1.-La
extrema derecha opera canalizando el malestar material de las clases populares
hacia el chivo expiatorio del trabajador inmigrante, fracturando así cualquier
atisbo de solidaridad de clase en el movimiento obrero y popular. El movimiento
fascista contemporáneo se nutre, se incuba y se legitima en organizaciones
políticas y sociales que calificamos con el nombre de extrema derecha, nombre
que resulta más asequible y evita comparaciones con los sistemas de gobierno dictatoriales
que tuvieron países de Europa en los años 20. El caso es que el fascismo no
sólo penetra en los partidos de extrema derecha también dentro de los propios
aparatos represivos del Estado. El fascismo se adapta a los nuevos tiempos,
pero sigue manteniendo el mismo núcleo ideológico y material que cuando ocupó
el poder del estado en algunos de los paises europeos en las primeras décadas
del siglo XX.
2.-
Así nos encontramos con Vox, una fuerza reaccionaria cuyo programa político
orbita en torno a la criminalización sistemática de la inmigración, la
fragmentación social y un patriotismo nacional católico de pandereta. Además, el peligro estructural de una entente
gubernamental en la región entre el Partido Popular y Vox no se limita sólo a
las ideas reaccionarias que pueden imponer un retroceso claro en el debate
público, también, a la toma de control material de los resortes culturales, educativos,
los procesos económicos y laborales. La
conformación de un gobierno derechista, supondrá un avance en las privatizaciones,
los recortes de los servicios públicos y, sobre todo, proseguir con la
reversión de los derechos laborales para ampliar el marco de la explotación obrera
y el saqueo del trabajo excedente de otros grupos sociales (autónomos,
agricultores, industriales) en el territorio extremeño.
3.-
El gobierno del PP y VOX no va a tomar medidas urgentes que eviten la caída en
picado, el proceso descendente de las economías particulares y de las empresas autóctonas.
Una proporción importante de autónomos y pequeñas empresas extremeñas están
asfixiadas por la deuda, incapaces de invertir en desarrollo y alta tecnología.
Todos los fondos se destinan a cubrir las necesidades actuales, sin dejar margen
para inversiones futuras, siendo previsible que estos sectores comerciales y productivos
seguirán sufriendo el abandono secular de la región. El futuro gobierno
regional seguirá siendo una herramienta para aplicar las políticas financieras
y económicas que decida la burguesía española. Una clase dominante muy
interesada sólo en los recursos naturales, las materias primas y la mano de
obra emigratoria.
4.-
En la actualidad, continúan faltando las inversiones privadas de cierta
importancia, en la economía extremeña en el transcurso de las tres o cuatro últimas décadas se liquidaron un
montón de pequeñas industrias y se pueden contar con los dedos de la mano las
grandes empresas que se instalaron; tampoco, el sector público lleva a cabo una
política de inversiones, todo se abandona y queda en manos del mercado, al que
le interesa muy poco añadir valor a lo producido en el territorio extremeño. Nos
dicen que la carencia de infraestructuras materiales físicas y técnicas no dan
cobertura a las necesidades que puedan tener las grandes empresas para poder
instalarse en Extremadura, pero tampoco se hace mucho por dotar a la región de
estos soportes necesarios para la actividad industrial. Naturalmente, en estas
condiciones, los problemas sociales y las desigualdades territoriales se
agravan. Nuestra población disminuye y se empobrece.
5.-
La crisis económica y su agudización con la agresión yanqui-sionista a IRAN es
una excusa más que tiene la burguesía española para reducir los presupuestos que
destina a los gastos sociales y que reparte entre los diferentes territorios
del estado español. El interés por la industria de guerra se suma a estos
recortes lo que arrincona aún más el interés por poner en marcha un proyecto
económico-social para territorios como el extremeño. No importa en los
gabinetes ministeriales que los datos estadísticos indiquen que el 64%
de las familias de Extremadura reconozcan dificultades económicas para llegar a
fin de mes, y que el 27,5% de su población malviva en riesgo de pobreza o
exclusión social, dígitos que crecerán ante la subida generalizada de los
precios de los alimentos, combustibles, los medicamentos, hipotecas y los
servicios básicos de luz y agua. La
guerra de agresión yanqui-sionista complicará las condiciones de vida de muchas
familias obreras y tendrá efectos ruinosos sobre grupos sociales como
agricultores, autónomos y pequeños industriales de diferentes sectores productivos.
La producción agrícola-ganadera sufrirá la escasez y la previsible subida precios
de fertilizantes, abonos y repuestos de maquinarias, mientras que en el sector industrial
se incrementará la escasez de materias primas plásticas, componentes electrónicos,
acero y cobre, lo que ya está provocando aumentos de costes y retrasos en la
producción. Las cadenas de suministro en el sector de los plásticos, la
construcción y la industria manufacturera serán los más perjudicados.
6.-
Según los datos AROPE referidos a 2026, Extremadura registra la menor solvencia
familiar de España, lo que limita la capacidad de ahorro y respuesta ante
imprevistos económicos. La Organización de Consumidores (OCU) en un comunicado
reciente hace hincapié en que el acceso a la vivienda es uno de los problemas "más
difíciles de afrontar", aunque “esta percepción se refleja también en la
mayoría de gastos domésticos”. Así, el 42% de las personas con hipotecas tienen
muchas dificultades para hacerlas frente, y más de un 25 % de la población
extremeña no puede permitirse la compra de carne y pescado, los problemas de calefacción
afectan al 33% y los suministros de gas, luz y agua al 29% de la población
extremeña. Los datos estadísticos dados a conocer recientemente por Cáritas
Regional de Extremadura muestran que la vivienda y el empleo son problemas
claves, y que además están llevando a más de 300.000 personas a una situación
de exclusión social. Así, más de 34.000 hogares destinan tantos recursos al
pago de la vivienda y suministros básicos que, una vez abonados, quedan por
debajo del umbral de la pobreza severa. Por eso, «la vivienda se ha convertido
en el epicentro de la desigualdad y exclusión». El 37% de las personas en
Extremadura que viven en régimen de alquiler se encuentran en riesgo de
pobreza, lo que provoca una fuente creciente de inseguridad vital. Otro aspecto fundamental que señala
el informe es el que se refiere a la juventud. La transición a la vida adulta
está marcada por la inestabilidad laboral y un acceso a la vivienda cada vez
más restringido, lo que provoca emancipaciones tardías o inviables y proyectos
vitales aplazados, lo que convierte la juventud en una etapa prolongada de
vulnerabilidad social.
7.-
Además, el informe advierte que el 17% de la población en Extremadura, más de
184.000 personas, se ve afectada por problemas vinculados con la salud, y las
dificultades económicas son la principal causa: más del 10% de los hogares
tienen dificultades para acceder a los servicios y productos sanitarios que
necesitan, viéndose obligados a dejar tratamientos o dietas por no poder asumir
los costes. En ese
mismo orden de cosas, más de 42.000 personas padecen algún tipo de trastorno
mental, de las cuales más de 26.000 tienen reconocida una discapacidad, lo que
genera un impacto directo en sus entornos familiares. La salud mental es otra
problemática que afecta al 41% de quienes precisaron ayuda sanitaria;
8.-
La ineficacia y olvido del aparato estatal no disculpa ni mucho menos a los
partidos políticos, el PSOE antes, y ahora al PP, al frente del gobierno
regional. Tanto uno como otro, con su incapacidad política y una administración
repleta de nepotismo y abundante burocracia han contribuido a la parálisis
económica y social en la que se encuentra la región extremeña. Por tanto, no
son extraños los datos de AROPE y Cáritas que muestran el estado de la región
en materia de empleo, vivienda y el abandono de las políticas destinadas a la
juventud, con una exclusión social que alcanza casi el 30 % de la población
como ya se ha señalado.
9.-
Sin embargo, la realidad es que las tendencias sociales no van a variar mucho
en estos próximos años. Las grandes empresas de la burguesía española y algunos
sectores de la pequeña burguesía extremeña que están apoyando al PP y VOX seguirán
enriqueciéndose con el expolio de nuestros recursos naturales, agua, sol, y tierra.
Sólo hay que ver los beneficios de las grandes empresas energéticas que operan
en la región, en materias como la energía hidráulica, nuclear y renovables,
especialmente la solar con la implantación de plantas solares que se extienden como
el aceite por toda la geografía extremeña a base de arrancar viñas y olivos.
10.-
Ante este estado de cosas, necesitamos
un Estado capaz de realizar una serie de transformaciones importantes que
modifiquen el panorama político, económico y social. La organización
territorial del Estado, en el caso de la región extremeña tiene que pasar por la
dotación de capacidad económica y competencial para llevar a cabo una reforma
agraria, que toque todos aquellos aspectos que configuran el mundo rural. Desde
la producción agrícola y ganadera, con la expropiación de fincas improductivas
y otras de enormes extensiones, hasta la creación de empresas públicas para la
dotación de las materias primas y la transformación industrial de los productos
obtenidos; el dominio público del suelo que facilite y abarate la construcción pública
de viviendas; el control absoluto para su aprovechamiento productivo de los
recursos naturales, especialmente de las centrales hidráulicas, y plantas
solares; la potenciación de los servicios públicos, etc.
En
definitiva, el Estado que queremos construir debe responder al conjunto de los
intereses de las clases trabajadoras del estado español. En esta perspectiva
trabajamos por una organización política con la fuerza necesaria para impulsar
la movilización social y política necesaria para avanzar en un proceso
constituyente que acabe con el anacrónico régimen de la Monarquía Borbónica;
por un partido que remueva con sus denuncias los cimientos nacional-católicos franquistas,
que perviven en esta sociedad que le faltan reflejos para ser siquiera democrática-burguesa.
En definitiva, estamos en la construcción de un partido que lucha por un Estado
que tenga la soberanía necesaria para establecer una organización territorial
capaz de impulsar el bienestar social y la producción material, basada en la
autosuficiencia, en una tecnología de vanguardia, ciencia y educación de calidad.
Todo esto siempre en el plano de nuestra lucha por el SOCIALISMO.
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