1.-La Unión Europea
(UE) representa a las grandes corporaciones económicas contra las clases
trabajadoras. Hay que salir de la UE.
La
pertenencia a la UE se traduce en unas políticas estatales que van contra todo
lo que signifique el trabajo frente al capital. Las directrices europeas
aplican reformas laborales contra la clase obrera para favorecer la acumulación
de capital, unas políticas agrícolas al gusto de las grandes corporaciones
económicas, que con una amplia representación en los sillones de los
parlamentos y comisiones europeas dictan normas y reglamentos que no sólo controlan
y organizan las subvenciones que deben guiar los repartos de la PAC, sino que
imponen una enorme burocracia, y unas políticas medioambientales basadas en la
agenda 2030 cuyas aplicaciones radicales perjudican a los agricultores que a
gritos piden una relajación de las normas. En definitiva, la política agraria y ganadera
de la UE provoca un colapso productivo y al abandono de tierras por los
agricultores, liquidando la soberanía alimentaria e instalando la consolidación
de la dependencia de productos agrícolas y ganaderos procedentes de terceros
países. El intercambio es tal que estos terceros países que venden materias
agrícolas a las potencias europeas se transforman en recepcionistas de
capitales y compradores de mercancías industriales del mundo occidental.
En
otro orden de cosas, las directrices económicas europeas se ceban en recortes
del gasto público, en las privatizaciones de las pensiones y de las actividades
que se relacionan con la aplicación de los servicios públicos; en políticas que
garantizan los exorbitantes precios y facilidades para la rapiña de los
recursos públicos a las grandes empresas energéticas, entidades bancarias, farmacéuticas,
y sobre todo, las inversiones estatales multimillonarias en la financiación de las
industrias de armas y en las compras de armamentos para que la máquina de la guerra
no pare.
2.-La izquierda revolucionaria nacional
y europea no puede seguir fragmentada ante el poder irracional del
neoliberalismo. Es necesario recuperar los valores del pluralismo, y la
democracia, el debate interno, y el centralismo democrático, como herramientas
para encontrar la unidad y luchar por una nueva sociedad. Tiene que practicar
la política electoral y muy especialmente, el activismo para la movilización
social, no son vías alternativas entre las que elegir, sino las dos caras de
una misma moneda.
El
fracaso de partidos políticos europeos (SIRYZA, PODEMOS, EL BLOCO portugués,
SUMAR, IZQUIERDA INSUMISA) que individualmente o en coalición formaron parte de
gobiernos denominados “progresistas”, y que en cierto momento trajeron la
esperanza de un mundo mejor, pero que luego cayeron en desgracia cuando
decidieron integrarse en las instituciones capitalistas renunciando a las
luchas por encontrar alternativas al capitalismo. Sus planteamientos iniciales de
nacionalizaciones de empresas, salida de la UE, y abandono del EURO, se
rompieron, fueron desperdiciadas y dejadas de la mano, y se sustituyeron por la
aceptación de la perspectiva de que desde el parlamento y la representación
política es posible reformar el capitalismo.
El
capitalismo ha convencido a sectores de la izquierda de que no tiene
alternativa, de que su paso por este mundo es atemporal, y que sólo admite
reformas que anulen parte de su funcionamiento económico y social destructivo. La
aceptación de esta idea ha llevado y está llevando al colapso electoral a partidos
progresistas que alguna vez tuvieron posibilidad de cambiar el rumbo de la
sociedad, pero que con sus comportamientos como fuerzas auxiliares del PSOE en
España han allanando el camino a la derecha, y sobre todo a las fuerzas más
reaccionarias y fascistas de la sociedad. Estos partidos que tienen sus
orígenes en la movilización social se inclinaron totalmente por la acción política
parlamentaria. Así, en sus períodos de gobierno nunca han buscado el apoyo
popular, la movilización social para defender propuestas que abrieran el camino
y avances hacia una sociedad socialista. Todo lo contrario, renunciaron
categóricamente a proponer políticas de nacionalizaciones bancarias e
industriales, a los controles de capitales, a reformas que limitasen la
explotación laboral. En todo caso, las modestas reformas que se han aplicado en
los gobiernos de coalición con el PSOE en el gobierno español fueron y son rápidamente
capitalizadas por el PSOE.
Sin
embargo, el movimiento no se detiene y las desigualdades sociales siguen creciendo
por la falta de viviendas públicas, la precarización salarial, las bajas
pensiones, las ayudas sociales de miseria y la falta de recursos en los
servicios públicos sanitarios, educativos, de atención a mayores y dependientes,
et. También, aumentan la represión y el autoritarismo estatal, los destrozos
que provoca el cambio climático y las guerras, todas estas circunstancias llevan
a que millones de personas pongan en duda un sistema que tan poco favorece la
vida de los seres humanos. Todo este
proceso de rechazo será posible transformarlo en algo positivo y material, si
hay una unidad de las fuerzas políticas y sociales interesadas en romper con la
sociedad capitalista y en el socialismo,
No hay comentarios:
Publicar un comentario