho internacional en todo aquello que benefician a los trabajadores y pueblos del mundo. A España han llegado en estos últimos años por término medio unas 40.000 inmigrantes. Las ideas que nos dicen que el estado capitalista no puede soportar la inmigración masiva porque faltan viviendas, centros y profesionales sanitarios, etc. nos quieren decir que hasta que no haya socialismo no habrá un derecho internacional basado en libre tránsito. Nos quieren quitar de la cabeza que la pelea política e ideológica por un marco estructural de derechos públicos concretos, universales y gratuitos tiene que esperar hasta que venga el socialismo. Es la negativa a ayudar a los explotados y oprimidos en sus luchas inmediatas y concretas.

5.- LAS POSICIONES POLÍTICAS DE PARTIDOS SOCIALDEMÓCRATAS ALEMANES E INGLESES. Las posiciones políticas del partido alemán el BSW y del inglés WPB, son muy similares, aunque hagamos una referencia más expresa al primero. Son organizaciones que en materia migratoria defienden las razones del estado capitalista. En otras propuestas mantienen una política de oposición a los gastos militares, señalando que el incremento de los presupuestos de guerra obliga a recortes sociales importantes. También, no pasan de la declaración de intenciones cuando se refieren a que las intervenciones militares y la ayuda militar fomentan la inestabilidad y el desplazamiento, afectando negativamente a los países del llamado "sur global".

Sin embargo, se oponen a hacer frente a sus efectos. Así, en materia migratoria, se oponen a la “inmigración incontrolada” y la adhesión a los flujos migratorios. El fondo de la cuestión es una política nacionalista, electoralista, para satisfacer el interés del capital alemán. La inmigración controlada debe mejorar la productividad, y evitar que el Estado tenga elevados gastos públicos para sostener la igualdad social y los derechos de los inmigrantes. Son propuestas que refuerzan el Estado Capitalista que van contra la igualdad, la unidad e integración de las clases trabajadoras.

En esta atmosfera reformista y anti-migratoria, la dirigente del BSW, Sahra Wagenknecht, se hace eco de la ira de la clase trabajadora frente a la inmigración, destacando que es natural que los votantes se nieguen a aumentar la asistencia social para la inmigración, de aquí que haya que establecer ciertos límites legales. Esta postura del BSW no se entiende cuando Alemania se ha beneficiado de la colonización y el imperialismo, y una buena parte de los beneficiarios tienen raíces y un historial de migrantes.  El partido BSW justifica su política de estricto control fronterizo y de reducción de las ayudas sociales para inmigrantes irregulares, argumentando que el sistema actual no es sostenible financieramente y sobrecarga el estado del bienestar.

Implícitamente está defendiendo a la UE cuando por unas razones u otras defiende las fronteras alemanas y las de la Unión Europea con las restricciones a la inmigración, contra la inmigración incontrolada, la expulsión de inmigrantes delincuentes. Sin embargo, no dice nada de la limitación severa de los solicitantes de asilo, de los muertos por la represión y falta de protección en los desplazamientos de inmigrantes, los enormes gastos en el control de las fronteras y en toda la burocracia que le acompaña, y el significado material y simbólico deshumanizante que esconde pronunciarse por la expulsión general de delincuentes.

No quiere ni pretende hacer una oposición fuerte a las grandes empresas alemanas que operan en países del sur global puesto que las caídas de las entradas de los dividendos en el interior de las naciones imperialistas reducirían notablemente su nivel de vida, lo que afectaría a su política nacionalista. Prefiere, llamar a la puerta de la buena voluntad de las multinacionales y gobiernos imperialistas para que no deslocalicen industrias, favorezcan un mejor intercambio y no roben inmigrantes formados para que ayuden a sus pueblos a salir del atraso. Antes de plantear la liquidación del capitalismo.

6.- ANTECEDENTES HISTÓRICOS. Las políticas socialdemócratas nacionalistas del BSW y del WPB se oponen a la inmigración y olvidan que tanto Alemania como Gran Bretaña crearon sus bases económicas y sus altos niveles de vida con el latrocinio y pillaje de naciones como Turquía y la India, y de otros pueblos sumamente empobrecidos en la actualidad.

Rosa Luxemburgo denunció ampliamente la acumulación de capital de las potencias imperialistas europeas, a las que se unieron después Estados Unidos y Japón, llevando a cabo una expansión sin precedentes entre los siglos XIX y XX, conquistando la mayor parte del mundo. Este proceso tuvo consecuencias devastadoras para los pueblos de lo que hoy se denomina el Sur Global o Tercer Mundo. Basta con recordar las matanzas del pueblo Herero que realizó Alemania en Namibia, y las de los ingleses en la India y en China, antes y durante las guerras del Opio, y en naciones de África y Asia.

Resulta un tanto cínico que estos partidos socialdemócratas se opongan ahora a la libre entrada de inmigrantes cuando tanto en aquel periodo como ahora, sus grandes corporaciones económicas y sus gobiernos participando en instituciones y organismos internacionales como el FMI, el BM, la OMC, el BE, OTAN, etc., arruinaron y arruinan a países con la extracción de riquezas y recursos que contribuyen a un buen nivel de vida en los países del mundo occidental, a la vez que llevan provocando durante decenas de años las migraciones de las poblaciones de los pueblos devastados.

El BSW se manifiesta contra la deslocalización de multinacionales alemanas que explotan condiciones laborales precarias en el Sur Global, y aboga por un modelo de intercambio más justo que respete la soberanía económica de los países y la dignidad del trabajo; también, expresa que las naciones industrializadas no deberían absorber el talento joven y emprendedor de los países en desarrollo, sino ayudarles a crear oportunidades en sus propios hogares, evitando así la fuga de cerebros, de tal modo que Alemania debería formar a personas en sus países de origen y reembolsar los costes de dicha educación, a los profesionales, médicos o técnicos que emigran a Alemania.  

La conclusión política final a este estado de cosas es una llamada administrativa al cierre de fronteras a los trabajadores expulsados de sus territorios de origen por las multinacionales y gobiernos imperialistas. No obstante, las fronteras estarán abiertas a los preparados profesionalmente, a los que se contrataría con previo acuerdo de sus países de origen, y a los que se compensaría por el coste de su formación. Interesa sólo cierta fuerza productiva.

Para el capitalismo no existen cuestiones humanitarias, su ideología es ganar dinero a toda costa. La historia nos enseña que no hay un intercambio justo ni un respeto a la soberanía de otras naciones mientras el poder económico, político, financiero y militar esté en manos de las potencias imperialistas. En cambio, hay mucho silencio ante la total libertad de tránsito de capitales y mercancías que deben discurrir sin límite alguno. En definitiva, un discurso que muestra rasgos muy similares a la de la derecha internacional. La socialdemocracia rehúye acabar con el capitalismo, el único camino para que los pueblos oprimidos y explotados puedan destinar todos los capitales obtenidos por el robo y el saqueo de que disfrutan las multinacionales y los organismos internacionales al desarrollo interno de los pueblos más subdesarrollados.

7.- LAS POSICIONES DE MARX, ENGELS Y LENIN EN MATERIA MIGRATORIA. Respecto a las posiciones de Marx, Engels y Lenin sobre la política migratoria, estos defendieron la libertad de movimiento de los trabajadores como un derecho fundamental y una necesidad para la lucha de clases internacional, oponiéndose a las restricciones impuestas por el Estado burgués. En el caso de Lenin, se produjo una evolución hasta establecer la estrategia revolucionaria en Rusia.

Los tres analizaron profundamente las relaciones sociales en el modo de producción capitalista, indicando las consecuencias que sus crisis tienen en la vida social, generando desempleo, pobreza y migraciones. Destacan como el capitalismo se sostiene con la división y ruptura de la unidad de los trabajadores. Infinidad de veces remacharon que todas estas miserias se eliminarían cuando se destruya el Estado que lo sustenta, y el socialismo sustituya al capitalismo. Ante todo, defendieron la dignidad humana, el libre tránsito y a que todos los obreros tuvieran todos los derechos humanos en cualquier lugar del mundo.

Marx analizó cómo el capitalismo genera emigración forzada incrementando con los inmigrantes los ejércitos de reserva que favorecen las bajadas de los salarios en los países industrializados. La emigración no es una elección libre, sino una necesidad impuesta por las oligarquías mundiales. Por otro lado, Engels abundó teóricamente después de sus conocimientos prácticos por el contacto directo con inmigrantes irlandeses en Inglaterra, que muy a menudo se creaban tensiones entre trabajadores nativos e inmigrantes, pero abogaba por la unidad de ambos, poniendo mucha fuerza en señalar que la clase obrera no puede emanciparse si se mantiene dividida.

NOTAS: Las consideraciones sobre la circulación de capitales y personas son similares a las que se hacían en otras cuestiones. Cuando la república aprobó el voto de la mujer: por un lado, la extensión de los derechos de la mujer; por otro, la negativa influencia que tenía la religión en la mente femenina. Se impuso la dignidad humana. El movimiento ludita y otros sectores obreros a principios del siglo XIX contra la maquinaria industrial, ilustra estas consideraciones que aclara el materialismo dialéctico. Sectores de la clase artesanal y obreros consideraban las máquinas como negativas por el desempleo y limitaciones que imponía a la capacidad humana la estricta repetición del trabajo, otros sectores ligados al movimiento obrero reconocían que las máquinas sirven para mejorar el bienestar social. También, cuando no se puede realizar una la lucha en una fábrica por mejores condiciones de trabajo, y hay que esperar a que venga el socialismo.

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