miércoles, 25 de marzo de 2020

LLAMAMIENTO DESDE CAMPAMENTO DIGNIDAD A LA ORGANIZACIÓN DE LAS TRABAJADORAS








En primer lugar, desde Campamento Dignidad tenemos que destacar de modo muy especial él esfuerzo, y el sacrificio personal y familiar de las valientes mujeres que trabajan en la sanidad.


No obstante, en las líneas que siguen queremos referirnos a otros grupos de mujeres con unas condiciones laborales que con la llegada del virus sufren una vuelta de tuerca más en su explotación diaria. Así, en muchas ocasiones,  para alcanzar el pan de cada día se ven obligadas, tienen que aceptar situaciones de abuso laboral y hasta de marginalidad social.


Desde Campamento Dignidad hacemos un llamamiento para que se organicen y no se resignen a estas penosas condiciones de vida, está más que demostrado que la unidad, la organización y la lucha es el único y exclusivo camino para modificar las crueles relaciones laborales que las atenazan como trabajadoras y como personas.


Los contratos inestables y mal pagados, temporales, de pocas horas de duración como les suele ocurrir a quienes acceden a la ayuda a domicilio o la atención a dependientes, en servicios de limpiezas de centros educativos, de escaleras, de casas particulares o de establecimientos públicos, guarderías infantiles, labores de acompañamiento de personas mayores, internas en casas particulares con horas interminables que no tienen compensación económica ni el correspondiente tiempo de descanso, etc. 


El problema del contagio del virus implica un elevado sacrificio físico y psíquico personal que viene determinado por que la mayoría de ellas tienen que complementar la jornada laboral con el trabajo en la casa para el cuidado de niños y mayores.


Con la problemática del virus, en un elevado porcentaje están siendo despedidas o viendo reducidas, más aún de lo que ya son, sus horas de trabajos. Además, por las condiciones en las que se ha desarrollado su actividad laboral, un número importante no cobrarán prestaciones ni subsidios de ninguna clase, y otras recibirán cantidades nimias que no llegan ni siquiera para la propia subsistencia, por lo que será difícil que su vida encuentre condiciones de comodidad y les permita llegar a fin de mes. 


A los salarios bajos se les une un hecho bastante frecuente que las trabajadoras nos ponen de relieve, y es que para cotizar menos a la seguridad social el/la empleador/a les ha estado pagando una fracción del salario con dinero negro, esto condiciona unas prestaciones por desempleo mínimas, indecentes, como les ocurre ahora cuando se les aplican los ERTES. 


El derecho al desempleo para las empleadas de hogar por el que llevan luchando muchos años, es una cuestión que hay que solucionar de manera urgente. Desde Campamento Dignidad exigimos que de una vez por todas el gobierno de coalición apruebe la normativa que les permita acceder a este derecho, es decir a las prestaciones por el desempleo. No es una cosa difícil ni tiene mucho gasto para el Estado como demuestran los expertos.


También, tenemos que indicar nuestra intención de denunciar públicamente y ante la Inspección de Trabajo que ciertas tareas relacionadas con los servicios de limpieza y atención a mayores y dependientes se vienen realizando en unas condiciones higiénicas no adecuadas, ni con los elementos materiales de protección frente a los posibles contactos del virus. 


Tampoco nos podemos olvidar de las circunstancias especiales que se dan por el confinamiento. Así, nos deben poner en guardia algunos casos que se han dado de violencia de género durante el período que llevamos desde la declaración del estado de alarma. 


El Estado debe estar vigilante sobre el incremento de las posibilidades de las tensiones relacionadas con el maltrato, sobre todo en casos conocidos y con previas intervenciones judiciales y policiales. Ante este conjunto de situaciones, la responsabilidad de proteger a las personas en situación de vulnerabilidad económica, social y sanitaria corresponde al Estado.

Dada la situación general de crisis sanitaria y económica las ayudas sociales que se perciben desde las Administraciones Públicas son esenciales para que las familias no caigan en la más absoluta miseria. Por eso, hacemos un emplazamiento urgente para que se proporcionen las ayudas sociales, como la renta básica, las ayudas de alquiler, etc.. que en la mayoría de los casos van destinadas a mujeres con menores a su cargo. La Junta de Extremadura debe resolver rápidamente todos los casos relacionados con nuevas peticiones o renovaciones de estas ayudas sociales.


Lo que cada día está más claro es que la organización económica y social que tenemos actualmente no responde a la satisfacción de las necesidades humanas, más bien garantiza y protege el interés capitalista y el beneficio económico, por eso en momentos como este cuando las estructuras sociales del capitalismo se han venido abajo, hacemos un llamamiento a todas las mujeres trabajadoras que tenemos que pensar y de inmediato organizarnos para luchar por una sociedad distinta, organizada y pensada para el interés colectivo y  la satisfacción de las necesidades humanas.

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