viernes, 3 de abril de 2026

LOS PROBLEMAS EN EXTREMADURA CON EL ANACRÓNICO RÉGIMEN DE LA MONARQUÍA BORBÓNICA.

 


1.-La extrema derecha opera canalizando el malestar material de las clases populares hacia el chivo expiatorio del trabajador inmigrante, fracturando así cualquier atisbo de solidaridad de clase en el movimiento obrero y popular. El movimiento fascista contemporáneo se nutre, se incuba y se legitima en organizaciones políticas y sociales que calificamos con el nombre de extrema derecha, nombre que resulta más asequible y evita comparaciones con los sistemas de gobierno dictatoriales que tuvieron países de Europa en los años 20. El caso es que el fascismo no sólo penetra en los partidos de extrema derecha también dentro de los propios aparatos represivos del Estado. El fascismo se adapta a los nuevos tiempos, pero sigue manteniendo el mismo núcleo ideológico y material que cuando ocupó el poder del estado en algunos de los paises europeos en las primeras décadas del siglo XX.

2.- Así nos encontramos con Vox, una fuerza reaccionaria cuyo programa político orbita en torno a la criminalización sistemática de la inmigración, la fragmentación social y un patriotismo nacional católico de pandereta.  Además, el peligro estructural de una entente gubernamental en la región entre el Partido Popular y Vox no se limita sólo a las ideas reaccionarias que pueden imponer un retroceso claro en el debate público, también, a la toma de control material de los resortes culturales, educativos, los procesos económicos y laborales.  La conformación de un gobierno derechista, supondrá un avance en las privatizaciones, los recortes de los servicios públicos y, sobre todo, proseguir con la reversión de los derechos laborales para ampliar el marco de la explotación obrera y el saqueo del trabajo excedente de otros grupos sociales (autónomos, agricultores, industriales) en el territorio extremeño.

3.- El gobierno del PP y VOX no va a tomar medidas urgentes que eviten la caída en picado, el proceso descendente de las economías particulares y de las empresas autóctonas. Una proporción importante de autónomos y pequeñas empresas extremeñas están asfixiadas por la deuda, incapaces de invertir en desarrollo y alta tecnología. Todos los fondos se destinan a cubrir las necesidades actuales, sin dejar margen para inversiones futuras, siendo previsible que estos sectores comerciales y productivos seguirán sufriendo el abandono secular de la región. El futuro gobierno regional seguirá siendo una herramienta para aplicar las políticas financieras y económicas que decida la burguesía española. Una clase dominante muy interesada sólo en los recursos naturales, las materias primas y la mano de obra emigratoria.

4.- En la actualidad, continúan faltando las inversiones privadas de cierta importancia, en la economía extremeña en el transcurso de las tres  o cuatro últimas décadas se liquidaron un montón de pequeñas industrias y se pueden contar con los dedos de la mano las grandes empresas que se instalaron; tampoco, el sector público lleva a cabo una política de inversiones, todo se abandona y queda en manos del mercado, al que le interesa muy poco añadir valor a lo producido en el territorio extremeño. Nos dicen que la carencia de infraestructuras materiales físicas y técnicas no dan cobertura a las necesidades que puedan tener las grandes empresas para poder instalarse en Extremadura, pero tampoco se hace mucho por dotar a la región de estos soportes necesarios para la actividad industrial. Naturalmente, en estas condiciones, los problemas sociales y las desigualdades territoriales se agravan. Nuestra población disminuye y se empobrece.

5.- La crisis económica y su agudización con la agresión yanqui-sionista a IRAN es una excusa más que tiene la burguesía española para reducir los presupuestos que destina a los gastos sociales y que reparte entre los diferentes territorios del estado español. El interés por la industria de guerra se suma a estos recortes lo que arrincona aún más el interés por poner en marcha un proyecto económico-social para territorios como el extremeño. No importa en los gabinetes ministeriales   que los datos estadísticos indiquen que el 64% de las familias de Extremadura reconozcan dificultades económicas para llegar a fin de mes, y que el 27,5% de su población malviva en riesgo de pobreza o exclusión social, dígitos que crecerán ante la subida generalizada de los precios de los alimentos, combustibles, los medicamentos, hipotecas y los servicios básicos de luz y agua. La guerra de agresión yanqui-sionista complicará las condiciones de vida de muchas familias obreras y tendrá efectos ruinosos sobre grupos sociales como agricultores, autónomos y pequeños industriales de diferentes sectores productivos. La producción agrícola-ganadera sufrirá la escasez y la previsible subida precios de fertilizantes, abonos y repuestos de maquinarias, mientras que en el sector industrial se incrementará la escasez de materias primas plásticas, componentes electrónicos, acero y cobre, lo que ya está provocando aumentos de costes y retrasos en la producción. Las cadenas de suministro en el sector de los plásticos, la construcción y la industria manufacturera serán los más perjudicados.

6.- Según los datos AROPE referidos a 2026, Extremadura registra la menor solvencia familiar de España, lo que limita la capacidad de ahorro y respuesta ante imprevistos económicos. La Organización de Consumidores (OCU) en un comunicado reciente hace hincapié en que el acceso a la vivienda es uno de los problemas "más difíciles de afrontar", aunque “esta percepción se refleja también en la mayoría de gastos domésticos”. Así, el 42% de las personas con hipotecas tienen muchas dificultades para hacerlas frente, y más de un 25 % de la población extremeña no puede permitirse la compra de carne y pescado, los problemas de calefacción afectan al 33% y los suministros de gas, luz y agua al 29% de la población extremeña. Los datos estadísticos dados a conocer recientemente por Cáritas Regional de Extremadura muestran que la vivienda y el empleo son problemas claves, y que además están llevando a más de 300.000 personas a una situación de exclusión social. Así, más de 34.000 hogares destinan tantos recursos al pago de la vivienda y suministros básicos que, una vez abonados, quedan por debajo del umbral de la pobreza severa. Por eso, «la vivienda se ha convertido en el epicentro de la desigualdad y exclusión». El 37% de las personas en Extremadura que viven en régimen de alquiler se encuentran en riesgo de pobreza, lo que provoca una fuente creciente de inseguridad vital. Otro aspecto fundamental que señala el informe es el que se refiere a la juventud. La transición a la vida adulta está marcada por la inestabilidad laboral y un acceso a la vivienda cada vez más restringido, lo que provoca emancipaciones tardías o inviables y proyectos vitales aplazados, lo que convierte la juventud en una etapa prolongada de vulnerabilidad social.

7.- Además, el informe advierte que el 17% de la población en Extremadura, más de 184.000 personas, se ve afectada por problemas vinculados con la salud, y las dificultades económicas son la principal causa: más del 10% de los hogares tienen dificultades para acceder a los servicios y productos sanitarios que necesitan, viéndose obligados a dejar tratamientos o dietas por no poder asumir los costes. En ese mismo orden de cosas, más de 42.000 personas padecen algún tipo de trastorno mental, de las cuales más de 26.000 tienen reconocida una discapacidad, lo que genera un impacto directo en sus entornos familiares. La salud mental es otra problemática que afecta al 41% de quienes precisaron ayuda sanitaria;

8.- La ineficacia y olvido del aparato estatal no disculpa ni mucho menos a los partidos políticos, el PSOE antes, y ahora al PP, al frente del gobierno regional. Tanto uno como otro, con su incapacidad política y una administración repleta de nepotismo y abundante burocracia han contribuido a la parálisis económica y social en la que se encuentra la región extremeña. Por tanto, no son extraños los datos de AROPE y Cáritas que muestran el estado de la región en materia de empleo, vivienda y el abandono de las políticas destinadas a la juventud, con una exclusión social que alcanza casi el 30 % de la población como ya se ha señalado.

9.- Sin embargo, la realidad es que las tendencias sociales no van a variar mucho en estos próximos años. Las grandes empresas de la burguesía española y algunos sectores de la pequeña burguesía extremeña que están apoyando al PP y VOX seguirán enriqueciéndose con el expolio de nuestros recursos naturales, agua, sol, y tierra. Sólo hay que ver los beneficios de las grandes empresas energéticas que operan en la región, en materias como la energía hidráulica, nuclear y renovables, especialmente la solar con la implantación de plantas solares que se extienden como el aceite por toda la geografía extremeña a base de arrancar viñas y olivos.

10.- Ante este estado de cosas, necesitamos un Estado capaz de realizar una serie de transformaciones importantes que modifiquen el panorama político, económico y social. La organización territorial del Estado, en el caso de la región extremeña tiene que pasar por la dotación de capacidad económica y competencial para llevar a cabo una reforma agraria, que toque todos aquellos aspectos que configuran el mundo rural. Desde la producción agrícola y ganadera, con la expropiación de fincas improductivas y otras de enormes extensiones, hasta la creación de empresas públicas para la dotación de las materias primas y la transformación industrial de los productos obtenidos; el dominio público del suelo que facilite y abarate la construcción pública de viviendas; el control absoluto para su aprovechamiento productivo de los recursos naturales, especialmente de las centrales hidráulicas, y plantas solares; la potenciación de los servicios públicos, etc.

En definitiva, el Estado que queremos construir debe responder al conjunto de los intereses de las clases trabajadoras del estado español. En esta perspectiva trabajamos por una organización política con la fuerza necesaria para impulsar la movilización social y política necesaria para avanzar en un proceso constituyente que acabe con el anacrónico régimen de la Monarquía Borbónica; por un partido que remueva con sus denuncias los cimientos nacional-católicos franquistas, que perviven en esta sociedad que le faltan reflejos para ser siquiera democrática-burguesa. En definitiva, estamos en la construcción de un partido que lucha por un Estado que tenga la soberanía necesaria para establecer una organización territorial capaz de impulsar el bienestar social y la producción material, basada en la autosuficiencia, en una tecnología de vanguardia, ciencia y educación de calidad. Todo esto siempre en el plano de nuestra lucha por el SOCIALISMO.

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