miércoles, 28 de enero de 2026

Comunicado del Partido Soberanía y Trabajo

 



Sobre la Regularización de 500,000 Personas Migrantes: Justicia Necesaria, y Exigencias Irrenunciables

La anunciada regularización de aproximadamente 500,000 personas migrantes en situación irregular es una medida que genera una respuesta compleja y matizada desde una perspectiva que antepone la soberanía de los pueblos y la dignidad del trabajo.

En primer lugar, es un acto de justicia elemental y deuda histórica. Reconocer los derechos de cientos de miles de personas que ya viven, trabajan y contribuyen a nuestras sociedades es un imperativo ético. Más aún cuando una parte significativa de estas personas huye de condiciones creadas o agravadas por la acción de las potencias del Norte global: las guerras por recursos, las intervenciones militares y la injerencia política de Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea en África y Asia; y las políticas neoliberales impuestas en América Latina que han devastado economías locales, generado pobreza extrema y forzado la migración. Acoger a quienes son víctimas de un sistema que nuestro bloque geopolítico ha alimentado no es caridad, es una responsabilidad.

Sin embargo, celebrar esta regularización de forma acrítica y descontextualizada es una grave irresponsabilidad. De aplicarse como un hecho aislado, como un parche humanitario dentro de un marco económico y social destructivo, se convierte en una medida profundamente reaccionaria que alimenta directamente los discursos y proyectos de la extrema derecha.

El "buenismo liberal" que satura el discurso oficial parte de una premisa falsa y peligrosa: que se puede defender una "política de puertas abiertas" sin declarar al mismo tiempo una guerra frontal contra la austeridad que estrangula los servicios públicos. La regularización masiva, sin un plan de emergencia paralelo que la acompañe, significa incorporar a cientos de miles de personas a unos sistemas sanitario, educativo y de vivienda que están siendo deliberadamente desmantelados y privatizados. Esto no es una especulación; es una realidad cotidiana en la sanidad pública, en la educación con masificación y falta de recursos, y en el colapso absoluto del acceso a la vivienda.

Esta contradicción es letal. Se genera así un caldo de cultivo perfecto para la narrativa xenófoba: "vienen a quitarnos lo poco que nos queda". La extrema derecha (VOX) y la derecha tradicional (PP) no tienen que esforzarse; el terreno ya está abonado por unas políticas que, desde supuestos gobiernos "progresistas", priorizan el déficit y la estabilidad macroeconómica neoliberal sobre la vida de la mayoría. Cuando el Gobierno y fuerzas como Podemos validan una regularización sin una inversión pública masiva y urgente, están trabajando, en la práctica, gratis para la agenda de VOX y el PP. Favorecen una llegada que, en las condiciones actuales, sirve principalmente a un objetivo: proporcionar mano de obra barata, precaria y desesperada a un empresariado que la demanda.

Aquí radica la mayor hipocresía y el cinismo del sistema. Los mismos empresarios y conglomerados económicos que exigen y se benefician de esta mano de obra vulnerable son los que financian con sus donaciones a los partidos que después claman contra la "invasión migratoria". Critican en público lo que promueven en privado, con total desvergüenza. Y, en paralelo, observamos a los mismos "progresistas" e "izquierdistas" del establishment que, mientras lloran ante las pateras, desprecian o ignoran las luchas de soberanía, los procesos revolucionarios anti-neocoloniales en África y las revoluciones populares en el Sur global que buscan, precisamente, erradicar las causas profundas de la migración: el robo de recursos, la deuda ilegítima y la sumisión política. Su única "solución" es la gestión caritativa del éxodo, nunca el apoyo a la liberación de los pueblos que impediría que ese éxodo sea necesario.

Por todo ello, desde Soberanía y el Trabajo, exigimos:

1.    Regularización YA, pero con condiciones. Es un derecho. Debe realizarse de forma ágil, amplia y sin obstáculos burocráticos.

2.    Plan de Choque de Inversión Pública vinculado e inmediato. La regularización debe ir indisolublemente unida a un incremento masivo y urgente del gasto público en:

-Sanidad: Frenazo total a la privatización y los recortes. Refuerzo de plantillas, medios y centros de salud de atención primaria.

-Educación Pública: Contratación de profesorado, reducción de ratios y financiación suficiente.

-Vivienda Pública: Expropiación de viviendas vacías en manos de fondos buitre y construcción masiva de parque público de alquiler social. Ley que prohíba los desahucios sin alternativa habitacional.

3.    Cumplimiento Estricto de Derechos Laborales y Sociales. Inspección de Trabajo masiva y con recursos para perseguir la precariedad y la explotación, especialmente en sectores que emplean a migrantes (agricultura, hostelería, cuidados, logística). Los derechos conquistados son el dique contra la mano de obra barata. La regularización no puede ser un cheque en blanco para la patronal.

4.    Soberanía y Anti-imperialismo. Nuestra solidaridad es con los perseguidos y hambrientos, pero también con los pueblos que luchan por dejar de serlo. Exigimos el fin de las políticas europeas y españolas que expolian África y América Latina, el cierre de bases militares extranjeras y el apoyo a los procesos de integración soberana del Sur global.

No nos basta con papeles. Exigimos vidas dignas. La regularización es un paso en la dirección correcta, pero si no se da la batalla contra el neoliberalismo que la hace peligrosa, será un triunfo pírrico y un regalo envenenado. No seremos cómplices de un ejercicio de lavado de cara humanitario que oculte la perpetuación de un sistema basado en la explotación de las personas, vengan de donde vengan. Nuestra lucha es por la justicia global y la dignidad local. Por la soberanía de los pueblos y el derecho a no migrar, y por el derecho a ser tratado como igual cuando la migración es forzosa.

Soberanía y Trabajo

 

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