Quiero
dedicar este breve relato a la importancia de la lucha sencilla que muchas
personas llevan contra las injusticias, las violencias y la represión de las clases
dominantes. Son muchas las personas que están apoyando e incitando a la rebeldía
contra las guerras que provoca el imperialismo para apoderarse de los recursos y
riquezas de los pueblos del mundo.
También,
es frecuente encontrar en internet, ocultos en las redes sociales, detrás de
perfiles falsos, quienes lanzan insultos, mentiras y paráfrasis avinagradas contra
las personas que valientemente sostienen las luchas contra el imperialismo y
sus consecuencias. Aquellos, son la imagen material y simbólica de los perros
lacayos de quienes poseen un poder criminal, capaz de engendrar, sustentar y
propagar guerras, destrozando hospitales y escuelas, matando y torturando niños
y bebés.
Suelen
ser correveidiles ideológicos, escondidos detrás de imágenes ficticias, que se
mueven retorcida y cobardemente en internet, cumpliendo en las redes sociales la
función esencial de querer amedrantar y frenar la lucha de personas que tienen
la valentía de poner su cuerpo y su alma para denunciar las injusticias y atrocidades
de las sociedades burguesas.
No
nos deben extrañar, comportamientos con esta perversión maligna de la realidad.
La maldad es un eslabón que siempre ha estado presente a lo largo de los siglos,
pero que no ha podido detener el avance de la humanidad; esta guerra contra los
derechos humanos es la batalla del capital contra las personas dispuestas a
remover los cimientos sociales y los valores morales generados por la pasividad
y el adormecimiento.
No
pasarán muchos años para que se levanten millones de vidas humanas contra el
poder de las clases dominantes, no pasará mucho tiempo para que quienes sufren
en sus carnes las condiciones de vida que imponen la explotación laboral, la
precarización salarial y la vulnerabilidad social arrollen a las burguesías
explotadoras y a sus secuaces.
La
lucha de clase de las clases explotadas acabará con la propiedad privada de los
medios de producción. No parará la batalla contra los explotadores y sus secuaces
hasta que llegue el momento histórico en que queden derrotadas todas las causas
que desvirtúan la naturaleza de los seres humanos.
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