viernes, 23 de enero de 2026

LA GENTE APLAUDE A QUIEN CAUSA LOS PROBLEMAS

 


El problema de Extremadura está en las políticas estatales que no tienen en cuenta las necesidades de la sociedad extremeña, el gobierno regional es un mero apéndice del Estado Central y se mueve al ritmo que aquél le marca. La transformación de Extremadura vendrá del avance de la clase obrera, de la lucha de clases nacional capaz de democratizar el conjunto de los territorios del Estado. La conexión de la clase obrera extremeña con la nacional formando parte de ella, integrada en el todo de la lucha de clases. Las luchas locales están conectadas con un objetivo mayor derrotar a la monarquía y avanzar hacia el socialismo.

Las personas tienen que tener claro que nadie les va resolver sus problemas, que ningún discurso de políticos/as en el parlamento por muy buena voluntad que tengan de colaborar va a cambiar el rumbo de las cosas. Las personas interesadas se tienen que organizar y movilizar, es lo que la experiencia diaria nos señala que siempre ha sido así. Las personas que se dedican a la política que realmente tengan interés en que se resuelvan las cosas de quienes están oprimidos y humillados deben señalar el camino de la movilización, otra cosa, no pueden hacer. Después de que la población afectada se organice y movilice pueden venir las narrativas o los discursos en los parlamentos. La gente afectada ha conseguido acelerar las decisiones metiendo miedo a quienes gobiernan y eso sólo se ha logrado cuando se han organizado y activado. Esa es la realidad de la vida, y así son las cosas por más que se quieran ver de otro modo.

La sociedad es tan contradictoria que cuando alguien comete un delito o causa un problema se le castiga, no se le aplaude. En otros casos, la genta aplaude a las grandes corporaciones económicas responsables de problemas colectivos. Los retrasos en las construcciones de viviendas sociales o los cortes de luz y de agua que sufre la población trabajadora suceden porque a las empresas responsables lo que les importa es la obtención de beneficios. Luego cuando el pueblo se queja afectado por el deterioro del servicio, en la mayoría de los casos por falta de atención, antigüedad y falta de modernización, corren a resolver problemas que de ninguna manera debieran haber ocurrido; resuelto la cuestión, hay quien aplaude a los responsables de lo sufrido.  No se cuestiona un sistema privatizado y organizado para beneficiar a las grandes empresas energéticas y constructoras. En este marco auspiciado y consentido, las entidades públicas hacen lo posible para que nadie cuestione la organización económica y política de los servicios. En todo caso, estimulan el aplauso para que a nadie se le ocurra la idea de que el sistema debe ser derrotado y debe ser transformado en su totalidad, evitando que la lucha económica se traduzca en lucha política. No obstante, todas las formas de opresión están conectadas al sistema capitalista y al régimen político que tenemos. Para acabar con ellas hay que transformar el sistema.

No hay comentarios:

Publicar un comentario