1.- INTRODUCCIÓN. En primer lugar, el texto presenta unas idas y venidas variables sobre la base de proposiciones que unas veces van a un lado y otras a otro. Además, el hecho de que se huya de la conclusión final, que está muy clara, lleva a evadir la aplicación de los principios fundamentales del internacionalismo obrero, y de la dialéctica materialista. Se parte de la idea varias veces repetidas de que las migraciones son resultado de la contradicción capital-trabajo. Esta contradicción genético-estructural da como resultado y a la vez condiciona otras oposiciones, enfrentamientos y derivaciones de características históricas-estructurales que debemos interpretar desde la lucha de clases.
El
materialismo dialéctico tiene por núcleo la unidad y lucha de contrarios. Todos
los fenómenos contienen aspectos opuestos que se excluyen, pero se necesitan
mutuamente, siendo esta lucha la fuente del cambio. La lucha de clases enfrenta
las consideraciones del capital y las del movimiento obrero respecto a la
circulación de capitales y de personas. La solución al conflicto está del lado
en donde prevalece la libertad y dignidad humana.
El
Estado con sus intervenciones en materia migratoria responde a las necesidades
que tiene el capital para su reproducción y ampliación: regularizaciones,
flujos migratorios, leyes de inmigración, refuerzo de fronteras, centros para
inmigrantes y refugiados, etc. Los inmigrantes ilegales son necesarios para el
capital por ser más fácilmente explotables, y si llega el caso, deportados o
almacenados en centros especiales. El capital prefiere que sea el Estado
socialdemócrata y los sindicatos obreros quienes controlen los flujos
migratorios pues de este modo es más fácil justificar ante la opinión pública
la explotación y represión.
2.-EL CAPITAL Y LA LIBRE CIRCULACIÓN DE
CAPITALES Y PERSONAS.
La burguesía entiende la libre circulación de capitales y de personas
inmigrantes como mecanismos para incrementar su poder económico y sus
beneficios. La burguesía quiere libertad para invertir, comprar y vender ya
sean capitales, acciones, obligaciones, o bien conceder préstamos, etc. Todo lo
puede hacer desde una oficina en el BCE, en Walt Street, en el FMI, el BM, la
OMC, o desde instalaciones financieras en Madrid, Londres o París. Con los
movimientos de capitales pueden incrementar sus ganancias, arruinando y saqueando
a países, organizando corralitos, deslocalizándolos, generando crisis,
desempleos, promoviendo golpes de estados, cambios de gobiernos, etc. Este es
el interés por la libre circulación de capitales que tienen las oligarquías
mundiales y sus instituciones.
Son
las dos caras de la misma moneda, el enriquecimiento de unos se hace a costa
del empobrecimiento de la mayoría. El resultado de estas violentas
expropiaciones de la humanidad son las migraciones masivas que luego rechazan las
mismas potencias imperialistas que han provocado el éxodo de los pobres. El
egoísmo imperialista es de tal magnitud, que niega la vida y un mínimo bienestar
a quienes con su sangre, sudor y con su vida han sido los productores de bienes
y servicios que han permitido y permiten a las sociedades del mundo occidental
vivir en la comodidad, abundancia y el bienestar.
3.-El MOVIMIENTO OBRERO Y LA SOLIDARIDAD
INTERNACIONALISTA. El
movimiento obrero entiende la libre circulación de capitales y de personas
inmigrantes como herramientas para combatir las desigualdades territoriales y
promover la solidaridad internacionalista entre las personas y los pueblos,
promoviendo un escenario de lucha global contra el capital.
El
internacionalismo exige acabar con las desigualdades sociales y territoriales, que
las naciones más avanzados impulsen el desarrollo económico y social de las más
atrasadas. El programa político del movimiento obrero tiene como esencia acabar
con la explotación y el saqueo que llevan a cabo las grandes corporaciones y
organismos internacionales. Considera que las inversiones son para mejorar las
condiciones de vida de los pueblos. Hay
que terminar con los bloqueos, las severas sanciones económicas, comerciales y
diplomáticas que llevan el hambre y la desesperación, las prohibiciones de
importación de energía y todas las restricciones al movimiento de capitales que
imponen las potencias capitalistas, etc.
El internacionalismo obrero tiene como
fundamentos el sostenimiento y la colaboración con los pueblos más debilitados
económicamente por el colonialismo y el imperialismo, con el objetivo
estratégico de la liquidación del capitalismo. En resumen el internacionalismo
de la clase obrera, está en la lucha porque no haya restricciones a la libertad
de desplazamientos, por la eliminación de las fronteras nacionales, porque
nadie se sienta extraño en otras tierras, por el respeto y ampliación de los
tratados internacionales que respaldan la migración, asilo y refugio, para que
todas las naciones respeten los derechos humanos que configuran la dignidad
humana de quienes pisan sus territorios, posibilitando la lucha por un futuro
de derechos socialistas, donde las fronteras no existan y los pueblos se
hermanen.
4.-EL DESBORDAMIENTO DE
INMIGRANTES. Para la
clase trabajadora el debate migratorio no es de inmigrantes sí o inmigrantes
no, el debate es por la unidad del movimiento obrero, una sola clase obrera, ya
sean trabajadores autóctonos o extranjeros. La contienda es contra la clase
capitalista en todos los frentes culturales, económicos, sindicales y
políticos. La pequeña burguesía y la derecha política hacen una política de
división obrera al centrarse en los escasos derechos materiales de que dispone
la sociedad para responder a lo que llaman el desbordamiento de inmigrantes. La
clase capitalista además de explotarnos, provoca nuestros enfrentamientos.
El
movimiento obrero se fractura desde dentro, cuando hay pasividad ante las
políticas derechistas que se apoyan en las razones de Estado. Nos formulan de
que no se pueden aceptar inmigrantes porque no hay derechos sociales
suficientes para todos. Nos quieren trasladar la idea de que los derechos no es
algo que deban estar garantizados, sino que dependen de las condiciones
materiales y de la buena voluntad del Estado para concederlos. Nos están
diciendo que la lucha de clases no existe y si existe, no sirve para nada.
Sin
embargo, hay una justicia y un derecho internacional que protege de forma
limitada el derecho de asilo y refugio; las clases explotadas tenemos que
defender la aplicación positiva y la ampliación de los aspectos del derecho
internacional en todo aquello que benefician a los trabajadores y pueblos del
mundo. A España han llegado en estos últimos años por término medio unas 40.000
inmigrantes. Las ideas que nos dicen que el estado capitalista no puede soportar
la inmigración masiva porque faltan viviendas, centros y profesionales sanitarios,
etc. nos quieren decir que hasta que no haya socialismo no habrá un derecho
internacional basado en libre tránsito. Nos quieren quitar de la cabeza que la
pelea política e ideológica por un marco estructural de derechos públicos
concretos, universales y gratuitos tiene que esperar hasta que venga el
socialismo. Es la negativa a ayudar a los explotados y oprimidos en sus luchas
inmediatas y concretas.
5.- LAS POSICIONES POLÍTICAS DE PARTIDOS
SOCIALDEMÓCRATAS ALEMANES E INGLESES.
Las posiciones políticas del partido alemán el BSW y del inglés WPB, son muy
similares, aunque hagamos una referencia más expresa al primero. Son
organizaciones que en materia migratoria defienden las razones del estado
capitalista. En otras propuestas mantienen una política de oposición a los
gastos militares, señalando que el incremento de los presupuestos de guerra obliga
a recortes sociales importantes. También, no pasan de la declaración de
intenciones cuando se refieren a que las intervenciones militares y la ayuda
militar fomentan la inestabilidad y el desplazamiento, afectando negativamente
a los países del llamado "sur global".
Sin
embargo, se oponen a hacer frente a sus efectos. Así, en materia migratoria, se
oponen a la “inmigración incontrolada” y la adhesión a los flujos migratorios.
El fondo de la cuestión es una política nacionalista, electoralista, para
satisfacer el interés del capital alemán. La inmigración controlada debe
mejorar la productividad, y evitar que el Estado tenga elevados gastos públicos
para sostener la igualdad social y los derechos de los inmigrantes. Son
propuestas que refuerzan el Estado Capitalista que van contra la igualdad, la
unidad e integración de las clases trabajadoras.
En
esta atmosfera reformista y anti-migratoria, la dirigente del BSW, Sahra
Wagenknecht, se hace eco de la ira de la clase trabajadora frente a la
inmigración, destacando que es natural que los votantes se nieguen a aumentar
la asistencia social para la inmigración, de aquí que haya que establecer
ciertos límites legales. Esta postura del BSW no se entiende cuando Alemania se
ha beneficiado de la colonización y el imperialismo, y una buena parte de los
beneficiarios tienen raíces y un historial de migrantes. El partido BSW justifica su política de
estricto control fronterizo y de reducción de las ayudas sociales para
inmigrantes irregulares, argumentando que el sistema actual no es sostenible
financieramente y sobrecarga el estado del bienestar.
Implícitamente
está defendiendo a la UE cuando por unas razones u otras defiende las fronteras
alemanas y las de la Unión Europea con las restricciones a la inmigración,
contra la inmigración incontrolada, la expulsión de inmigrantes delincuentes.
Sin embargo, no dice nada de la limitación severa de los solicitantes de asilo,
de los muertos por la represión y falta de protección en los desplazamientos de
inmigrantes, los enormes gastos en el control de las fronteras y en toda la
burocracia que le acompaña, y el significado material y simbólico deshumanizante
que esconde pronunciarse por la expulsión general de delincuentes.
No
quiere ni pretende hacer una oposición fuerte a las grandes empresas alemanas
que operan en países del sur global puesto que las caídas de las entradas de
los dividendos en el interior de las naciones imperialistas reducirían
notablemente su nivel de vida, lo que afectaría a su política nacionalista.
Prefiere, llamar a la puerta de la buena voluntad de las multinacionales y
gobiernos imperialistas para que no deslocalicen industrias, favorezcan un
mejor intercambio y no roben inmigrantes formados para que ayuden a sus pueblos
a salir del atraso. Antes de plantear la liquidación del capitalismo.
6.- ANTECEDENTES HISTÓRICOS. Las políticas socialdemócratas
nacionalistas del BSW y del WPB se oponen a la inmigración y olvidan que tanto
Alemania como Gran Bretaña crearon sus bases económicas y sus altos niveles de
vida con el latrocinio y pillaje de naciones como Turquía y la India, y de
otros pueblos sumamente empobrecidos en la actualidad.
Rosa
Luxemburgo denunció ampliamente la acumulación de capital de las potencias
imperialistas europeas, a las que se unieron después Estados Unidos y Japón,
llevando a cabo una expansión sin precedentes entre los siglos XIX y XX,
conquistando la mayor parte del mundo. Este proceso tuvo consecuencias
devastadoras para los pueblos de lo que hoy se denomina el Sur Global o Tercer
Mundo. Basta con recordar las matanzas del pueblo Herero que realizó Alemania
en Namibia, y las de los ingleses en la India y en China, antes y durante las
guerras del Opio, y en naciones de África y Asia.
Resulta
un tanto cínico que estos partidos socialdemócratas se opongan ahora a la libre
entrada de inmigrantes cuando tanto en aquel periodo como ahora, sus grandes
corporaciones económicas y sus gobiernos participando en instituciones y
organismos internacionales como el FMI, el BM, la OMC, el BE, OTAN, etc., arruinaron
y arruinan a países con la extracción de riquezas y recursos que contribuyen a
un buen nivel de vida en los países del mundo occidental, a la vez que llevan provocando
durante decenas de años las migraciones de las poblaciones de los pueblos
devastados.
El
BSW se manifiesta contra la deslocalización de multinacionales alemanas que
explotan condiciones laborales precarias en el Sur Global, y aboga por un
modelo de intercambio más justo que respete la soberanía económica de los países
y la dignidad del trabajo; también, expresa que las naciones industrializadas
no deberían absorber el talento joven y emprendedor de los países en
desarrollo, sino ayudarles a crear oportunidades en sus propios hogares,
evitando así la fuga de cerebros, de tal modo que Alemania debería formar a
personas en sus países de origen y reembolsar los costes de dicha educación, a
los profesionales, médicos o técnicos que emigran a Alemania.
La
conclusión política final a este estado de cosas es una llamada administrativa al
cierre de fronteras a los trabajadores expulsados de sus territorios de origen
por las multinacionales y gobiernos imperialistas. No obstante, las fronteras
estarán abiertas a los preparados profesionalmente, a los que se contrataría con
previo acuerdo de sus países de origen, y a los que se compensaría por el coste
de su formación. Interesa sólo cierta fuerza productiva.
Para
el capitalismo no existen cuestiones humanitarias, su ideología es ganar dinero
a toda costa. La historia nos enseña que no hay un intercambio justo ni un
respeto a la soberanía de otras naciones mientras el poder económico, político,
financiero y militar esté en manos de las potencias imperialistas. En cambio,
hay mucho silencio ante la total libertad de tránsito de capitales y mercancías
que deben discurrir sin límite alguno. En definitiva, un discurso que muestra
rasgos muy similares a la de la derecha internacional. La socialdemocracia rehúye
acabar con el capitalismo, el único camino para que los pueblos oprimidos y
explotados puedan destinar todos los capitales obtenidos por el robo y el
saqueo de que disfrutan las multinacionales y los organismos internacionales al
desarrollo interno de los pueblos más subdesarrollados.
7.- LAS POSICIONES DE MARX, ENGELS Y
LENIN EN MATERIA MIGRATORIA.
Respecto a las posiciones de Marx, Engels y Lenin sobre la política migratoria,
estos defendieron la libertad de movimiento de los trabajadores como un derecho
fundamental y una necesidad para la lucha de clases internacional, oponiéndose
a las restricciones impuestas por el Estado burgués. En el caso de Lenin, se
produjo una evolución hasta establecer la estrategia revolucionaria en Rusia.
Los
tres analizaron profundamente las relaciones sociales en el modo de producción
capitalista, indicando las consecuencias que sus crisis tienen en la vida
social, generando desempleo, pobreza y migraciones. Destacan como el
capitalismo se sostiene con la división y ruptura de la unidad de los
trabajadores. Infinidad de veces remacharon que todas estas miserias se
eliminarían cuando se destruya el Estado que lo sustenta, y el socialismo
sustituya al capitalismo. Ante todo, defendieron la dignidad humana, el libre
tránsito y a que todos los obreros tuvieran todos los derechos humanos en
cualquier lugar del mundo.
Marx
analizó cómo el capitalismo genera emigración forzada incrementando con los
inmigrantes los ejércitos de reserva que favorecen las bajadas de los salarios en
los países industrializados. La emigración no es una elección libre, sino una
necesidad impuesta por las oligarquías mundiales. Por otro lado, Engels abundó
teóricamente después de sus conocimientos prácticos por el contacto directo con
inmigrantes irlandeses en Inglaterra, que muy a menudo se creaban tensiones
entre trabajadores nativos e inmigrantes, pero abogaba por la unidad de ambos, poniendo
mucha fuerza en señalar que la clase obrera no puede emanciparse si se mantiene
dividida.
NOTAS:
Las consideraciones sobre la circulación de capitales y personas son similares
a las que se hacían en otras cuestiones. Cuando la república aprobó el voto de
la mujer: por un lado, la extensión de los derechos de la mujer; por otro, la
negativa influencia que tenía la religión en la mente femenina. Se impuso la
dignidad humana. El movimiento ludita y otros sectores obreros a principios del
siglo XIX contra la maquinaria industrial, ilustra estas consideraciones que
aclara el materialismo dialéctico. Sectores de la clase artesanal y obreros
consideraban las máquinas como negativas por el desempleo y limitaciones que
imponía a la capacidad humana la estricta repetición del trabajo, otros
sectores ligados al movimiento obrero reconocían que las máquinas sirven para
mejorar el bienestar social. También, cuando no se puede realizar una la lucha
en una fábrica por mejores condiciones de trabajo, y hay que esperar a que
venga el socialismo.
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