sábado, 18 de abril de 2026

LAS CONTRADICCIONES EN LAS SOCIEDADES BURGUESAS

 

No hay dudas que la contradicción fundamental de las sociedades burguesas sigue siendo el choque irreconciliable entre la clase trabajadora y la clase capitalista. Eso continúa constituyendo la savia vital del sistema: la producción centrada en la ganancia empresarial. En ese sentido: los trabajadores generan la riqueza que una clase, la poseedora de los medios de producción, se apropia. Esa contradicción, sigue siendo el motor de la historia, que determina otras cuestiones muy importantes: las diferencias de género, la discriminación de los inmigrantes, la homofobia, los desastres ecológicos, los problemas de viviendas, etc. 

La explotación capitalista funciona sobre la base de que los trabajadores perciben un salario inferior al valor de lo que producen, diferencia de la que se apropia el dueño del capital. Esto funciona con normalidad mientras los trabajadores acepten con normalidad este orden establecido. Cuando el orden se rompe por las luchas obreras los capitalistas recurren a soluciones drásticas. La contradicción entre la fuerza de trabajo y el capital pone como actores principales del escenario revolucionario a los trabajadores, en cualquiera de sus formas: industriales, agrícolas, campesinos pobres, trabajadores autónomos, amas de casa, trabajadores precarizados e informales.

Los dueños del capital tienen una inmensidad de medios para frenar las luchas obreras. Entre otros métodos, además del dominio parlamentario encuentran pequeños grupos capaces de frenar el movimiento revolucionario que entorpece su poder patrimonial y que aspira a acabar con la explotación y la extracción de plusvalía. Estos grupúsculos reaccionarios y con ideas anacrónicas son financiados hasta engrandecerlos y llevarlos a posiciones políticas predominantes. Cuando el juego parlamentario no servía, el fascismo fue el recurso para acabar con la democracia, con los sindicatos,

Lo cierto es que, las derrotas históricas y el tremendo revés que la clase trabajadora ha sufrido a nivel mundial con el capitalismo salvaje de estos años, al que se llama “neoliberalismo”. Mediante esta herramienta del sistema burgués, los trabajadores, los verdaderos y únicos productores de la riqueza humana, han quedado muy desorganizados, y desmoralizados. El neoliberalismo ha llevado a la precarización de las condiciones generales de trabajo, pérdida de derechos conquistados en duras luchas obreras, integración de las organizaciones sindicales en las instituciones y con ello el abandono de la defensa real de los trabajadores.

La gente tiene que tener claro que la precarización laboral y la desindustrialización que sufre la región extremeña no la va a recuperar, ni el PP, ni VOX, el gobierno de coalición entre ambos, ni el PSOE, ni mucho menos otros sectores que se nombran a la izquierda del reformista partido socialista. Por muchas industrias que puntualmente se prometan que van a venir, es muy difícil recuperar un territorio en donde los gobiernos estatales y regionales no tienen programas sistemáticos con fuertes inversiones para el desarrollo industrial, ni en infraestructuras físicas y técnicas, ni atractivos para que los jóvenes no tengan que marcharse, a pesar de que hay una carencia importante de fuerza de trabajo.

En nuestros pueblos, sociedades con un notable subdesarrollo industrial, la clase obrera que se emplea en el sector industrial, en las grandes industrias, sufren un chantaje por tener un trabajo industrial, aunque los salarios sean muy bajos que apenas dan para vivir, ofrecen una garantía económica que ningún otro sector laboral puede ofrecer a los trabajadores en estos pueblos, ya sea en la agricultura, la hostelería, o en cualquier otro ámbito laboral. De aquí, que en estos territorios la clase obrera empleada en las industrias locales a pesar de la tremenda explotación que sufre, esté dispuesta a aceptar unas condiciones salariales y de explotación que en otros lugares no se aceptarían.

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