Los
debates que suceden en los parlamentos regionales son los propios de las
democracias burguesas en la que los líderes de los partidos políticos se atacan
e intentan ensuciarse unos a otros, es lo que hemos visto en la asamblea
regional extremeña en el debate de investidura de María Guardiola. Es lo que han hecho los racistas y xenófobos
de la extrema derecha y los reformistas del PSOE y de Unidas por Extremadura.
En
el discurso de la mal llamada “izquierda”, el relato de su lideresa durante una
buena parte de su exposición se ha dedicado a afear y a echar en cara a la aspirante
a presidenta del gobierno regional sus declaraciones y comportamientos
contradictorios, la ridiculización a la que le ha sometido su propio partido y
el desprecio de VOX. No obstante, ha introducido algunos pequeños retazos
reformistas en materia de feminismo y servicios públicos, pero nunca ha
intentado plantear un verdadero proyecto político que vaya contra el caciquismo
y marque las líneas del avance económico y social hacia una sociedad más
democrática, justa y solidaria.
Así,
mientras el imperialismo continúa con la agresión al pueblo iraní con el
objetivo de sostener su poder económico mundial, en Extremadura vivimos el
espectáculo costumbrista característico de los parlamentos de las democracias
burguesas, especialmente cuando se trata de elegir al ejecutivo que
administrará en la región los intereses de los propietarios de la tierra, de la
banca y de las energéticas.
La
cabeza de lista del PP, aspirante a presidenta de la comunidad, ha hecho una
descripción de su programa de gobierno, un relato de lo que quiere la burguesía
y la pequeña burguesía de la región : subvenciones, bajada de impuestos, privatizaciones,
críticas a las políticas inmigratorias del gobierno de España, apoyo a la
natalidad y a las familias numerosas desde un punto de vista conservado, y
algún repunte a favor del feminismo, sin mucha profundización. Guardiola,
conocedora de la influencia económica y social del campo en la sociedad
extremeña se ha mostrado en contra de Mercosur y ha criticado el Pacto Verde
como algo muy negativo para los agricultores. Lo contrario a lo que los
compromisarios del PP en el parlamento europeo han votado. Han dicho sí al
acuerdo con Mercosur.
María
Guardiola, a pesar de sus esfuerzos, no pudo satisfacer a VOX, no se fía de
María Guardiola por las traiciones sufridas en la legislatura pasada, dicen que
no es una política creíble. Las intenciones de VOX pueden ir porque otra
persona del PP más próxima políticamente pueda asumir la presidencia. PP y Vox
apoyan la energía nuclear y la continuidad de la central de Almaraz; El PP se
decanta por una rebaja del 50 % del impuesto autonómico a las empresas que gestionan
la nuclear de Almaraz, Iberdrola, Endesa y Naturgy, mientras que VOX quiere la
supresión de la totalidad de este impuesto, los 82 millones de euros. Como el
PSOE y Unidas por Extremadura han votado en contra de María Guardiola, la
investidura no ha salido adelante, se procederá a una nueva votación en un
período de 48 horas, el próximo viernes. Nuevamente venció el NO a María
Gurdiola.
El
discurso político que hizo la representante de Unidas Por Extremadura (UPE). Irene
de Miguel, sin destacar el hecho de que vivamos en el marco de un régimen
monárquico nada democrático, se limitó cuestiones costumbristas. Al igual que
el PSOE resaltó el interés egoísta de la candidata al convocar el adelanto de las
elecciones, el ridículo y humillación que estaba sufriendo por parte de su
propio partido, la falta de personalidad al cambiar su posición respecto al
feminismo y a las políticas inmigratorias por ganar el apoyo de VOX.
Sin
embargo, la considerada “Izquierdista”, líder de UPE, Irene de Miguel, en su
exposición no desarrolló algunas ideas claves de un proyecto político
transformador de la realidad extremeña. No hizo referencia a las necesarias
transformaciones que necesita el campo extremeño, tales como expropiación de
grandes fincas en manos de latifundistas, frenar la expansión de los fondos de
inversión, la aplicación de la ley de la cadena alimentaria, la creación de
empresas públicas que faciliten el suministro de materias primas a los
agricultores y ganaderos para la producción agrícola y ganadera: abonos,
piensos, insecticidas, maquinarias, financiación, etc.
Para
nada consideró la necesaria creación de una Banca Pública Regional que acometa
el apoyo al campo extremeño, la incorporación de jóvenes a la agricultura, la
modernización agraria, el apoyo a los pequeños empresarios y autónomos, etc.
Una entidad que recoja el ahorro de la población extremeña y amplíe las
funciones de Extraval (Sociedad
de Garantía Recíproca Extremeña de Avales) (una entidad financiera sin ánimo de
lucro, respaldada por la Junta de Extremadura, que facilita el acceso al
crédito a pymes y autónomos en la región)
Para nada expuso planes que acometieran el
gravísimo problema social de la vivienda. Con medidas como la intervención y
expropiación de los pisos en manos de entidades bancarias y fondos de inversión
para destinarlos al alquiler social, o planes de construcción de viviendas
sociales.
En
su repertorio costumbrista quedó olvidada la lucha contra las penurias y las
graves desigualdades que sufren determinados grupos sociales: ayudas sociales
ridículas y miserables, pensiones no contributivas que apenas dan para comer y una
política integral que haga frente a personas sin techo que deambulan por las
localidades más importantes de la región extremeña.
Dejó
de lado una política industrial regional, en la que AVANTE EXTREMADURA, empresa
pública regional, además de urbanizar terrenos públicos para empresas privadas
se dedicara a la creación de pequeñas empresas públicas con las materias que
salen de la agricultura y la ganadería (agroindustria) para crear una base
industrial en la región. Para nada tuvo en cuenta que la desde la Junta de
Extremadura se promoviera el control y la participación en las grandes empresas
energéticas que operan en la región.
La
dirigente de Unidas Por Extremadura hizo una breve alusión a los problemas
surgidos en un centro residencial de la Comunidad, solicitando mayor inversión
para estos centros, pero no profundizó en el sentido que nosotros estamos
debatiendo actualmente, es decir, que no sólo hay que proporcionar mayor
inversión en todos los centros de atención pública, sino que además, los
trabajadores de las residencias, hospitales, centros de salud, centros
educativos sean quienes controlen el funcionamiento de estos centros, elijan a
sus jefes de servicios y a los responsables directos en los trabajos y en
general, determinen coordinadamente el funcionamiento de estos servicios
públicos.
Respecto
al feminismo, consideró acabar con las diferencias salariales y abogó por
introducir en los centros educativos el estudio y el conocimiento de cuestiones
relativas a la afectividad, el sexo, diversidad, etc. Pero no explicó que
mientras exista el sistema capitalista estos problemas que oprimen a la mujer
como mujer y trabajadora seguirán estando presentes permanentemente.
En
definitiva, hizo quizás lo más rentable para seguir creciendo electoralmente y como
diva, una intervención de casi una hora de duración que estuvo centrada en
toques sentimentales, un mercadillo de ideas superficiales destinadas a
ridiculizar a sus oponentes, dando un conocimiento público de cómo la
presidenta y VOX se ríen del pueblo extremeño, pero sin exponer un proyecto
político que proponga cómo esta región debe salir adelante.
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