sábado, 18 de junio de 2022

El saqueo a manos llenas del salario de la población (el insurgente.org)

 

En algunos países europeos aparecen con fuerza movilizaciones populares contra los gobiernos que no ponen remedio a la subida imparable de los precios y al empobrecimiento continuado por la incapacidad de los salarios de responder a la inflación galopante. 

En el caso español, el saqueo de los salarios de la población no para. Tantos el gobierno como las grandes empresas facilitan artificialmente la subida de los carburantes y de otros productos que teóricamente no tienen ninguna explicación, el caso es aprovechar estos momentos en los que la guerra de Ucrania acapara todas las posibles justificaciones del encarecimiento de la vida.

Como señalan los compañeros del Insurgente de esta manera las grandes empresas se aseguran una super ganancia, incluso triplicando beneficios con respecto al ejercicio anterior, mientras que el gobierno central aumenta exponencialmente su recaudación vía impuestos proporcionales a un precio que no deja de subir.

En el caso del estado español es una barbaridad lo que están haciendo, robando a la cara a millones de trabajadores sus sueldos, y depauperando a gran velocidad a las familias trabajadoras con el silencio de los sindicatos, todos a sueldo del mismo bote.

Mientras tanto, pretenden lavarse la cara con una limosna de los 20 céntimos por litro que no es más que la devolución de una parte de lo que nos están robando subiendo el precio de forma artificial.

Para muchas personas que por razones de trabajo están obligados a moverse en coche particular los salarios se superan y no se espera respuesta organizada en la calle, sin duda llegará un momento en que los desplazamientos se transformarán en un privilegio de clases medias y altas.

(El insurgente.org)

 

El individualismo enemigo de la unidad de la clase obrera

 


Hay empresas que en algunos centros de trabajo consienten que sus trabajadores se desenvuelvan en unas condiciones laborales totalmente insufribles y esclavistas, de tal modo que desempeñan su actividad en un ambiente de nubes de polvo y humedad; partículas que obstruyen los poros de la epidermis, producen irritaciones en los ojos y atacan a los pulmones, acelerando una posible pérdida de la calidad de vida.

El esclavismo no es una cuestión que atañe sólo a siglos pasados, está presente en nuestros días y se manifiesta de muchas maneras, en la actualidad al igual que en el siglo XV, el objetivo que determina sus movimientos siempre es el mismo: la acumulación de capital.

A muchos dirigentes empresariales les preocupan poco las condiciones laborales de sus trabajadores, lo que les interesa nada más es que produzcan la mayor plusvalía posible.

Estos capitalistas dejan sus negocios en manos de quienes desempeñan la función de guardianes de la fuerza de trabajo; son centinelas que no se preocupan por otra cosa que no sea la eficacia de los procesos productivos; su aspiración es la de presentar al jefe una buena hoja de servicios; los buenos resultados del negocio es el máximo interés de estos protectores, a quienes preocupan bien poco las condiciones laborales en las que se realizan los trabajos.

El motivo fundamental para que estas situaciones ocurran es que clase obrera lo permita, lo que suele ocurrir por miedo a la pérdida del puesto de trabajo. La espada de Damocles aparece sobre sus cabezas ante el mínimo intento reivindicativo. La solución a todo esto, es la unidad colectiva de la clase obrera y la conciencia de clase; el individualismo no conduce a nada; sólo siendo un ÚNICO SUJETO ante la clase dominante se pueden conseguir derechos laborales.

jueves, 16 de junio de 2022

Contra el fascismo que crece como la hierba en Extremadura, en estos duros tiempos de calor

 

Lo que lleva ocurriendo en el campo, en la región extremeña, durante estos últimos años, es una ofensiva terrible de las patronales agrarias contra las condiciones de vida de los jornaleros y jornaleras. El objetivo de esta acometida es la eliminación de derechos conseguidos durante muchos años de luchas. En la actualidad, las organizaciones patronales tratan de volver hacia tiempos pasados e imponer jornadas con más horas de trabajo y salarios por debajo del salario mínimo interprofesional.

Los sindicatos CCOO y UGT que actúan en representación de la clase obrera agrícola en la negociación de un convenio colectivo que lleva ya varios años aparcado, no les ha quedado más refugio que convocar una huelga durante tres días ante las propuestas de una patronal reaccionaria y caciquil; no haber reaccionado a estas impresentables proposiciones hubiera significado la desaparición completa de estos dos sindicatos en el panorama sindical agrario extremeño.

La convocatoria de huelga se realiza en un momento en que urge la recogida de la fruta ante la rápida maduración que desatan las altas temperaturas y el perjuicio que acarrearía el retraso a los propietarios de las grandes empresas hortofrutícolas. La huelga es el arma que tiene la clase obrera para la defensa de sus intereses, su objetivo es conseguir buenas condiciones laborales. Los propietarios de los medios de producción tienen el poder que les da su posición económica en la empresa como dueños de las condiciones de trabajo y su objetivo es la obtención del beneficio. Es la lucha de clases, motor de la historia de la humanidad.

Los grandes capitalistas también consiguen implicar en reacción ante la huelga a sectores sociales, que en muchos casos concretos son pequeños propietarios que están endeudados, con muchos problemas económicos y próximos a la ruina, que siguen sin rechistar, ni la más mínima duda, las directrices que les marca el capital agrario. Para la conciencia de este grupo social los jornaleros y jornaleras son sus enemigos a batir.

Algunos elementos de esta cofradía populista, disfrazados con trajes de pensamientos e ideas pequeña burguesa, vienen a representar lo más puro y la esencia del fascismo. La naturaleza cultural que les orienta y les gobierna no es otra que la voluntad de resolver los problemas causados por las dinámicas del capitalismo con la eliminación de un plumazo de quienes ellos consideran que crean estos problemas.  Por ahora, el interés resolutivo sólo es teórico, en otros momentos de la historia fue práctico repleto de la violencia física, 

Las manifestaciones públicas de estos individuos derraman a borbotones ideas que nos parecen que no tienen sentido y son chapuceras, pero nos equivocamos, son mensajes que calan en la conciencia social de amplios grupos de la población envolviéndolos en la más completa oscuridad mental.

Los dueños de la propiedad sentados tranquilamente, disfrutando del aire acondicionado y saboreando una buena copa de wiski, observan como sus perros ladran y organizan el silencio y el miedo que inmoviliza y ata a los contrarios a su clase.

El fascismo es una ideología cuyo núcleo fundamental es el desprecio y el odio a la clase obrera y a quienes política y socialmente la representan. El fascismo gana terreno en la sociedad extremeña. El fascismo es la forma política que utiliza el capitalismo cuando las cosas le van mal, señalando la buena vida que llevan los obreros y lo bien pagados que están.

Los oportunistas que se ponen el traje azul de falsos defensores de los agricultores, de los pequeños propietarios, para criticar voraz y ofensivamente la lucha que las clases trabajadoras realizan para mejorar sus condiciones de vida, dejan a un lado, no sabemos si es que se olvidan o por interés individual y egoísta, dejan a un lado a quienes realmente los están saqueando y disfrutando de su sudor.

Estos elementos teñidos de azul tienen que descubrir que no son los obreros quienes los están hundiendo y los causantes de los males de su vida. Quienes los arruinan son sus propios amos, los dueños de las grandes empresas hortofrutícolas que les compran los productos al precio que el mercado y ellos buenamente establecen; las grandes multinacionales que les venden los inputs que necesitan para sus producciones a precios elevadísimos (maquinaria, semillas, abonos, insecticidas, combustibles, alimentos, etc.) y luego, les compran lo que ellos producen a precios de ganga; quienes les arruinan son las entidades bancarias que les prestan el dinero a unos intereses que apenas pueden cubrir, y para finalizar, la puntilla se la dan los gobiernos con sus normas y sus leyes, como herramientas al servicio de los poderosos que los arruinan.

La historia seguirá adelante y llegará el momento en el que arrollaremos y arrojaremos a la más cochambrosa basura a todos estos que con tanta fuerza vociferan y arremeten contra los obreros y obreras que luchan contra las injusticias que sus amos, señores feudales de otra época, quieren normalizar y reglamentar.

¡¡¡VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA!!!

martes, 14 de junio de 2022

En apoyo a la clase obrera agrícola



Una Extremadura Digna y el PSLF apoyan las movilizaciones por un convenio colectivo digno que los jornaleros y jornaleras agrícolas realizarán los días 16,17 y 18 de junio con una convocatoria de huelga en el campo extremeño.

Desde Una Extremadura Digna y el PSLF apoyamos todas las movilizaciones obreras por los convenios colectivos dignos, como es el caso de las luchas de los jornaleros y jornaleras agrícolas que se oponen a los recortes patronales y a la reducción de derechos conseguidos en muchos años de luchas.

El capitalismo afila sus armas y quiere aprovechar que la desmovilización y poca capacidad de lucha del movimiento obrero le es propicio. En estos años aparece un terreno muy adecuado para llevar adelante una lucha de clases favorable a sus intereses. Nos encontramos con una clase obrera desvertebrada y desideologizada gracias a la intervención de la burguesía y del colaboracionismo de los sindicatos del régimen monárquico (CCOO, UGT).

La clase obrera tiene que reaccionar ante este envite de la patronal agraria y ante el empeoramiento de sus condiciones de vida a consecuencia de la inflación, con la subida de casi el 10 %, del IPC en nuestra región. Estas circunstancias están teniendo una repercusión muy negativa, con recortes notables en los salarios, pensiones y ayudas sociales que producen un empobrecimiento generalizado en una población en donde en casi el 40 % está en niveles por debajo del umbral de la pobreza.

Ante esta situación exigimos que la Junta de Extremadura y él gobierno del estado español tomen medidas destinadas a combatir este crecimiento de la inflación. En este orden de cosas, es necesario el incremento urgente de las ayudas sociales y especialmente, la renta de inserción extremeña, (renta básica extremeña), el incremento de todas las pensiones, del Ingreso Mínimo Vital, pensiones no contributivas, subsidios de desempleo, etc. Ingresos que no pueden quedar debajo de los 1200 euros que actualmente exigen las mareas pensionistas.

 Por otro lado, como ya hemos mencionado nos encontramos con unas patronales de las diferentes actividades productivas envalentonadas por diferentes motivos, económicos, sindicales y políticos. Lo que se avecina con el crecimiento de la derecha y extrema derecha va a suponer en las elecciones andaluzas un golpe definitivo a los partidos reformistas agrupados en torno a Podemos, IU y especialmente, al gobierno de Pedro Sánchez que sólo da muestras de dureza contra las clases trabajadoras.

Un buen ejemplo de esta audacia empresarial, es lo que está sucediendo en el sector agrario en el que las organizaciones patronales agrarias quieren imponer unas condiciones laborales liquidando derechos conseguidos después de muchos años de luchas, que venían recogidos en el convenio colectivo anterior que fue eliminado por la denuncia ante la justicia extremeña de las empresas de Afruex.

Las patronales agrarias no respetan el decreto 152/2022, de 22 de febrero, por el que se fija el salario mínimo interprofesional para 2022. En su artículo 1 se establece claramente la cuantía del salario mínimo interprofesional para cualquiera de las actividades en la agricultura, la industria y los servicios.

En términos generales, la burguesía regional y las multinacionales, dadas las favorables circunstancias señaladas, ven el momento oportuno para mejorar y aumentar los niveles de plusvalía con la imposición de duras condiciones laborales a la clase obrera extremeña, todo ello con la colaboración y el apoyo de las políticas del gobierno regional.

Así, el capitalismo que opera en el territorio extremeño no se va a detener para que crezca el plus valor obtenido del trabajo obrero, siempre con el apoyo del gobiernillo regional, manteniendo y mejorando los mecanismos de explotación y de funcionamiento normativo que lo hagan posible:

Regateando hasta el infinito la firma de convenios colectivos, obstaculizando administrativamente con todo tipo de interferencias para que no se paguen los salarios de los convenios o el salario mínimo interprofesional, obligando a la firma de nóminas en las que aparecen menos horas de las realmente se trabajan, recurriendo a la realización de muchas horas extraordinarias establecidas de antemano como obligatorias y al mismo precio que las ordinarias aunque quiten empleo a otros trabajadores y ahorren a los empresarios cotizaciones a la seguridad social, cuando no se efectúan inversiones que acaben con unas condiciones ambientales deplorables para la salud y la vida de los trabajadores y trabajadoras, cuando se siguen criterios diferentes en el acceso al subsidio agrario o a la renta agraria procedimientos que tienen por objeto fragmentar y dividir a la clase obrera agrícola, el escaqueo empresarial de las asignaciones de todas las peonadas realizadas para evitar cotizaciones a la seguridad social lo que impide el acceso a los subsidios agrarios, etc.

UNA EXTREMADURA DIGNA y el PSLF exigimos a la JUNTA DE EXTREMADURA que con los medios institucionales de los que dispone intervenga para que se cumplan las condiciones laborales, para que en los convenios colectivos los salarios no estén por debajo de lo legalmente establecido. El salario mínimo interprofesional es una referencia legal obligatoria sin subterfugios aprobado por el propio gobierno burgués, al igual que lo son todas las medidas de prevención y riesgos laborales que se refieren a la salud y la vida del trabajador o trabajadora. El gobierno regional tiene que obligar a las direcciones empresariales a que cumplan las condiciones ambientales en los centros de trabajo que respeten y cuiden de la salud de los trabajadores y trabajadoras que en algunos centros de trabajo industriales dejan mucho que desear.

 

 

miércoles, 8 de junio de 2022

La necesaria unidad de la clase obrera extremeña contra la explotación salarial

 La hipocresía de nuestro gobierno regional con los premios, las ayudas y subvenciones públicas a los grandes explotadores burgueses. La necesaria unidad de la clase obrera extremeña contra la explotación salarial.

Una vez que en la historia de la humanidad comienza a desaparecer la propiedad comunal y se impone la propiedad privada es la clase burguesa la que domina y controla los medios necesarios para la producción de los bienes y servicios, la que impone su cultura, sus modos de hacer y producir, sus ideas y las formas en las que se comunican esas ideas a la sociedad.

En la región extremeña es el Sr Fernández Vara como mayor representante político de la democracia burguesa, cumple las funciones de principal defensor de las ideas y culturas que aseguran que una amplia mayoría de la población acepte con naturalidad  la dictadura del capital. Un comunicador que a lo largo de la legislatura no ha dejado de anunciar grandes oportunidades para una región que lentamente se hunde entre tanta palabrería e imaginativas perspectivas de progreso.

 La administración regional en manos de sectores de la pequeña burguesía acompaña y satisface con sus iniciativas los deseos de la burguesia regional y de los grandes capitales nacionales e internacionales que están afincados o buscan hacer negocios en la región. Por norma general, los intereses globales del capital se deciden en el aparato del estado en Madrid y se imponen en Extremadura.

A la búsqueda de Mecenas, Fondos de Inversión y Multinacionales

El gobiernillo regional no tiene políticas propias porque consume muchas de sus energías en la búsqueda de mecenas o de grandes multinacionales para que vengan a invertir a nuestra región lo que contrasta con el abandono de actuaciones dirigidas al aprovechamiento de los recursos de nuestro territorio, con el objetivo de la creación de un potente sector público extremeño que sirva de base y apoyo a quienes se dedican al trabajo autónomo o a las empresas extremeñas de bienes y servicios.

Quienes dirigen el aparato del estado, tanto el central como el regional, no se complican la vida en conformar una propiedad pública y colectiva de los medios de producción en la economía extremeña, todo lo contrario, privatizan y sólo confían en la iniciativa privada, y en los criterios que nos marcan los dueños del dinero, banqueros, fondos de inversión, grandes empresarios y multinacionales.

El ruido mediático de las grandes inversiones productivas y de ocio

En los último años se multiplican las informaciones en los medios de comunicación regional de grandes inversiones centradas en el ocio y la producción. A pesar de esta estrategia basada en tanto ruido y alboroto mediático no se consigue romper las barreras mentales de nuestra desconfianza en unas clases dirigentes que a lo largo de la historia nos han llevado por el camino de la explotación, el atraso, la mentira y la emigración.

El individualismo frente a lo colectivo

Otra particularidad cultural propia del sistema de la propiedad privada es el elogio al individualismo y la consideración de que el avance social proviene de la inteligencia y el buen hacer de personalidades; sin embargo se deja de lado, se desprecia lo colectivo, todo lo que huela a comunal, cuando son los colectivos sociales quienes con su trabajo generan la riqueza y el capital.

Esta concepción cultural del mundo está muy asumida y extendida por quienes están al frente de las instituciones extremeñas. Además, estas ideas se quieren reforzar hipócritamente de veracidad premiando a grandes explotadores, a los que se les nombra con títulos de empresarios ejemplares, emprendedores del año o con otras credenciales de designación burguesa, a la vez que se les inyectan subvenciones y ayudas públicas millonarias para que prosigan con su enriquecimiento a costa del sudor y de la vida del pueblo trabajador extremeño.

La dura explotación laboral de la clase obrera extremeña

El camino trazado en tiempos pretéritos por aristócratas, rentistas, terratenientes y señores feudales, propietarios de la tierra y de las haciendas, nos abocó directamente al subdesarrollo. En siglos posteriores, no conseguimos superar una buena parte de aquel estadio para alcanzar un nivel similar de desarrollo económico-social a otras regiones del estado español.

Todo el proceso histórico ha condicionado que en la actualidad los capitalistas encuentren muchas facilidades para seguir apropiándose como sanguijuelas hambrientas  de la fuerza de trabajo extremeña.

 La explotación y el hecho de que se acepten con extraña normalidad injustas decisiones patronales se fundamentan en la poca organización, la baja capacidad de lucha a la que nos han llevado los sindicatos de la monarquía con la continua desmovilización del movimiento obrero.

Los trabajadores más concienciados comentan privadamente las duras circunstancias laborales o medioambientales en las que desarrollan su actividad. La insaciable voracidad del capital no para en sus intentos de conseguir en el menor tiempo el mayor beneficio posible.

Son habituales las críticas que exigen más presencia en los centros de trabajo de la Inspección de Trabajo y de una acción sindical más contundente. El comentario general es que sería necesario una mayor presencia, rigor e intensidad en la vigilancia del cumplimiento de los convenios colectivos o del propio Estatuto de los Trabajadores.

En algunos casos, es urgente la intervención de estas instituciones y organizaciones sindicales en empresas concretas, en dónde se dan unas condiciones ambientales que no son las más adecuadas para la salud de los trabajadores. Las direcciones empresariales y sus esbirros se aprovechan del miedo del trabajador a perder su puesto de trabajo puesto que hay que alimentar a una familia.

La plusvalía favorecida por la pasividad organizada

La pasividad obrera es una buena noticia para el poder político y la burguesía que de este modo no le resulta difícil imponer unas duras condiciones laborales que le proporcionan buenas plusvalías y su continuo enriquecimiento.

La plusvalía es la parte del trabajo realizado por el obrero que no se paga. Marx la puso de manifiesto a pesar de estar oculta en los profundos mecanismos de la producción y distribución de mercancías. El capitalismo necesita el plusvalor como una droga para sobrevivir y seguir reproduciéndose; viene a ser como un narcótico del que siempre se está insatisfecho y cuyo afán por disfrutarle permanentemente provoca las tremendas contradicciones que aceleran la inestabilidad y las crisis de la producción capitalista.

 La clase obrera extremeña tiene que superar las limitaciones al desarrollo de la lucha de clases, y oponer resistencias a la dominación brutal de la clase burguesa, necesita una organización obrera fuerte que desarrolle la conciencia de clase, y la lucha contra la explotación, y en general, denuncie las ocasiones en las que se quebrantan las propias normas concertadas entre el trabajo y el capital.

 La plusvalía que rapiña el capital aumenta cuando se regatea hasta el infinito para no pagar los salarios de los convenios o los que están regulados a partir del salario mínimo interprofesional, cuando se firman nóminas en las que aparecen menos horas de las reales, cuando se realizan horas extraordinarias establecidas de antemano que ahorran empleo a otros trabajadores, y cotizaciones a la seguridad social, o cuando se dan unas condiciones ambientales deplorables para la salud y la vida o cuando se siguen criterios diferentes en las asignaciones de las peonadas, los salarios, horarios, cotizaciones a la seguridad social, subsidios agrarios, etc. que tienen por objeto fragmentar y dividir para anular toda posible unidad obrera.

El sector del vidrio, del aluminio, del metal, de la sanidad, de la agricultura, de la educación, etc. tienen a una población trabajadora honrada y honesta, personas que son conscientes de sus derechos, pero sin una conexión y una unidad entre todos los sectores. La producción es social, pero los beneficios de esa producción no llegan ni mucho menos a todos, no se socializan, quedan en manos una minoría.

Desde Extremadura Digna y el PSLF queremos trabajar para modificar las estructuras políticas que hagan posible que los beneficios de la producción social lleguen a todos los sectores sociales, lleguen al conjunto de la sociedad. Queremos aportar nuestro granito de arena para crear órganos de poder al servicio de la clase obrera y del pueblo trabajador, para que sirvan para organizarse y enfrentarse al aparato del estado capitalista que legaliza como estamos viendo en la actualidad el empobrecimiento generalizado del pueblo trabajador.

jueves, 26 de mayo de 2022

Las políticas de la miseria

 

Durante el año 2022 el gobierno ha reducido los alimentos para las asociaciones de reparto a través de la Cruz Roja en más de un 45 %, aproximadamente. Así que en vez de distribuir alimentos a las familias pobres en tres repartos sólo habrá dos repartos, y la cantidad global de alimentos será menor.

Lo que están haciendo ahora las administraciones públicas, lo ha hecho la Diputación, y probablemente lo hagan otras administraciones públicas, para que la gente no pase hambre y no sucedan protestas que den origen a conflictos sociales es conceder tarjetas de 100 euros a las familias más desamparadas para que compren alimentos en las tiendas de la localidad.
De este modo, los gobiernos de las diferentes instituciones públicas ejercen un mayor control del que ya practican sobre las personas más necesitadas y evitan posibles rebeliones y alteraciones de la vida social; el problema que tienen estos poderes políticos es que cada día crece el número de personas y familias que son incapaces de llegar a final de mes ante la colosal subida de los precios de los alimentos, combustibles y de los suministros básicos como la luz, el agua o el gas.
Mientras esto está ocurriendo el gobierno de España incrementa el presupuesto destinado a la industria armamentista siguiendo las directrices del imperialismo norteamericano y la OTAN, lo que hace que este negocio sea el más rentable y el que con más fuerza sube en las bolsas de valores del mundo.
La política de la guerra se impone ante las necesidades básicas de las personas y especialmente de los sectores sociales más débiles de la población que de un modo u otro expresan la insatisfacción ante la política del palo y la zanahoria.

Al gobierno le interesa más asegurar el negocio del capital, su reproducción, que en momentos de crisis recurre a la guerra para dar un salto superando todos los obstáculos que se interponen en la obtención de una buena tasa de ganancia que emplear recursos en atender los requerimientos básicos que hacen que los seres humanos puedan vivir dignamente.
Cada día son más las personas que se quejan del funcionamiento de los servicios públicos, especialmente de la sanidad, del retraso en la atención sanitaria, de las listas de espera relacionadas con las intervenciones quirúrgicas, pruebas de diagnóstico o falta de especialistas en traumatología, cardiología, psiquiatría, etc. No sólo es la insatisfacción popular, también un buen número de los profesionales de la sanidad se quejan de que no dan abastos y tras la pandemia sufren un agotamiento importante reclamando un aumento de los recursos humanos y técnicos en los centros de salud y hospitales para disponer de una sanidad pública de calidad.

viernes, 6 de mayo de 2022

Las medidas contra los efectos de la guerra no buscan oponerse a la guerra


El Gobierno argumenta sus planes de apoyo a la guerra de Ucrania como si se tratase de “ayudar a personas y empresas con el objetivo de fortalecer el estado de bienestar y profundizar en la modernización de la economía avanzando en la digitalización y la transición ecológica”. La realidad es que se siguen los dictados que marcan los intereses de los EEUU.

 Las medidas contra los efectos de la guerra no buscan oponerse a la guerra. Todo lo contrario, el envío de hombres y armas para el conflicto se acelera, así como el seguimiento de las medidas de sanción económica que encarecen la mayoría de los productos de consumo diario. La guerra trae recesión y miseria popular a cambio de grandes beneficios para los señores de la guerra nacionales e internacionales.

Para mantener esa política de guerra, el Gobierno busca contener alguno de sus efectos más llamativos de la especulación empresarial, financiando a sectores comerciales más dañados, como es el caso de las empresas de gas intensivas, o de sectores como el papel, el vidrio o la cerámica... Financiando también el transporte con más avales y tratar de dar liquidez a empresas en mala situación financiera.

Los descuentos al combustible de 20 céntimos por litro, y el límite a la subida de los alquileres son medidas claramente insuficientes para hacer frente a la ola de miseria popular, pero no se tocan los precios que destruyen salarios y pensiones.

Tal y como sucedió con las medidas de escudo social de la pandemia, estas medidas son más simbólicas que reales, y la burocracia administrativa se encargará de limitar aún más su alcance.

Se vende el acuerdo político que España y Portugal han obtenido como concesión de la Unión Europea sobre el precio de la energía, mientras se esconde que la política contra el pueblo saharaui está a punto de romper los acuerdos de suministro de gas de Argelia por gas norteamericano, de mucha peor calidad y más caro.

En esta crisis política lo que está en cuestión es el Estado Profundo heredado de la dictadura

 

El espionaje, es decir el Estado policial, se ha superpuesto a todos los asuntos de la crisis política, agravando todas las cuestiones.

Cuando en 1995 el diario El Mundo destapó el caso de las “Escuchas del CESID”, se puso de manifiesto que el espionaje era un modo habitual de funcionamiento del aparato de Estado, donde se grababa a todo el mundo y, en particular, a políticos, empresarios, periodistas..., y a los mismos miembros de las instituciones. Espionaje sistemático, que -según declaraciones de la época del que fuera presidente de Gobierno, Felipe González- se enteró del asunto por la prensa, como también manifestó que se enteró por la prensa de la corrupción o del Gal.

El Gobierno de coalición de Sánchez ha caído en la misma trampa, tratando primero de negar los hechos y luego, en un giro fatídico, sacar a escena a Bolaños -que sirve para todo- para venir a declarar que también se espiaba al Gobierno en la persona de la ministra de Defensa y del mismo Sánchez. Hecho éste que se conocía desde hace un año.

Con su maniobra, el Gobierno se ha puesto la cuerda al cuello, buscando imputar de los hechos a terceras personas de menor rango, a otros países o a grandes empresas. La negativa del PSOE, como mayoría del gobierno de coalición, a que se investiguen los hechos en sede parlamentaria le pone contra las cuerdas ante las demandas democráticas.

El aspecto central de todo ello es la impunidad con la que se mueven unos y otros. Cuando desde la cúpula del Estado se amasa día a día la impunidad del rey emérito como jefe que fue de la Casa Real y del mismo Estado, el aspecto más relevante es el de la complicidad de quienes gobiernan, en la medida que hacen uso y abuso de dos discursos: de una parte, van de supuestos demócratas, y de otra, colaboran con todas las formas de sostenimiento de las instituciones fácticas heredadas de la dictadura contra la población.

La opacidad sobre los asuntos fundamentales se fomenta con el hecho de que es el mismo gobierno quien se encarga de establecer en la vida política e institucional qué es secreto y qué no lo es, negando a las Cortes Generales, que formalmente representan la voluntad popular, la capacidad para conocer y resolver los principales problemas.

Es el Estado profundo heredado de la dictadura, formado por una red de poder político, judicial, económico y policial..., que representa el régimen de la Monarquía, lo que realmente está en cuestión con esta crisis política de Estado.