jueves, 12 de febrero de 2026

HAY QUE SALIR DE LA UNIÓN EUROPEA

 

1.-La Unión Europea (UE) representa a las grandes corporaciones económicas contra las clases trabajadoras. Hay que salir de la UE.

La pertenencia a la UE se traduce en unas políticas estatales que van contra todo lo que signifique el trabajo frente al capital. Las directrices europeas aplican reformas laborales contra la clase obrera para favorecer la acumulación de capital, unas políticas agrícolas al gusto de las grandes corporaciones económicas, que con una amplia representación en los sillones de los parlamentos y comisiones europeas dictan normas y reglamentos que no sólo controlan y organizan las subvenciones que deben guiar los repartos de la PAC, sino que imponen una enorme burocracia, y unas políticas medioambientales basadas en la agenda 2030 cuyas aplicaciones radicales perjudican a los agricultores que a gritos piden una relajación de las normas.  En definitiva, la política agraria y ganadera de la UE provoca un colapso productivo y al abandono de tierras por los agricultores, liquidando la soberanía alimentaria e instalando la consolidación de la dependencia de productos agrícolas y ganaderos procedentes de terceros países. El intercambio es tal que estos terceros países que venden materias agrícolas a las potencias europeas se transforman en recepcionistas de capitales y compradores de mercancías industriales del mundo occidental.

En otro orden de cosas, las directrices económicas europeas se ceban en recortes del gasto público, en las privatizaciones de las pensiones y de las actividades que se relacionan con la aplicación de los servicios públicos; en políticas que garantizan los exorbitantes precios y facilidades para la rapiña de los recursos públicos a las grandes empresas energéticas, entidades bancarias, farmacéuticas, y sobre todo, las inversiones estatales multimillonarias en la financiación de las industrias de armas y en las compras de armamentos para que la máquina de la guerra no pare.

 

2.-La izquierda revolucionaria nacional y europea no puede seguir fragmentada ante el poder irracional del neoliberalismo. Es necesario recuperar los valores del pluralismo, y la democracia, el debate interno, y el centralismo democrático, como herramientas para encontrar la unidad y luchar por una nueva sociedad. Tiene que practicar la política electoral y muy especialmente, el activismo para la movilización social, no son vías alternativas entre las que elegir, sino las dos caras de una misma moneda.

El fracaso de partidos políticos europeos (SIRYZA, PODEMOS, EL BLOCO portugués, SUMAR, IZQUIERDA INSUMISA) que individualmente o en coalición formaron parte de gobiernos denominados “progresistas”, y que en cierto momento trajeron la esperanza de un mundo mejor, pero que luego cayeron en desgracia cuando decidieron integrarse en las instituciones capitalistas renunciando a las luchas por encontrar alternativas al capitalismo. Sus planteamientos iniciales de nacionalizaciones de empresas, salida de la UE, y abandono del EURO, se rompieron, fueron desperdiciadas y dejadas de la mano, y se sustituyeron por la aceptación de la perspectiva de que desde el parlamento y la representación política es posible reformar el capitalismo.  

El capitalismo ha convencido a sectores de la izquierda de que no tiene alternativa, de que su paso por este mundo es atemporal, y que sólo admite reformas que anulen parte de su funcionamiento económico y social destructivo. La aceptación de esta idea ha llevado y está llevando al colapso electoral a partidos progresistas que alguna vez tuvieron posibilidad de cambiar el rumbo de la sociedad, pero que con sus comportamientos como fuerzas auxiliares del PSOE en España han allanando el camino a la derecha, y sobre todo a las fuerzas más reaccionarias y fascistas de la sociedad. Estos partidos que tienen sus orígenes en la movilización social se inclinaron totalmente por la acción política parlamentaria. Así, en sus períodos de gobierno nunca han buscado el apoyo popular, la movilización social para defender propuestas que abrieran el camino y avances hacia una sociedad socialista. Todo lo contrario, renunciaron categóricamente a proponer políticas de nacionalizaciones bancarias e industriales, a los controles de capitales, a reformas que limitasen la explotación laboral. En todo caso, las modestas reformas que se han aplicado en los gobiernos de coalición con el PSOE en el gobierno español fueron y son rápidamente capitalizadas por el PSOE.

Sin embargo, el movimiento no se detiene y las desigualdades sociales siguen creciendo por la falta de viviendas públicas, la precarización salarial, las bajas pensiones, las ayudas sociales de miseria y la falta de recursos en los servicios públicos sanitarios, educativos, de atención a mayores y dependientes, et. También, aumentan la represión y el autoritarismo estatal, los destrozos que provoca el cambio climático y las guerras, todas estas circunstancias llevan a que millones de personas pongan en duda un sistema que tan poco favorece la vida de los seres humanos.  Todo este proceso de rechazo será posible transformarlo en algo positivo y material, si hay una unidad de las fuerzas políticas y sociales interesadas en romper con la sociedad capitalista y en el socialismo,

miércoles, 28 de enero de 2026

Comunicado del Partido Soberanía y Trabajo

 



Sobre la Regularización de 500,000 Personas Migrantes: Justicia Necesaria, y Exigencias Irrenunciables

La anunciada regularización de aproximadamente 500,000 personas migrantes en situación irregular es una medida que genera una respuesta compleja y matizada desde una perspectiva que antepone la soberanía de los pueblos y la dignidad del trabajo.

En primer lugar, es un acto de justicia elemental y deuda histórica. Reconocer los derechos de cientos de miles de personas que ya viven, trabajan y contribuyen a nuestras sociedades es un imperativo ético. Más aún cuando una parte significativa de estas personas huye de condiciones creadas o agravadas por la acción de las potencias del Norte global: las guerras por recursos, las intervenciones militares y la injerencia política de Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea en África y Asia; y las políticas neoliberales impuestas en América Latina que han devastado economías locales, generado pobreza extrema y forzado la migración. Acoger a quienes son víctimas de un sistema que nuestro bloque geopolítico ha alimentado no es caridad, es una responsabilidad.

Sin embargo, celebrar esta regularización de forma acrítica y descontextualizada es una grave irresponsabilidad. De aplicarse como un hecho aislado, como un parche humanitario dentro de un marco económico y social destructivo, se convierte en una medida profundamente reaccionaria que alimenta directamente los discursos y proyectos de la extrema derecha.

El "buenismo liberal" que satura el discurso oficial parte de una premisa falsa y peligrosa: que se puede defender una "política de puertas abiertas" sin declarar al mismo tiempo una guerra frontal contra la austeridad que estrangula los servicios públicos. La regularización masiva, sin un plan de emergencia paralelo que la acompañe, significa incorporar a cientos de miles de personas a unos sistemas sanitario, educativo y de vivienda que están siendo deliberadamente desmantelados y privatizados. Esto no es una especulación; es una realidad cotidiana en la sanidad pública, en la educación con masificación y falta de recursos, y en el colapso absoluto del acceso a la vivienda.

Esta contradicción es letal. Se genera así un caldo de cultivo perfecto para la narrativa xenófoba: "vienen a quitarnos lo poco que nos queda". La extrema derecha (VOX) y la derecha tradicional (PP) no tienen que esforzarse; el terreno ya está abonado por unas políticas que, desde supuestos gobiernos "progresistas", priorizan el déficit y la estabilidad macroeconómica neoliberal sobre la vida de la mayoría. Cuando el Gobierno y fuerzas como Podemos validan una regularización sin una inversión pública masiva y urgente, están trabajando, en la práctica, gratis para la agenda de VOX y el PP. Favorecen una llegada que, en las condiciones actuales, sirve principalmente a un objetivo: proporcionar mano de obra barata, precaria y desesperada a un empresariado que la demanda.

Aquí radica la mayor hipocresía y el cinismo del sistema. Los mismos empresarios y conglomerados económicos que exigen y se benefician de esta mano de obra vulnerable son los que financian con sus donaciones a los partidos que después claman contra la "invasión migratoria". Critican en público lo que promueven en privado, con total desvergüenza. Y, en paralelo, observamos a los mismos "progresistas" e "izquierdistas" del establishment que, mientras lloran ante las pateras, desprecian o ignoran las luchas de soberanía, los procesos revolucionarios anti-neocoloniales en África y las revoluciones populares en el Sur global que buscan, precisamente, erradicar las causas profundas de la migración: el robo de recursos, la deuda ilegítima y la sumisión política. Su única "solución" es la gestión caritativa del éxodo, nunca el apoyo a la liberación de los pueblos que impediría que ese éxodo sea necesario.

Por todo ello, desde Soberanía y el Trabajo, exigimos:

1.    Regularización YA, pero con condiciones. Es un derecho. Debe realizarse de forma ágil, amplia y sin obstáculos burocráticos.

2.    Plan de Choque de Inversión Pública vinculado e inmediato. La regularización debe ir indisolublemente unida a un incremento masivo y urgente del gasto público en:

-Sanidad: Frenazo total a la privatización y los recortes. Refuerzo de plantillas, medios y centros de salud de atención primaria.

-Educación Pública: Contratación de profesorado, reducción de ratios y financiación suficiente.

-Vivienda Pública: Expropiación de viviendas vacías en manos de fondos buitre y construcción masiva de parque público de alquiler social. Ley que prohíba los desahucios sin alternativa habitacional.

3.    Cumplimiento Estricto de Derechos Laborales y Sociales. Inspección de Trabajo masiva y con recursos para perseguir la precariedad y la explotación, especialmente en sectores que emplean a migrantes (agricultura, hostelería, cuidados, logística). Los derechos conquistados son el dique contra la mano de obra barata. La regularización no puede ser un cheque en blanco para la patronal.

4.    Soberanía y Anti-imperialismo. Nuestra solidaridad es con los perseguidos y hambrientos, pero también con los pueblos que luchan por dejar de serlo. Exigimos el fin de las políticas europeas y españolas que expolian África y América Latina, el cierre de bases militares extranjeras y el apoyo a los procesos de integración soberana del Sur global.

No nos basta con papeles. Exigimos vidas dignas. La regularización es un paso en la dirección correcta, pero si no se da la batalla contra el neoliberalismo que la hace peligrosa, será un triunfo pírrico y un regalo envenenado. No seremos cómplices de un ejercicio de lavado de cara humanitario que oculte la perpetuación de un sistema basado en la explotación de las personas, vengan de donde vengan. Nuestra lucha es por la justicia global y la dignidad local. Por la soberanía de los pueblos y el derecho a no migrar, y por el derecho a ser tratado como igual cuando la migración es forzosa.

Soberanía y Trabajo

 

LA REGULARIZACIÓN DE INMIGRANTES, UN PASO QUE DEBE CONTINUAR CON MEDIDAS QUE NEUTRALICEN LA REACCIÓN DE LAS FUERZAS FASCISTAS y AVANCEN EN LA TRANSFORMACIÓN DEMOCRÁTICA DEL ESTADO ESPAÑOL

 


1.- Después de que el gobierno aprobara el Real Decreto que regularizará la situación de cientos de miles de inmigrantes ilegales que viven y trabajan en España, no se hacía esperar la virulenta reacción de los sectores más reaccionarios de la sociedad española. El gobierno tiene que anular de modo inmediato la influencia que los mensajes que estos sectores fascistas, racistas y xenófobos dirigen a la población. En este sentido, son necesarias medidas que inviertan en la sanidad, en la educación, en la dependencia y en el empleo. Las reformas en el sistema capitalista siempre son revocables, y se mantendrán y no serán torpedeados mientras no perjudiquen los intereses de los dueños de las grandes corporaciones económicas que deciden sus negocios y la marcha del país con una taza de café en los salones del IBEX-35.

2.- El gobierno de Pedro Sánchez tiene que combatir la narrativa de los representantes más acérrimos del sistema de dominación capitalista y esto sólo se hace dotando de más profesionales, trabajadores y trabajadoras a los centros sanitarios y educativos públicos, de más empleo público, de más y mejores ayudas sociales, de más viviendas públicas, para lo que tiene que reducir los inmensos gastos militares de los que tanto presume el presidente el gobierno para caer bien a TRUMP. También, es el momento de eliminar la Ley Mordaza e incrementar los derechos laborales y civiles de las clases trabajadoras, fomentando la unidad y la capacidad de lucha de la clase obrera contra la explotación laboral.

3.- El combate contra las fuerzas reaccionarias no puede venir sólo de medidas legales que aprueban los gobiernos o los parlamentos. No se puede caer en el cretinismo gubernamental y parlamentario creyendo que la liberación de la clase obrera se llevará a cabo en las salas de sesiones y no en las fábricas, en las calles y en los cuarteles. Rosa Luxemburgo definía el cretinismo parlamentario como “la enfermedad que convierte a los revolucionarios en contadores de escaños y en respetables diputados que se emocionan cuando juran su cargo o cuando intervienen en el parlamento durante unos minutos. El parlamento es el lugar perfecto para perder batallas haciendo discursos magníficos. El cretinismo educa a la clase obrera en la pasividad, ahora discutimos si votar a fulano o a mengano, soñar con ser concejal y tener un sueldo fijo. Mientras la burguesía tenga el monopolio de la violencia legítima, el ejército, la policía, la justicia, la prensa, los bancos, los escaños de los sectores progresistas serán siempre una minoría pintoresca o bloqueada”.

4.- El decreto gubernamental es un paso importante en el avance de los derechos humanos de los inmigrantes, pero no se deben quedar ahí, hay que avanzar en las transformaciones democráticas y sociales, en la acumulación de las fuerzas políticas y sociales de progreso. El fenómeno inmigratorio es una cuestión que forma parte de la naturaleza del capitalismo, de la explotación y destrozo de las sociedades del llamado Sur Global que por objetivos económicos y geoestratégicos llevan a cabo las potencias económicas y las multinacionales. Nuestro país tiene un papel importante en todo lo relacionado con la inmigración por la pertenencia a la UE, la OTAN, y el sometimiento a las garras sangrientas del imperialismo de TRUMP. En este orden de cosas, sólo la SOBERANÍA con la salida de la UE, la OTAN y la ruptura con las garras de TRUMP nos permitirán avanzar en la aplicación de medidas contra las causas y problemas inmigratorios para vencer realmente a los sectores fascistas y reaccionarios, y conseguir una sociedad más justa y solidaria.

viernes, 23 de enero de 2026

LA GENTE APLAUDE A QUIEN CAUSA LOS PROBLEMAS

 


El problema de Extremadura está en las políticas estatales que no tienen en cuenta las necesidades de la sociedad extremeña, el gobierno regional es un mero apéndice del Estado Central y se mueve al ritmo que aquél le marca. La transformación de Extremadura vendrá del avance de la clase obrera, de la lucha de clases nacional capaz de democratizar el conjunto de los territorios del Estado. La conexión de la clase obrera extremeña con la nacional formando parte de ella, integrada en el todo de la lucha de clases. Las luchas locales están conectadas con un objetivo mayor derrotar a la monarquía y avanzar hacia el socialismo.

Las personas tienen que tener claro que nadie les va resolver sus problemas, que ningún discurso de políticos/as en el parlamento por muy buena voluntad que tengan de colaborar va a cambiar el rumbo de las cosas. Las personas interesadas se tienen que organizar y movilizar, es lo que la experiencia diaria nos señala que siempre ha sido así. Las personas que se dedican a la política que realmente tengan interés en que se resuelvan las cosas de quienes están oprimidos y humillados deben señalar el camino de la movilización, otra cosa, no pueden hacer. Después de que la población afectada se organice y movilice pueden venir las narrativas o los discursos en los parlamentos. La gente afectada ha conseguido acelerar las decisiones metiendo miedo a quienes gobiernan y eso sólo se ha logrado cuando se han organizado y activado. Esa es la realidad de la vida, y así son las cosas por más que se quieran ver de otro modo.

La sociedad es tan contradictoria que cuando alguien comete un delito o causa un problema se le castiga, no se le aplaude. En otros casos, la genta aplaude a las grandes corporaciones económicas responsables de problemas colectivos. Los retrasos en las construcciones de viviendas sociales o los cortes de luz y de agua que sufre la población trabajadora suceden porque a las empresas responsables lo que les importa es la obtención de beneficios. Luego cuando el pueblo se queja afectado por el deterioro del servicio, en la mayoría de los casos por falta de atención, antigüedad y falta de modernización, corren a resolver problemas que de ninguna manera debieran haber ocurrido; resuelto la cuestión, hay quien aplaude a los responsables de lo sufrido.  No se cuestiona un sistema privatizado y organizado para beneficiar a las grandes empresas energéticas y constructoras. En este marco auspiciado y consentido, las entidades públicas hacen lo posible para que nadie cuestione la organización económica y política de los servicios. En todo caso, estimulan el aplauso para que a nadie se le ocurra la idea de que el sistema debe ser derrotado y debe ser transformado en su totalidad, evitando que la lucha económica se traduzca en lucha política. No obstante, todas las formas de opresión están conectadas al sistema capitalista y al régimen político que tenemos. Para acabar con ellas hay que transformar el sistema.

jueves, 22 de enero de 2026

LOS POLÍTICOS INSTITUCIONALES SE OLVIDAN DE LAS NECESIDADES HUMANAS MÁS BÁSICAS

 

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1.-En estos días los alcaldes de las diferentes localidades se esmeran en discursos en los que recuerdan a sus ciudadanos las cosas que han hecho o que van hacer en lo que queda de legislatura. Sus narrativas desbordan triunfalismo y optimismo, las inversiones previstas harán imparable el crecimiento económico en la población desbordando los sueños del éxito futuro. Las colmadas tesorerías del municipio estimularán el progreso local con todo un bloque de obras, nuevas infraestructuras, arreglo de calles, y todo un conjunto de actividades turísticas y culturales. Los regidores institucionales se sienten apasionados y entusiastas por su contribución creadora a la materialidad urbanística y al incremento del trasiego turístico.  Así, en medio de estas actuaciones, en silencio, calladamente se cuelan las desigualdades sociales; la precariedad laboral y la marginación social siguen atrapando a un buen número de personas. Los cargos políticos no perciben la existencia de personas (Sin Techo) que deambulan por las calles de las ciudades buscando un lugar en donde resguardarse de las duras condiciones climatológicas. En los discursos, ruedas de prensa y todo tipo de actos publicitarios no aparece oficialmente este desgraciado sector social. Para estos seres humanos todo es oscuro, hasta la tan manida retórica de la redistribución de la riqueza.

2.- Según dictan sus responsables políticos en los presupuestos regionales y en los de las ciudades de Badajoz, Cáceres, Mérida y en otras de menor número de habitantes, se han alcanzado notorios éxitos económico-financiero, las arcas están bastante llenas y predispuestas para mimar las obras y las actividades turísticas. Sin embargo, no se ha contemplado o es ridícula la cantidad presupuestaria destinada para atender a las decenas de personas que viven en la calle, algunas de ellas con fuertes problemas de adicción. Tampoco, hay una pequeña cantidad para impedir que los fines de semana estos seres humanos sean expulsados del centro social “San Cristóbal” en Mérida; desde el viernes por la tarde hasta el lunes están en la calle, sin techo ni alimentación quedando desamparados en la calle.  


3.- El tan alabado turismo enriquece a unos, pero promueve contrataciones precarias, una desenfrenada explotación laboral, subida de los alquileres de las viviendas y del nivel de vida en general, castigando a las clases trabajadoras. A pesar de esta parafernalia mediática-turística en la que vive la oficialidad, hay un empobrecimiento generalizado de la clase obrera, los jóvenes se marchan y los mayores sobreviven con pensiones mínimas.   En la sociedad extremeña se dan múltiples desigualdades sociales que nacen fundamentalmente de la falta de viviendas públicas, de la precarización salarial, las bajas pensiones, las ayudas sociales de miseria y la falta de recursos en los servicios públicos sanitarios, educativos, de atención a mayores y dependientes y déficit en los servicios administrativos como en el caso del SEPE. 

4.-No hay respuesta institucional a la necesidad de profesionales sanitarios en los centros de salud y centros hospitalarios para reducir y eliminar las listas de espera, y evitar que miles de familias esperen meses y meses a la llamada de la seguridad social.  En el caso de la educación, no se hace nada ante la escasa financiación de la educación pública, el abandono de la Universidad Pública Extremeña y crece el interés por los conciertos con los centros y las universidades privadas, proceso que acabarán reduciendo el acceso de nuestros jóvenes a los estudios secundarios y superiores. Tampoco, preocupa que nuestros mayores esperen largo tiempo para acceder a las residencias puesto que el número de plazas residenciales es escaso. En definitiva, quienes nos gobiernan debieran mirar un poco más a las necesidades más básicas de los seres humanos, la vivienda, la alimentación, la sanidad, la educación y los mayores y dependientes.

 

miércoles, 14 de enero de 2026

SIN TECHOS 1

 

Una sociedad no puede estar tranquila y satisfecha mientras la penuria y la miseria se ceban contra los más pobres y abandonados. Debiera ser una preocupación urgente de los representantes de las administraciones públicas atender a las decenas de personas sin techo que deambulan de un lado a otro en las calles de localidades de Mérida, Badajoz, Cáceres, etc. Personas que encuentran un techo en edificios abandonados y en lugares de los más impensables, inaccesibles para la comodidad y el mínimo bienestar que pueda tener un ser humano.

Ciertos sectores de la sociedad dicen que estos pobres sin techo no quieren que nadie les controle. En efecto, algunas de estas personas huyen de las normas y del control que les imponen sus adicciones, pero por eso la atención institucional no se debe limitar a que tengan un techo, sino a recuperarlos para la integración social. Por eso, es necesario que reciban una atención doméstica, alimentación y techo, sino también sistemática sanitaria y psicológica para vencer las adicciones que los dominan. Las administraciones públicas tienen la obligación de dedicar partes de sus presupuestos a combatir estas dramáticas situaciones personales generadas por las tremendas desigualdades sociales.

Los representantes de las entidades públicas publicitan en las redes sociales, en los medios de comunicaciones, en representaciones públicas, el éxito individual y colectivo, premiando y agasajando a los triunfadores en la moda, la cultura, el deporte, la educación, la literatura, etc. de este modo pretenden normalizar una sociedad determinada, pero dejando en el olvido y ocultando a quienes sufren silenciosamente la precariedad y las múltiples penurias vitales. En definitiva, es más fácil y exitoso aplaudir la gloria y el triunfo que la dureza y el sacrificio que implica enfrentarse a las injusticias que generan las propias estructuras económicas, sociales y políticas sobre las que se asientan los representantes institucionales.

lunes, 12 de enero de 2026

NO HAY SOBERANÍA ALIMENTARIA SIN REFORMA AGRARIA, SIN TRANSFORMACIÓN DEL ESTADO.

 


La reforma agraria es un elemento imprescindible para que algunos territorios del Estado Español como Andalucía y Extremadura salgan de su situación de atraso y para que a nivel estatal alcancemos la soberanía alimentaria, y vayamos creando las bases políticas que nos permitan avanzar hacia la sociedad socialista.

1.- Los cambios llevados a cabo en la propiedad de la tierra con las desamortizaciones del siglo XVIII, XIX, durante la Primera y Segunda República no lograron arrancarla de manos de latifundistas y terratenientes. El franquismo con sus planes de desarrollo y sus leyes agrarias consolidó la dictadura del capital sobre la tierra. Los recientes avances tecnológicos que han modernizado la agricultura, tampoco han cambiado el desigual reparto de la tierra, ni beneficiado al conjunto de la población. Esta distribución de la propiedad ha tenido una enorme influencia en la postergación económica y social de Extremadura y en la emigración de casi el 50 o 60 % de la población extremeña.

2.- Las políticas de los gobiernos conservadores y socialdemócratas durante la Monarquía Borbónica han seguido expulsando a cientos de miles de campesinos de sus tierras, colaborando en el proceso de concentración y centralización de la tierra, propiciando la entrada de grandes empresas energéticas y fondos de inversión que se están apropiando a marchas forzadas de los recursos naturales, tierra, agua y sol, compartiendo sus beneficios con las grandes superficies y cadenas de comercialización.  Uno de los pilares del poder político y económico sobre el que se asienta la Monarquía Borbónica es el de los latifundistas y los terratenientes, dueños de la tierra en Andalucía y Extremadura, ligados íntimamente a la burguesía industrial y financiera.

3.- Las políticas de la UE continúan machacando a los agricultores españoles y europeos con medidas y acuerdos que reducen sus ingresos y les arrebatan sus medios de producción. Los agricultores europeos sufren el acoso de la UE que representa el poder condensado de las grandes industrias europeas, especialmente alemanas, interesadas en la importación de productos agrarios de terceros países que al ser más baratos permiten bajos salarios, a la vez que amplían sus mercados para exportar sus producciones industriales. En este sentido se explican los acuerdos de la UE con Mercosur.  La entrada masiva de productos agrícolas y ganaderos de los países de Mercosur enviarán a la ruina a miles de pequeños y medianos productores, incapaces de aguantar la avalancha de importaciones más baratas procedentes de los países del Mercosur, favoreciendo la acumulación de capital por los Fondos de Inversión y Latifundistas. 

4.- Nuestra defensa política de la Soberanía Alimentaria nos pone al lado de los agricultores del estado español, nos enfrenta a los Fondos de Inversión y las Multinacionales, y nos sitúa políticamente contra este acuerdo reaccionario UE- Mercosur. En Extremadura, estamos al lado de las organizaciones agrarias que enfrentan este acuerdo y luchan contra un conjunto de decisiones, normativas y leyes regionales que hay que modificar en un sentido democrático. Algunos ejemplos, la Ley Agraria de Extremadura que condiciona el reparto del agua en períodos de sequía para las grandes propiedades, la Ley de Cooperativas que permite a las empresas constituir cooperativas para controlar después el cooperativismo de 2º grado como sociedades limitadas, los fondos estatales para el Desarrollo Rural (PEPAC) que al ser gastos cofinanciados no se aplican para no imponer impuestos a las grandes patrimonios o empresas energéticas como se hace en otros territorios (Cataluña), la falta de aplicación efectiva de la Ley de la Cadena Alimentaria que se pasan por el forro las grandes corporaciones compradoras de productos agrarios siendo castigadas con multas irrisorias prefiriendo ser multadas y continuar pagando precios irrisorios, la redistribución por superficie de las subvenciones de la PAC que beneficia a los Fondos de Inversión y Latifundistas que les faculta para realizar acaparamientos de tierras de campesinos arruinados, no hay una Ley de Seguros Agrarios que garantice las rentas agrarias ante fenómenos meteorológicos adversos, las subvenciones estatales y regionales a las plantaciones de olivares súper intensivos que arruinan al olivar tradicional al medio ambiente y desmineralizan las tierras, etc. 

5.- En definitiva, este estado de cosas nos obliga a trabajar por la fortaleza de SOBERANÍA Y TRABAJO, como organización política capaz de influir en las decisiones que tienen que ver con el campo y el mundo rural. Sin embargo, partimos de un punto en donde la característica notable es la débil fuerza política que tienen las clases trabajadoras en la sociedad, en los gobiernos locales, regionales y estatales. Una cuestión asumida popularmente es la necesidad de la soberanía alimentaria, la producción de alimentos y la importancia de los agricultores. En este marco entra la Reforma Agraria. Una reforma agraria que implica no sólo un cambio de la actual distribución de la propiedad de la tierra, sino un amplio espectro de cuestiones técnicas y legales decididas democráticamente. Luchar por la reforma agraria es luchar por la soberanía alimentaria, es reprobar los pilares del sistema monárquico y de la UE, es abrir paso a la construcción de nuevas instituciones que modifiquen, entre otras cosas, las estructuras de funcionamiento de la producción de alimentos y de la propiedad de la tierra. Caminar en esta dirección es comenzar a recuperar en el imaginario popular, la idea de la Reforma Agraria.

6.- No hay soberanía alimentaria sin reforma agraria. Proyectar sobre la sociedad las ideas de soberanía alimentaria es fundamental para recuperar en la población la concepción de la reforma agraria. La soberanía alimentaria va ligada al bienestar de las clases trabajadoras, un elemento fundamental que une los intereses de los jornaleros, agricultores y trabajadores de las ciudades. La reforma agraria y la soberanía alimentaria van asociadas a la producción de alimentos de calidad, a la satisfacción de necesidades básicas de la población, a la creación de bienestar y suficiencia económica de los productores agrarios y ganaderos. No se consigue soberanía alimentaria mientras que la ruina persiga a los agricultores y abandonen sus tierras, mientras persista el control sobre los precios que imponen intermediarios especuladores y las grandes superficies, mientras continúen las desiguales subvenciones agrarias de la Unión Europea, mientras siga el acopio de tierras de los grandes propietarios agrarios tradicionales, fondos de Inversión internacionales y dueños de industrias agroalimentarias transnacionales. En definitiva, si las decisiones políticas acerca de la producción de alimentos están en manos de la UE y de las grandes corporaciones económicas.

 7.- La reforma agraria no es una decisión puntual, aislada, que decide un gobierno de la noche a la mañana. Es un proceso de lucha de clases, en el que las clases trabajadoras y sectores populares como instrumento de poder, adquieren una influencia decisiva en la estabilidad política, económica y social de un Estado. Este proceso sería imposible sin la previa unidad de las fuerzas sociales y políticas progresistas interesadas en remover la inercia institucional y las resistencias de los grandes propietarios. Algunos elementos del proceso de reforma agraria:

- Un Plan estatal y regional para la dotación plena de servicios públicos, infraestructuras físicas y comunicaciones en las zonas, comarcas y pueblos del mundo rural. El plan debe llevar pareja la construcción de centros sanitarios y residencias para mayores y dependientes. Así mismo, son necesarias residencias temporales dignas y con todos los servicios al objeto de alojar a aquellas personas que sean necesarias con el motivo de recoger cosechas en momentos.

-Una reforma agraria en nuestros días tiene que proceder al reparto de tierras, con unos topes máximos de las fincas agrarias teniendo en cuenta factores como territorio y/o nacionalidad, usos y costumbres, pero también tipos de cultivos de las zonas y sus necesidades.

- La comercialización es clave y a tal efecto es imprescindible la fijación de unos precios justos desde los poderes políticos, rescatando y haciendo publica la red de mercados locales, nacionales y estatales. Los mercados de abastos públicos son necesarios y mucho más justos para con los ciudadanos y ciudadanas consumidoras. Buscar el abastecimiento directo a consumo humano y ganadero y a tal efecto apoyar y potenciar las cooperativas de directa campo-localidad.

            - Potenciar el papel de las mujeres rurales y la incorporación de jóvenes a la producción agraria. La permanencia de la mujer en las zonas rurales es clave como impulso modernizador de cambio.

- La creación de una Banca Pública para la concesión de créditos para jóvenes y mujeres dispuestas a incorporarse o permanecer en el campo, para el acceso a la vivienda, etc.

-Control estatal o regional de las materias primas para la producción agraria, insecticidas, semillas, maquinarias, abonos, etc.

-El impulso al cooperativismo democrático es muy importante en el sector agrario. Las cooperativas tanto de asociaciones de productores y productoras como de productores que trabajan colectivamente en las tierras repartidas y/o confiscadas a acaparadores, terratenientes y multinacionales especulativas. Garantizar que las propias entidades cooperativas se encarguen de todas las cadenas de valor que no sólo sean cooperativas de producción sino que se encarguen también de la distribución, consiguiendo así la disposición de los productos por parte de los agricultores socios de estas cooperativas(teniendo por ejemplo las cooperativas su propia flota de camiones y transportes ).

- Para lograr el objetivo de la soberanía alimentaria hay que llevar a cabo una lucha directa y clara contra la especulación de los grandes intermediarios y superficies que juegan con los cereales, el trigo, arroz, soja o maíz como elementos de control y especulación mundial.

-Crear en las universidades públicas departamentos de agricultura que investiguen la producción agraria y su mejora con carácter y respeto al medio ambiente. Así, como un estudio serio de insumos y abonos de natural, pero que a su vez eviten las plagas.

- En definitiva, una reforma agraria implica la creación de una serie de instituciones y mecanismos para la transformación de las bases políticas y sociales del mundo rural, para lograr una influencia en la vida de los trabajadores y trabajadoras de la ciudad. La producción de alimentos suficientes y una soberanía alimentaria son factores decisivos para el bienestar de las clases trabajadoras que viven las ciudades. La reforma agraria implica la ligazón y la unidad del mundo rural con el urbano.

 

jueves, 8 de enero de 2026

AVANZANDO HACIA LA Soberanía Nacional

 

La soberanía económica implica que el Estado Español puede tomar decisiones en materia agrícola, industrial, turística, y en cuestiones que afecten a la economía en general, independientemente del vasallaje o dependencia de los organismos internacionales y de la UE.

No obstante, tenemos que considerar que estas decisiones también estarán fuertemente determinadas, pudiendo ser obstaculizadas o anuladas, por las grandes corporaciones económicas y entidades bancarias mientras controlen la producción y distribución de bienes y servicios y el dinero, respectivamente.

Lo que implica que la soberanía no se limita sólo a tener el gobierno de un Estado, es algo más. Implica que el Estado debe tener el poder y la capacidad suficiente para llevar adelante sus políticas, en la mayoría de los casos con nacionalizaciones, el control de las grandes empresas y contra los intereses de estas grandes entidades económicas.  

La soberanía implica la creación de una Banca Pública y el apoyo a una industria local formada sobre los recursos propios de cada territorio. Luego es imprescindible apoyar a los pequeños negocios y empresas familiares, apoyar a los autónomos y crear un vigoroso sector público industrial. La Unión Europea es la principal enemiga de los pequeños empresarios agrarios, pesqueros, comerciales y manufactureros.

Es decir, que la soberanía política y económica va ligada fundamentalmente a que la clase obrera y el conjunto de las clases trabajadoras y de los sectores sociales tengan el control o una influencia decisiva en el Estado. Para ello, no sólo es necesario disponer de la fuerza política sino también una fuerza social capaz de neutralizar a los poderes más reaccionarios del Estado, que estarán siempre dispuestos y preparados para hacer lo que sea para no perder el poder.

La Soberanía también afecta a lo militar suponiendo salida de la OTAN. Un país soberano e independiente o puede estar en una organización que se pasea por el mundo colaborando con el ejército imperialista norteamericano generando intervenciones, guerras y siendo el sostenedor de las estructuras económicas coloniales del imperialismo

En definitiva, la Soberanía Política, Económica y Militar va ligada al avance hacia el socialismo, hacia otra sociedad organizada con