La semana pasada el Gobierno anunció una medida que se ha convertido en todo un clásico en la crisis actual: recortar el salario de los empleados públicos para cuadrar sus cuentas
y así cumplir con los objetivos de déficit pactados con Bruselas. Pues
bien, aunque no estaba previsto en el guión inicial, Moncloa cumplió con
la tradición y en 2014 se congelarán los salarios de los trabajadores
de las distintas administraciones.
Con esta devaluación salarial –que según los sindicatos ya es de un 20% acumulada en los últimos cuatro años– se perjudicará aún más al consumo y la renta disponible de millones de familias.